En nuestra cultura el ocio, la diversi�n y el alcohol van �ntimamente ligados. En Argelia, no. Hace un a�o estuve invitado a la boda de una compa�era de trabajo y conmigo estaba invitado el resto de personal de mi oficina. A la salida de la fiesta, que fue estupenda, el comentario de varios becarios, que llevaban muchos meses en Argelia, era lo sorprendente que les hab�a resultado una boda en la que la bebida fuese t�, refrescos y leche �cida. Mis j�venes compatriotas no pod�an entender una celebraci�n sin alcohol, una boda sin cava.
La venta y consumo de alcohol es legal en Argelia, con algunas limitaciones impuestas por los islamistas. Pero ello no quita para que se sit�e en la marginalidad. La cerveza y el vino se han convertido curiosamente en dos de los s�mbolos reivindicativos de los cabiles, sin que su regi�n sea una gran productora de vinos. Muchos pueblos peque�os de las provincias de Tisi Us� (en franc�s escrito Tizi Ouzou) y Buj�a (Bejaia o Bougie) muestran con orgullo como rasgo diferenciador el contar con un local de venta o consumo de alcohol, en el que se concentran los habitantes varones para pasar la tarde. Ese consumo tan p�blico s�lo se da en Or�n y, en menor medida, en Argel y Annaba. En el resto del pa�s es algo impensable y muchas localidades importantes no cuentan ni con un local en el que se puedan adquirir bebidas alcoh�licas para llevar a casa, mucho menos con bares o restaurantes donde consumirlas.
Alguien me preguntaba recientemente ?y, entonces, �los j�venes d�nde se re�nen, d�nde se conocen, d�nde ligan??. El error est� en unir conceptualmente el alcohol a las actividades de ocio y al ligue. Los j�venes en general se conocen de los estudios, del trabajo, del barrio, por un amigo de un hermano, etc. De las mismas formas que en el resto del mundo, si quitamos los bares y discotecas. En realidad, una chica argelina intenta conocer a chicos con ?fines serios?, de noviazgo y si funciona de matrimonio. Lo del rollito y el sexo sin compromiso, que suele ser m�s la relaci�n que se busca en Espa�a en bares y discotecas, son formas que apenas se dan en Argelia. Esas formas de relaci�n se identifican m�s en Argelia con la prostituci�n. Por eso, los locales de ocio nocturno que sirven alcohol no son en realidad discotecas, sino lo que eufem�sticamente las argelinas llaman cabarets, lugares adonde la mayor�a de las j�venes argelinas no acude y s�lo lo hacen una minor�a con mentalidad muy liberal, prostitutas y extranjeras. En cuanto a los hombres, resulta sorprendente, aunque quiz�s ser�a m�s correcto decir que resulta repugnante, la cantidad de maduritos cercanos a la jubilaci�n, si no est�n ya disfrutando de ella, que acuden con una compa��a femenina que por edad podr�a ser su hija o su nieta, o solos y a la b�squeda de alguna jovencita, que evidentemente no van a bailar, para lo que se hicieron las discotecas.
Como soy muy curioso, he intentado experimentar c�mo se liga en Argelia, conocer los locales y saber c�mo se act�a. Me he ayudado de amigos y conocidos argelinos, que se lo tomaron como diversi�n y en parte aceptaron porque llevar a un extranjero, aunque ya est� pasado de edad, luce mucho y facilita las cosas. Las chicas argelinas suelen acudir a salones de t�, a tomar un refresco. A algunos acuden en pareja, a otros con amigas y hay otros, al menos en Argel, que es lo que conozco, a los que se va ?a conocer gente?. Son siempre lugares con un espacio llamado sala familial, que en Argelia se traduce siempre por ?lugar apto para mujeres?. Los due�os de salones de t� que permiten ese ligoteo en su local aceptan que dos chicos varones entren en la sala familial, a sabiendas de que lo que buscan es encontrarse con dos chicas argelinas. La forma de entablar conversaci�n, como en cualquier parte del mundo, puede ser de lo m�s banal, desde pedir fuego hasta alg�n comentario sobre la melod�a del m�vil. Si la cosa funciona se intercambian n�meros de tel�fono y ya queda para el d�a siguiente la pareja o incluso los cuatro para salir juntos.
Ahora en verano hay otra forma de ligue que es la playa. Lo normal es que las chicas m�s atrevidas se atrevan a ir en pandilla mixta, aunque la mayor�a se quedan en su casa por presi�n familiar. En el grupo econ�micamente m�s desahogado no faltan las que disponen de veh�culo propio, o incluso acceso a la playa de Club de Pinos, para decidir ad�nde van y con qui�n, como podr�a pasar en Europa. Pero se trata de una minor�a, como casi todo lo que suena a europeo en Argelia.
martes, 8 de julio de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
Los helados en Argel
Uno de los placeres veraniegos de Argel son los helados. Yo creo que cuando mi madre vino, junto a mi padre, a pasar unos d�as conmigo en Argel, el mejor recuerdo que se llev� fue el de los helados, que pod�a consumir a todas horas y sin que se resintiera su bolsillo. Los resentimientos, claro, quedaron primero para su peso y luego para su conciencia, por tener que someterse a dieta.
En los �ltimos diez a�os ha mejorado mucho la calidad de los helados envasados que se venden en Argelia. Empezaron los de Prima, con un helado con sabor a avellanas y envoltorio de chocolate que poco ten�a que envidiar al Magno europeo, que en Argel no se comercializa. Luego llegaron los competidores, De todos los que se venden en la actualidad mi preferido es uno llamado de tres chocolates, cuyo interior es de chocolate blanco y con leche, envuelto en una capa de chocolate negro. Lo dicho, delicioso, por un precio de treinta dinares, que son unos treinta c�ntimos de euro.
Los llamados helados italianos eran muy populares hasta la llegada de esos helados industriales comercializados con la m�xima higiene. Siguen vendi�ndose, pero a mi, personalmente, las dudas sobre las medidas sanitarias me retraen a consumirlos. Existen, sin embargo, lugares que ofrecen mayor confianza. El m�s popular es Staoueli, de camino entre Argel y Tipaza, donde existen muchas terrazas donde las familias enteras acuden a tomarse una copa de helado con varias frutas y chantilly. Y el local favorito de casi todos los argelinos es La Dolce Cabanna. Se trata de una helader�a situada en la calle V�ctor Hugo, una perpendicular a Didouche Mourad, con los mejores helados que se haya probado en la vida. A mi me encanta el de pera, pero hay partidarios del de regaliz, fresa, caf�, kivi, almendra, cereza, pl�tano, mandarina, naranja sanguina, pistacho y un mont�n m�s. En general yo soy partidario en casi todas las helader�as del de lim�n, pero es que como el helado de pera de La Dolce Cabanna he probado muy pocas cosas.
Uno de los defectos de esta helader�a son sus horarios. Funciona todo el a�o, pero con un horario tan cambiante que uno no sabe nunca si va a encontr�rsela abierta o cerrada. Tienen colocados los horarios en la puerta, pero son tan enrevesados que aprend�rselos de memoria no resulta f�cil. El otro defecto era hasta ahora la estrechez de la entrada, con un peque�o sal�n para consumir copas de helado en un primer piso al que se acced�a por una estrecha escalera de madera. Pero es un problema que se acaba de solventar.
El otro d�a fui a comerme mi helado de pera y me encontr� con que ya no vend�an helados. Como yo, otro mont�n de clientes se llevaron la misma sorpresa. Seg�n me explicaron, hace unos d�as, a primeros de julio, han abierto un nuevo local y La Dolce Cabanna ya s�lo es un lugar donde poder comprar los envases de un kilo para consumir en casa. Ahora la helader�a nueva se encuentra bastante m�s arriba de la misma Didouche Mourad, justo encima de la catedral del Sagrado Coraz�n. Se llama Les Coquelicots, que en castellano significa las amapolas. En una sala mucho m�s grande, a pie de calle, existe un nuevo espacio con mesas para consumir copas de helado y un mostrador donde solicitar los cucuruchos con bolas de helado para llevar y consumir en plena calle. No s� si la mudanza tiene algo que ver con el cambio de domicilio de Marta, porque la helader�a le persigue. Se lo tengo que preguntar y hacerle confesar cu�ntas veces ha comido ya helados de La Dolce Cabanna.
En el nuevo local he visto dos cosas que no me han gustado. La primera es el precio. El �xito se les ha subido a la cabeza y pretenden que tambi�n se suba al bolsillo del cliente. Cada bola de helado para llevar cuesta ahora 40 dinares, de modo que un helado de tres bolas sale por 120 dinares, que es aproximadamente el doble de lo que cuesta en cualquier otro lugar. Evidentemente, tampoco es posible tomarse una copa ?La Bella Elena? con ese rico helado de pera por 150 a 200 dinares, un precio com�n en muchas helader�as. El segundo aspecto que no me ha gustado es el sistema de cobro tercermundista. Hay que acudir primero a una caja e indicar cuantas bolas de helado se desea, sin ni siquiera saber si el helado que se quiere estar� lo suficientemente fr�o o si finalmente apetecer� tomarse una bola m�s o menos. El empleado cobra la cantidad correspondiente y en un papelito escribe a mano lo que se ha pedido; esto es, �l escribe una bola de helado, dos, tres,? y el precio. El proceso lleva su tiempo, porque tiene que rellenar un papel con cada cliente. No se les ha ocurrido utilizar tickets de caja, vales previamente impresos, o simplemente tenerlos ya escritos a mano antes de que llegue el cliente. Son esas cosas que nunca cambian en Argelia, por muy ricos que sean los helados.
En los �ltimos diez a�os ha mejorado mucho la calidad de los helados envasados que se venden en Argelia. Empezaron los de Prima, con un helado con sabor a avellanas y envoltorio de chocolate que poco ten�a que envidiar al Magno europeo, que en Argel no se comercializa. Luego llegaron los competidores, De todos los que se venden en la actualidad mi preferido es uno llamado de tres chocolates, cuyo interior es de chocolate blanco y con leche, envuelto en una capa de chocolate negro. Lo dicho, delicioso, por un precio de treinta dinares, que son unos treinta c�ntimos de euro.
Los llamados helados italianos eran muy populares hasta la llegada de esos helados industriales comercializados con la m�xima higiene. Siguen vendi�ndose, pero a mi, personalmente, las dudas sobre las medidas sanitarias me retraen a consumirlos. Existen, sin embargo, lugares que ofrecen mayor confianza. El m�s popular es Staoueli, de camino entre Argel y Tipaza, donde existen muchas terrazas donde las familias enteras acuden a tomarse una copa de helado con varias frutas y chantilly. Y el local favorito de casi todos los argelinos es La Dolce Cabanna. Se trata de una helader�a situada en la calle V�ctor Hugo, una perpendicular a Didouche Mourad, con los mejores helados que se haya probado en la vida. A mi me encanta el de pera, pero hay partidarios del de regaliz, fresa, caf�, kivi, almendra, cereza, pl�tano, mandarina, naranja sanguina, pistacho y un mont�n m�s. En general yo soy partidario en casi todas las helader�as del de lim�n, pero es que como el helado de pera de La Dolce Cabanna he probado muy pocas cosas.
Uno de los defectos de esta helader�a son sus horarios. Funciona todo el a�o, pero con un horario tan cambiante que uno no sabe nunca si va a encontr�rsela abierta o cerrada. Tienen colocados los horarios en la puerta, pero son tan enrevesados que aprend�rselos de memoria no resulta f�cil. El otro defecto era hasta ahora la estrechez de la entrada, con un peque�o sal�n para consumir copas de helado en un primer piso al que se acced�a por una estrecha escalera de madera. Pero es un problema que se acaba de solventar.
El otro d�a fui a comerme mi helado de pera y me encontr� con que ya no vend�an helados. Como yo, otro mont�n de clientes se llevaron la misma sorpresa. Seg�n me explicaron, hace unos d�as, a primeros de julio, han abierto un nuevo local y La Dolce Cabanna ya s�lo es un lugar donde poder comprar los envases de un kilo para consumir en casa. Ahora la helader�a nueva se encuentra bastante m�s arriba de la misma Didouche Mourad, justo encima de la catedral del Sagrado Coraz�n. Se llama Les Coquelicots, que en castellano significa las amapolas. En una sala mucho m�s grande, a pie de calle, existe un nuevo espacio con mesas para consumir copas de helado y un mostrador donde solicitar los cucuruchos con bolas de helado para llevar y consumir en plena calle. No s� si la mudanza tiene algo que ver con el cambio de domicilio de Marta, porque la helader�a le persigue. Se lo tengo que preguntar y hacerle confesar cu�ntas veces ha comido ya helados de La Dolce Cabanna.
En el nuevo local he visto dos cosas que no me han gustado. La primera es el precio. El �xito se les ha subido a la cabeza y pretenden que tambi�n se suba al bolsillo del cliente. Cada bola de helado para llevar cuesta ahora 40 dinares, de modo que un helado de tres bolas sale por 120 dinares, que es aproximadamente el doble de lo que cuesta en cualquier otro lugar. Evidentemente, tampoco es posible tomarse una copa ?La Bella Elena? con ese rico helado de pera por 150 a 200 dinares, un precio com�n en muchas helader�as. El segundo aspecto que no me ha gustado es el sistema de cobro tercermundista. Hay que acudir primero a una caja e indicar cuantas bolas de helado se desea, sin ni siquiera saber si el helado que se quiere estar� lo suficientemente fr�o o si finalmente apetecer� tomarse una bola m�s o menos. El empleado cobra la cantidad correspondiente y en un papelito escribe a mano lo que se ha pedido; esto es, �l escribe una bola de helado, dos, tres,? y el precio. El proceso lleva su tiempo, porque tiene que rellenar un papel con cada cliente. No se les ha ocurrido utilizar tickets de caja, vales previamente impresos, o simplemente tenerlos ya escritos a mano antes de que llegue el cliente. Son esas cosas que nunca cambian en Argelia, por muy ricos que sean los helados.
domingo, 6 de julio de 2008
�ltimos d�as en Argel
A estas horas podr�a estar escribiendo desde al c�rcel, pero lo hago desde Bilbao. Voy a tratar de contar lo sucedido, salt�ndome algunos detalles.
Las �ltimas dos semanas de junio lo pas� muy mal. Cada d�a me costaba m�s levantarme e ir a trabajar. Estaba adem�s muy irritable y de ello puede dar fe un importante empresario argelino al que estuve ayudando hace un par de s�bados, en mi d�a libre, para negociar un acuerdo de creaci�n de una f�brica en las cercan�as de Argel con capital mixto hispano-argelino. Al d�a siguiente, domingo, su chofer me dio plant�n por la ma�ana y el rebote que cog� no se le olvidar� f�cilmente. Sentirme injustamente tratado por gente que aprecio y que se cree mentiras sobre mi; tener la sensaci�n de estar molestando y preferir el aislamiento; darle vueltas a situaciones que posiblemente sean normales, pero que yo quiero ver de otra forma;? un mont�n de circunstancias que me han llevado a estar muy triste.
Dej� de escribir en el blog y simplemente publiqu� cosas que ya ten�a escritas de antes, incluso varias al d�a para acabar lo antes posible. Me molestaba el blog, porque siento que se ha utilizado contra arma arrojadiza para acusarme cuando yo s�lo he pretendido realizar un ejercicio continuo de sinceridad.
Me he pasado buena parte de mi vida ayudando a otras personas. En Argelia tambi�n lo he intentado. No me molesta demasiado la ingratitud, quitando alguna excepci�n cuando me he volcado m�s all� de lo razonable, porque no busco el agradecimiento, pero s� que un gesto noble se interprete como algo interesado y pensado para hacer da�o. De ah� que hasta me molestara escribir en este blog. Lo cuento porque creo que tengo esa deuda con quienes se han preguntado estos d�as por la raz�n de mi silencio. Quise ir al m�dico y varios conocidos argelinos me dijeron que ellos me ?consegu�an? una baja m�dica. Por supuesto, no lo han hecho y adem�s creo que ten�an la sensaci�n de que me iban a hacer el favor de conseguirme unas vacaciones, mientras que lo que yo buscaba era un tratamiento. Pero cada d�a era una excusa diferente, de m�dicos que se van de vacaciones o a un congreso, doctor que es cambiado de puesto, horarios extra�os de consulta,? Acab� preguntando a la gente por la calle, para que un m�dico me rebotara hacia un especialista. El me dijo que no son miedos, no son fobias, como me hizo creer el psiquiatra que visit� el pasado invierno, sino que mi tristeza es depresi�n. Y el s�bado pasado me dijo que deber�a alejarme ya de mi vida laboral y ser tratado en Espa�a. Me dio una baja inicial de un mes, pero me advirti� de que intentar curarme permaneciendo en Argelia me puede llevar mucho tiempo, que depende de mi cerebro, pero que en un ambiente diario en el que no estoy integrado se una a factores que provocan nostalgia y es un trabajo de muchos meses, a veces de a�os.
No hice mucho caso de los consejos, porque ese mismo s�bado me fui a trabajar y lo hice tambi�n el domingo, con la esperanza de mejorar en unos d�as y que luego una semana de vacaciones me fuera suficiente. Ten�a una reserva de avi�n hecha con anterioridad, para ausentarme del 3 al 13 de julio; pero cuando la Agregada Comercial me anunci� que celebraba su despedida en esos d�as renunci� a irme e hice otra reserva para una escapada del 24 al 28 de julio, que tampoco hab�a confirmado a la espera de conocer las fechas exactas de la visita de Carlos, el anterior becario inform�tico de la oficina. Una situaci�n interna de trabajo me hizo ver este domingo que mi sacrificio no merec�a la pena y ya acud� el lunes 30 de junio a recoger simplemente mis cosas.
El pasado martes me lo pas� de m�dicos. Empec� con la cita con mi especialista, que me insisti� en que viajara inmediatamente a Espa�a para que me traten en mi ambiente cultural y se enfad� al saber que no ten�a a�n billete de avi�n. Luego segu� con la inspecci�n m�dica para que homologaran la baja laboral y las colas del Ministerio de Salud para que la baja tenga efectos internacionales. En Argelia, los Ministerios aplican lo que ellos llaman algo as� como d�as de recepci�n, que son s�lo dos a la semana y los �nicos para realizar tr�mites administrativos. En el caso del Ministerio de Salud es martes y domingo y s�lo por la ma�ana. Acab� cerca de las tres de la tarde y entregu� la baja con sus sellos en mi centro de trabajo, aun que creo que lo m�s efectivo para evitar papeleo ser� olvidarse de esa baja y servirme de la emitida por mi m�dico de cabecera en Bilbao.
El mi�rcoles lo dediqu� a leer peri�dicos atrasados y revistas que hab�a dejado pendientes de lectura. Como me gusta mi trabajo de Analista, quise conocer el nuevo supermercado de Cevital, visitar por segunda vez el nuevo hipermercado de Blida, ver el nuevo centro comercial de El Quods que est� bastante avanzado y visitar una gran superficie de ropa, Planet Fashion, de la que todo el mundo me hab�a hablado por tener casi en su totalidad art�culos de la marca Zara, pero que me pareci� decepcionante, porque no deja de ser un outlet que hace creer al consumidor argelino que est� comprando moda como en Europa. Con un billete de avi�n para volar al d�a siguiente, cen� en el restaurante Djenina y al llegar a casa comprob� que la lavadora se hab�a quedado con la colada a media por un corte de agua. Son las cosas de Argelia.
El jueves me sali� francamente torcido. Empec� muy pronto por la ma�ana arreglando el desaguisado de la ropa deste�ida al sacarla de la lavadora. Y luego, en la ciudad, lo acab� de rematar.
Iba yo pronto por la ma�ana, a eso de las nueve, circulando por la calle m�s comercial, Didouche Mourad, a la altura de la llamada Place Audin, cuando un polic�a tuvo la idea de pararme a recriminarme que me hubiese cambiado de carril para evitar un coche que yo cre�a que iba a detenerse. De malas formas me pidi� la documentaci�n, que le mostr�. Se alej� con ella y me dej� dentro del coche. Sal� detr�s de �l y me dijo que volviera dentro, a lo que me negu� porque en mi coche hac�a mucho calor y �l se llevaba mi pasaporte, a lo que no tiene derecho. Ah� empezamos a discutir y le exig� que me devolviera el pasaporte. Llegamos incluso a agarrarnos mutuamente y a gritarnos, form�ndose un corro de gente. Cuando vino un compa�ero suyo le cont� que no quer�a que se repitiera mi experiencia con el carnet de conducir, que despu�s de dej�rselo a un polic�a me qued� sin �l. Ese fue mi error, decir que no llevaba el permiso de conducir encima, porque se agarraron a eso para castigarme y decirme que me ten�an que detener. No hab�a forma de que me devolvieran mi pasaporte y tuve que llamar al tel�fono de emergencias consulares, donde me dijeron que me dejara llevar a comisar�a e interpusiera yo una denuncia por la sustracci�n del carnet de conducir por parte del polic�a. Los polic�as se negaron a ponerse al tel�fono a hablar con el personal del Consulado y me manten�an detenido como si fuese yo el terrorista que deben andar buscando con tantos controles. Luego ya se ablandaron, me devolvieron mi pasaporte y tras un buen rato de espera me condujeron a la comisar�a de la zona. En la comisar�a, al constatar que yo trabajaba para la Embajada de Espa�a pero que no tengo la tarjeta diplom�tica por haberla perdido y estar a la espera de que me entreguen la nueva desde hace ya bastante tiempo, me dijeron que todo eso pod�a ser sospechoso y que si alguien de la Embajada pod�a dar fe de ello, presentarse a identificarme y recoger el coche, porque yo no pod�a conducir sin el permiso. De nuevo llamada a emergencias consulares y ah� el trato no fue tan bueno como la primera vez, dici�ndome que si no ten�a alg�n amigo que pudiera pasar a recoger el coche. Acabaron aceptando que enviaban a alguien, aunque la realidad es que cuando llam� veinte minutos m�s tarde para saber que acud�a y si necesitaba alguna explicaci�n del lugar me soltaron que ten�an mucho trabajo y que ?luego? mandar�an a un ch�fer. Mientras tanto, a mi me hac�an firmar papeles en �rabe sin traductor y sin que llegara la asistencia consular porque, sencillamente, no hab�a salido de su oficina y mi caso, seg�n literalmente se me dijo por tel�fono, no era una emergencia consular.
Yo hab�a quedado con un taxista para que a las diez y media de la ma�ana pasara a recogerme por mi casa de Ben Aknoun para ir al aeropuerto. Me busqu� la disculpa de ir al ba�o para llamarle y decirle que tendr�a que recogerme en el centro, que estaba en la comisar�a de Didouche Mourad. Cuando lleg� intent� hablar con �l para que se buscara un amigo que dijera que trabaja con espa�oles, que tuviera carnet de conducir y as� me dejaran irme. Pero ni el taxista se limit� a quedarse bien lejos de la comisar�a.
El comisario no pod�a entender que los espa�oles dejaran a un compatriota all� sin venir a buscarlo y me dijo que si le daba el n�mero de tel�fono hablar�a �l mismo con el C�nsul. Yo no s� lo que hablaron y con qui�n, pero funcion�. Poco despu�s me hicieron firmar unos nuevos papeles, como siempre en �rabe, dej� las llaves del coche y pude ir a localizar al taxista por las inmediaciones. Eran las once y cuarto, faltaban menos de dos horas para que despegara el avi�n y yo no ten�a ni el equipaje, para lo que primero ten�a que pasar por mi casa. Tuve suerte, al ser jueves el tr�fico era escaso y antes de las doce estaba yo ya en el aeropuerto. De camino hab�a hablado por tel�fono con un amigo, Mariano, que qued� en encargarse de arreglar el problema del coche depositado en al comisar�a. Y con Manuela, del Consulado, que supo calmarme y mostrarse muy simp�tica y eficiente.
El que se aprovech� bien de la situaci�n fue el taxista. En total trabaj� hora y media, contando el tiempo de espera y el traslado al aeropuerto. Y me cobr� 3.000 dinares, m�s del doble de lo que ser�a un precio justo, puesto que el traslado desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto no puede costar m�s de 1.000 dinares y suele llevar tres cuartos de hora. Sus otros cuarenta y cinco minutos empleados en la espera hay quien los factura y quien no, pero nunca m�s all� de cuatrocientos dinares. Lo dicho, ha quedado como un ladr�n.
Me ha quedado pendiente poner la denuncia, que en el Consulado me dijeron que interpusiera, contra el polic�a por quedarse con mi carnet de conducir espa�ol.
Las �ltimas dos semanas de junio lo pas� muy mal. Cada d�a me costaba m�s levantarme e ir a trabajar. Estaba adem�s muy irritable y de ello puede dar fe un importante empresario argelino al que estuve ayudando hace un par de s�bados, en mi d�a libre, para negociar un acuerdo de creaci�n de una f�brica en las cercan�as de Argel con capital mixto hispano-argelino. Al d�a siguiente, domingo, su chofer me dio plant�n por la ma�ana y el rebote que cog� no se le olvidar� f�cilmente. Sentirme injustamente tratado por gente que aprecio y que se cree mentiras sobre mi; tener la sensaci�n de estar molestando y preferir el aislamiento; darle vueltas a situaciones que posiblemente sean normales, pero que yo quiero ver de otra forma;? un mont�n de circunstancias que me han llevado a estar muy triste.
Dej� de escribir en el blog y simplemente publiqu� cosas que ya ten�a escritas de antes, incluso varias al d�a para acabar lo antes posible. Me molestaba el blog, porque siento que se ha utilizado contra arma arrojadiza para acusarme cuando yo s�lo he pretendido realizar un ejercicio continuo de sinceridad.
Me he pasado buena parte de mi vida ayudando a otras personas. En Argelia tambi�n lo he intentado. No me molesta demasiado la ingratitud, quitando alguna excepci�n cuando me he volcado m�s all� de lo razonable, porque no busco el agradecimiento, pero s� que un gesto noble se interprete como algo interesado y pensado para hacer da�o. De ah� que hasta me molestara escribir en este blog. Lo cuento porque creo que tengo esa deuda con quienes se han preguntado estos d�as por la raz�n de mi silencio. Quise ir al m�dico y varios conocidos argelinos me dijeron que ellos me ?consegu�an? una baja m�dica. Por supuesto, no lo han hecho y adem�s creo que ten�an la sensaci�n de que me iban a hacer el favor de conseguirme unas vacaciones, mientras que lo que yo buscaba era un tratamiento. Pero cada d�a era una excusa diferente, de m�dicos que se van de vacaciones o a un congreso, doctor que es cambiado de puesto, horarios extra�os de consulta,? Acab� preguntando a la gente por la calle, para que un m�dico me rebotara hacia un especialista. El me dijo que no son miedos, no son fobias, como me hizo creer el psiquiatra que visit� el pasado invierno, sino que mi tristeza es depresi�n. Y el s�bado pasado me dijo que deber�a alejarme ya de mi vida laboral y ser tratado en Espa�a. Me dio una baja inicial de un mes, pero me advirti� de que intentar curarme permaneciendo en Argelia me puede llevar mucho tiempo, que depende de mi cerebro, pero que en un ambiente diario en el que no estoy integrado se una a factores que provocan nostalgia y es un trabajo de muchos meses, a veces de a�os.
No hice mucho caso de los consejos, porque ese mismo s�bado me fui a trabajar y lo hice tambi�n el domingo, con la esperanza de mejorar en unos d�as y que luego una semana de vacaciones me fuera suficiente. Ten�a una reserva de avi�n hecha con anterioridad, para ausentarme del 3 al 13 de julio; pero cuando la Agregada Comercial me anunci� que celebraba su despedida en esos d�as renunci� a irme e hice otra reserva para una escapada del 24 al 28 de julio, que tampoco hab�a confirmado a la espera de conocer las fechas exactas de la visita de Carlos, el anterior becario inform�tico de la oficina. Una situaci�n interna de trabajo me hizo ver este domingo que mi sacrificio no merec�a la pena y ya acud� el lunes 30 de junio a recoger simplemente mis cosas.
El pasado martes me lo pas� de m�dicos. Empec� con la cita con mi especialista, que me insisti� en que viajara inmediatamente a Espa�a para que me traten en mi ambiente cultural y se enfad� al saber que no ten�a a�n billete de avi�n. Luego segu� con la inspecci�n m�dica para que homologaran la baja laboral y las colas del Ministerio de Salud para que la baja tenga efectos internacionales. En Argelia, los Ministerios aplican lo que ellos llaman algo as� como d�as de recepci�n, que son s�lo dos a la semana y los �nicos para realizar tr�mites administrativos. En el caso del Ministerio de Salud es martes y domingo y s�lo por la ma�ana. Acab� cerca de las tres de la tarde y entregu� la baja con sus sellos en mi centro de trabajo, aun que creo que lo m�s efectivo para evitar papeleo ser� olvidarse de esa baja y servirme de la emitida por mi m�dico de cabecera en Bilbao.
El mi�rcoles lo dediqu� a leer peri�dicos atrasados y revistas que hab�a dejado pendientes de lectura. Como me gusta mi trabajo de Analista, quise conocer el nuevo supermercado de Cevital, visitar por segunda vez el nuevo hipermercado de Blida, ver el nuevo centro comercial de El Quods que est� bastante avanzado y visitar una gran superficie de ropa, Planet Fashion, de la que todo el mundo me hab�a hablado por tener casi en su totalidad art�culos de la marca Zara, pero que me pareci� decepcionante, porque no deja de ser un outlet que hace creer al consumidor argelino que est� comprando moda como en Europa. Con un billete de avi�n para volar al d�a siguiente, cen� en el restaurante Djenina y al llegar a casa comprob� que la lavadora se hab�a quedado con la colada a media por un corte de agua. Son las cosas de Argelia.
El jueves me sali� francamente torcido. Empec� muy pronto por la ma�ana arreglando el desaguisado de la ropa deste�ida al sacarla de la lavadora. Y luego, en la ciudad, lo acab� de rematar.
Iba yo pronto por la ma�ana, a eso de las nueve, circulando por la calle m�s comercial, Didouche Mourad, a la altura de la llamada Place Audin, cuando un polic�a tuvo la idea de pararme a recriminarme que me hubiese cambiado de carril para evitar un coche que yo cre�a que iba a detenerse. De malas formas me pidi� la documentaci�n, que le mostr�. Se alej� con ella y me dej� dentro del coche. Sal� detr�s de �l y me dijo que volviera dentro, a lo que me negu� porque en mi coche hac�a mucho calor y �l se llevaba mi pasaporte, a lo que no tiene derecho. Ah� empezamos a discutir y le exig� que me devolviera el pasaporte. Llegamos incluso a agarrarnos mutuamente y a gritarnos, form�ndose un corro de gente. Cuando vino un compa�ero suyo le cont� que no quer�a que se repitiera mi experiencia con el carnet de conducir, que despu�s de dej�rselo a un polic�a me qued� sin �l. Ese fue mi error, decir que no llevaba el permiso de conducir encima, porque se agarraron a eso para castigarme y decirme que me ten�an que detener. No hab�a forma de que me devolvieran mi pasaporte y tuve que llamar al tel�fono de emergencias consulares, donde me dijeron que me dejara llevar a comisar�a e interpusiera yo una denuncia por la sustracci�n del carnet de conducir por parte del polic�a. Los polic�as se negaron a ponerse al tel�fono a hablar con el personal del Consulado y me manten�an detenido como si fuese yo el terrorista que deben andar buscando con tantos controles. Luego ya se ablandaron, me devolvieron mi pasaporte y tras un buen rato de espera me condujeron a la comisar�a de la zona. En la comisar�a, al constatar que yo trabajaba para la Embajada de Espa�a pero que no tengo la tarjeta diplom�tica por haberla perdido y estar a la espera de que me entreguen la nueva desde hace ya bastante tiempo, me dijeron que todo eso pod�a ser sospechoso y que si alguien de la Embajada pod�a dar fe de ello, presentarse a identificarme y recoger el coche, porque yo no pod�a conducir sin el permiso. De nuevo llamada a emergencias consulares y ah� el trato no fue tan bueno como la primera vez, dici�ndome que si no ten�a alg�n amigo que pudiera pasar a recoger el coche. Acabaron aceptando que enviaban a alguien, aunque la realidad es que cuando llam� veinte minutos m�s tarde para saber que acud�a y si necesitaba alguna explicaci�n del lugar me soltaron que ten�an mucho trabajo y que ?luego? mandar�an a un ch�fer. Mientras tanto, a mi me hac�an firmar papeles en �rabe sin traductor y sin que llegara la asistencia consular porque, sencillamente, no hab�a salido de su oficina y mi caso, seg�n literalmente se me dijo por tel�fono, no era una emergencia consular.
Yo hab�a quedado con un taxista para que a las diez y media de la ma�ana pasara a recogerme por mi casa de Ben Aknoun para ir al aeropuerto. Me busqu� la disculpa de ir al ba�o para llamarle y decirle que tendr�a que recogerme en el centro, que estaba en la comisar�a de Didouche Mourad. Cuando lleg� intent� hablar con �l para que se buscara un amigo que dijera que trabaja con espa�oles, que tuviera carnet de conducir y as� me dejaran irme. Pero ni el taxista se limit� a quedarse bien lejos de la comisar�a.
El comisario no pod�a entender que los espa�oles dejaran a un compatriota all� sin venir a buscarlo y me dijo que si le daba el n�mero de tel�fono hablar�a �l mismo con el C�nsul. Yo no s� lo que hablaron y con qui�n, pero funcion�. Poco despu�s me hicieron firmar unos nuevos papeles, como siempre en �rabe, dej� las llaves del coche y pude ir a localizar al taxista por las inmediaciones. Eran las once y cuarto, faltaban menos de dos horas para que despegara el avi�n y yo no ten�a ni el equipaje, para lo que primero ten�a que pasar por mi casa. Tuve suerte, al ser jueves el tr�fico era escaso y antes de las doce estaba yo ya en el aeropuerto. De camino hab�a hablado por tel�fono con un amigo, Mariano, que qued� en encargarse de arreglar el problema del coche depositado en al comisar�a. Y con Manuela, del Consulado, que supo calmarme y mostrarse muy simp�tica y eficiente.
El que se aprovech� bien de la situaci�n fue el taxista. En total trabaj� hora y media, contando el tiempo de espera y el traslado al aeropuerto. Y me cobr� 3.000 dinares, m�s del doble de lo que ser�a un precio justo, puesto que el traslado desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto no puede costar m�s de 1.000 dinares y suele llevar tres cuartos de hora. Sus otros cuarenta y cinco minutos empleados en la espera hay quien los factura y quien no, pero nunca m�s all� de cuatrocientos dinares. Lo dicho, ha quedado como un ladr�n.
Me ha quedado pendiente poner la denuncia, que en el Consulado me dijeron que interpusiera, contra el polic�a por quedarse con mi carnet de conducir espa�ol.
sábado, 5 de julio de 2008
Fiesta Nacional
Hoy, 5 de julio, es festivo en Argelia. Se celebra la independencia del pais hace 46 anos.
viernes, 4 de julio de 2008
Restaurantes de Argel
Una de las preguntas recurrentes de los visitantes de Argel es d�nde les recomiendo que vayan a comer o a cenar. Resulta francamente dif�cil responder con tino, porque influye mucho el gusto personal. Yo no disfruto especialmente de una comida por el hecho de que se sirva o no alcohol, algo que para otras personas resulta determinante. De la misma forma, hay quien busca un restaurante especialmente pensado para turistas, decorado en forma de jaima, quien prefiere que le sirvan un buen cusc�s, o platos magreb�es en general. Aquel que lleva un tiempo en Argelia valora la variedad en la carta y en determinados momentos lo que se busca fundamentalmente es comer pescado o marisco a un precio razonable.
Voy a intentar resumir las principales posibilidades que existen a la hora de elegir restaurante, tratando de no dejarme ninguno de los importantes.
Los restaurantes m�s impersonales y que en general presentan una muy buena calidda y un precio excesivo son los de los grandes hoteles: Sheraton, Sofitel, El Djazair, Hilton, Aurassi y Mercure, Eso no quita para darse al menos una vez el gusto de comer en el restaurante italiano del Sheraton, regalarse el desayuno buffet del Sofitel, comprobar la extraordinaria calidad del restaurante chino de El Djazair o cenar en el buffet del hotel Hilton.
Algunos de los mejores restaurantes se encuentran en Bois des Arcades, lo que todos conocemos por ?el monumento?. Destaca el Tantra, que personalmente encuentro agobiante, pero tambi�n est� Le Bon Gibier, Al Boustane (su cena con espect�culo resulta en general molesta, pero las vistas de su terraza lo compensan), Le Grill Room, Le Soumann, Alad�n, o la opci�n joven de cenar en La Varanda y luego quedarse a disfrutar de su m�sica cuando se va convirtiendo en discoteca a medida que avanza la noche. En la cercana explanada de Riad El Feth hay otros tres restaurantes aceptables y un buen bar de copas, sin contar el famoso Le Triangle, un cabaret bastante s�rdido que los rumores cuentan que acaba de ser adquirido por un hombre de negocios considerado islamista.
La ruta de la restauraci�n lleva hacia el centro de la ciudad. Primero se pasa por la plaza Addis Abeba, donde est� el restaurante Carthage. Muy famoso en su d�a, sigue destacando por su cordero asado, el llamado ?mechu�?, pero la presencia puntual de cucarachas lo hace un lugar poco recomendable. Si se avanza por la calle Bulevar Bougara, hacia el n�mero 21 � 23, aproximadamente, destaca un restaurante peque�o, no recuerdo el nombre, que ha sido abierto por el antiguo maitre del restaurante Le Bearnais, que trata con exquisitez a sus clientes. En el camino hacia el centro me salto el restaurante Le Normande, considerado bueno y caro, pero en el que nunca he comido porque me da mala espina.
Junto al museo de El Bardo se encuentra el restaurante El Djanina, con mucha historia en la ciudad. Es el favorito de los Reyes de Espa�a cuando visitan Argel y la due�a tiene a bien exponer la foto de sus Majestades en el restaurante. Cuentan que en el libro de oro del local estamparon su firma, aunque en diferentes momentos, los Reyes, Rafael Vera y los terroristas de ETA que participaron en las negociaciones de Argel. Es un restaurante familiar regentado por una se�ora viuda, su hermano que act�a como maitre y la hija, hace a�os considerada una de las mujeres m�s guapa de Argel y que al parecer est� ahora divorciada del militar con el que se cas�. La familia es originaria de la costa oeste del pa�s, muy cerca de Marruecos, de ah� que uno de los platos tradicionales de la casa sea un pastel de hojaldre relleno de carne de ave, t�pico de la cocina marroqu�.
A partir de ese punto se llega a la calle Didouche Mourad, que presenta, junto a sus adyacentes, muchos restaurantes m�s o menos aceptables. El primero ser�a Racims, al que la gente en general no acude precisamente para comer. En la calle Debussy est� el Club 15, frecuentado por lo que la gente llama ?los militares?, las familias que cuentan con muchas prebendas y monopolios de importaci�n. Cerca hay otros tres restaurantes bastante aceptables, de los que no recuerdo el nombre m�s que de uno, La Roue. Y me permito recomendar otro que no sirve alcohol: La Maison del Couscous es un restaurante ambientado como una gran jaima tradicional y en el que se pueden degustar diferentes formas de preparar el cusc�s, adem�s de otros platos tradicionales. En las cercan�as se encuentra otro cl�sico, Le Bearnais. El Caracuya, La Brasserie des Facult�s, Le Restaurant de la Fac, Taverna Romana (que es exactamente eso, un italiano en Argel), Cyrnos, El Khaima, Le Berry, L?�talon, Feux de Braise y alguno m�s que me dejo, algunos algo escasos de higiene, se sit�an en esa misma �rea, donde se confunden restaurantes con cerveceras (en el concepto argelino de cervecera, donde los hombres van a emborracharse a base de beber cerveza) que sirven comida. Me han hablado de otros dos restaurantes cercanos, m�s pr�ximos al mar, que no conozco, El Mourabitune y La Casbah.
Siguiendo el camino hacia el frente del mar, a la altura del hotel Es Safir, se encuentran varias restaurantes y lugares de comidas m�s o menos interesantes. Y al llegar a la Plaza de los M�rtires est� la llamada P�cherie, con tres restaurantes muy similares en los que comer pescado: Le Corsaire, Sir�ne de Mer y Sindbad. Personalmente no los recomiendo, pero s� que hay gente que adora ir a cenar a La P�cherie.
A partir de ah�, el resto son restaurantes perif�ricos, diseminados por la ciudad. En Cheraga est� L?Auberge du Moulin, un restaurante de muy buena calidad. Junto al Sofitel tenemos L?Hypopotamus, de la cadena internacional de ese mismo nombre. En el recinto de la feria de muestras hay otro restaurante tradicional muy presentable y del que no soy capaz de recordar el nombre. En Dely Ibrahim me han hablado muy bien del Auberge du Bon Canard, que no he conseguido localizar. En el valle de Hydra, junto al Ministerio de Energ�a, se encuentra un muy buen restaurante turco, Le Bosphore. En El Biar est� el mejor restaurante liban�s, Le Cedre du Liban, pero ha bajado considerablemente la calidad y ha subido los precios en las �ltimas visitas que he realizado (adem�s, no sirve alcohol). En Sidi Yahia, el nuevo barrio post moderno de Argel, han surgido varios restaurantes de todo tipo. Yo me inclino por uno muy peque�o, con solo cuatro mesas, que es literalmente familiar: una muy buena cocinera con experiencia de ama de casa que abre un restaurante en el que cada d�a cambia el men� y ofrece media docena de platos tradicionales de aut�ntica comida casera.
En mi barrio de Ben Akn�n tenemos tres restaurantes muy diferentes, de los que conviene conocer si se ha vivido en Argel, que como caracter�sticas com�n tiene el no servir alcohol. Uno de ellos es el Taj Mahal, un restaurante indio muy aceptable y de precio bastante razonable. Otro es el restaurante mexicano Los Amigos, del que escribir� otro d�a. Y el tercero es el restaurante Le Touareg, imprescindible para u turista de paso, con el personal vestido de tuaregs, comida tradicional del interior argelino y un t� a la menta realizado exactamente igual que en el desierto. Es adem�s una ocasi�n para fotografiarse con verdaderos hombres del desierto.
Fuera de Argel existen otras posibilidades. El lugar por excelencia para comer pescado es La Madague, que oficialmente se llama Port El Djemila. Creo recordar que el restaurante en el que siempre se acaba, el situado m�s hacia el este, se llama Le Sauveur, pero me puede fallar la memoria. Tambi�n en Bouchaoui existe un buen restaurante, igual que en Sidi Fredj. De camino a Tipaza se encuentra el puerto de Bouharoun, donde se puede elegir el pescado reci�n llegado que se desea comer a la brasa en alguno de sus m�ltiples chiringuitos, que en ning�n caso permiten consumir alcohol. En Tipaza est� el restaurante La Romana, situado en plenas ruinas romanas, m�s conocido por su entorno que por la calidad de la comida. Es el �nico caso que conozco, por cierto, en el que se puede consumir vino o cerveza al aire libre y a ras de calle. M�s all�, en Chenoua, me han hablado de un restaurante que a�n no he tenido ocasi�n de visitar.
Al este de la bah�a de Argel destaca Tamantfoust, a�n conocido por su nombre franc�s de Fort de l?Eau. Ah� sit�o mi restaurante favorito, el que yo considero que tiene la mejor cocina de todo el pa�s. No es al que va toda la gente, sino otro m�s peque�o, que no sirve alcohol, y que no desvelo para que no me suban el precio? Por los alrededores hay un club llamado El Bouha�ra, con hotel y piscinas, que dicen que cuenta con un buen restaurante.
La comida m�s popular de Argel no es el cusc�s, sino la pizza. La ciudad est� llena de pizzer�as. Yo recomiendo s�lo una, en Mouradia, que hace la llamada megapizza. Requiere, eso s�, que el n�mero de comensales sea al menos de cuatro. Puedo asegurar que intentamos acabar una megapizza entre tres personas y no fuimos capaces. No recuerdo bien el nombre del lugar, creo que es algo as� como Wood Pecker.
Lo que llamamos pinchos morunos, evidentemente existe y recibe el nombre de brochetas. Quedan a�n algunos restaurantes en la zona del matadero, a la entrada de Hussein Dey, pero la mayor�a se ha trasladado a Draria. Es algo que se puede encontrar casi por toda la ciudad, pero quitando los puestos de Hydra, El Biar, Hussein Dey y alguno m�s, yo no arriesgar�a mi salud con experimentos raros.
Supongo que quien no conoce Argel espera que clasifique tanta informaci�n y me decida por ordenar mis restaurantes favoritos de Argel, dejando al margen los de la periferia. Sin tener en cuenta los precios, yo dar�a esta lista de los diez mejores y en este orden: Tantra, chino de El Djazair, L?Auberge du Moulin, Le Bon Gibier, El Djenina, Grill Room, El Mordjane (hotel Sofitel), Restaurant du Golf, Hypopotamus y Le Bosphore. Si atendemos a la relaci�n calidad-precio la cosa cambia bastante y me quedar�a con esta otra lista: Taj Mahal, El Djenina, Le Touareg, La Maison du Couscous, Le Bearnais, Duplex, Le Bon Gibier, Aux Deux Chameaux, L?Auberge du Moulin y Caracuya.
Supongo que me dejar� varios, de los que me acordar� en otro momento. Y que habr� cometido un mont�n de errores en los nombres, pero son cosas que ocurren cuando uno no es un profesional redactando una gu�a gastron�mica, sino un simple extranjero que cuenta sus experiencias en un blog.
Voy a intentar resumir las principales posibilidades que existen a la hora de elegir restaurante, tratando de no dejarme ninguno de los importantes.
Los restaurantes m�s impersonales y que en general presentan una muy buena calidda y un precio excesivo son los de los grandes hoteles: Sheraton, Sofitel, El Djazair, Hilton, Aurassi y Mercure, Eso no quita para darse al menos una vez el gusto de comer en el restaurante italiano del Sheraton, regalarse el desayuno buffet del Sofitel, comprobar la extraordinaria calidad del restaurante chino de El Djazair o cenar en el buffet del hotel Hilton.
Algunos de los mejores restaurantes se encuentran en Bois des Arcades, lo que todos conocemos por ?el monumento?. Destaca el Tantra, que personalmente encuentro agobiante, pero tambi�n est� Le Bon Gibier, Al Boustane (su cena con espect�culo resulta en general molesta, pero las vistas de su terraza lo compensan), Le Grill Room, Le Soumann, Alad�n, o la opci�n joven de cenar en La Varanda y luego quedarse a disfrutar de su m�sica cuando se va convirtiendo en discoteca a medida que avanza la noche. En la cercana explanada de Riad El Feth hay otros tres restaurantes aceptables y un buen bar de copas, sin contar el famoso Le Triangle, un cabaret bastante s�rdido que los rumores cuentan que acaba de ser adquirido por un hombre de negocios considerado islamista.
La ruta de la restauraci�n lleva hacia el centro de la ciudad. Primero se pasa por la plaza Addis Abeba, donde est� el restaurante Carthage. Muy famoso en su d�a, sigue destacando por su cordero asado, el llamado ?mechu�?, pero la presencia puntual de cucarachas lo hace un lugar poco recomendable. Si se avanza por la calle Bulevar Bougara, hacia el n�mero 21 � 23, aproximadamente, destaca un restaurante peque�o, no recuerdo el nombre, que ha sido abierto por el antiguo maitre del restaurante Le Bearnais, que trata con exquisitez a sus clientes. En el camino hacia el centro me salto el restaurante Le Normande, considerado bueno y caro, pero en el que nunca he comido porque me da mala espina.
Junto al museo de El Bardo se encuentra el restaurante El Djanina, con mucha historia en la ciudad. Es el favorito de los Reyes de Espa�a cuando visitan Argel y la due�a tiene a bien exponer la foto de sus Majestades en el restaurante. Cuentan que en el libro de oro del local estamparon su firma, aunque en diferentes momentos, los Reyes, Rafael Vera y los terroristas de ETA que participaron en las negociaciones de Argel. Es un restaurante familiar regentado por una se�ora viuda, su hermano que act�a como maitre y la hija, hace a�os considerada una de las mujeres m�s guapa de Argel y que al parecer est� ahora divorciada del militar con el que se cas�. La familia es originaria de la costa oeste del pa�s, muy cerca de Marruecos, de ah� que uno de los platos tradicionales de la casa sea un pastel de hojaldre relleno de carne de ave, t�pico de la cocina marroqu�.
A partir de ese punto se llega a la calle Didouche Mourad, que presenta, junto a sus adyacentes, muchos restaurantes m�s o menos aceptables. El primero ser�a Racims, al que la gente en general no acude precisamente para comer. En la calle Debussy est� el Club 15, frecuentado por lo que la gente llama ?los militares?, las familias que cuentan con muchas prebendas y monopolios de importaci�n. Cerca hay otros tres restaurantes bastante aceptables, de los que no recuerdo el nombre m�s que de uno, La Roue. Y me permito recomendar otro que no sirve alcohol: La Maison del Couscous es un restaurante ambientado como una gran jaima tradicional y en el que se pueden degustar diferentes formas de preparar el cusc�s, adem�s de otros platos tradicionales. En las cercan�as se encuentra otro cl�sico, Le Bearnais. El Caracuya, La Brasserie des Facult�s, Le Restaurant de la Fac, Taverna Romana (que es exactamente eso, un italiano en Argel), Cyrnos, El Khaima, Le Berry, L?�talon, Feux de Braise y alguno m�s que me dejo, algunos algo escasos de higiene, se sit�an en esa misma �rea, donde se confunden restaurantes con cerveceras (en el concepto argelino de cervecera, donde los hombres van a emborracharse a base de beber cerveza) que sirven comida. Me han hablado de otros dos restaurantes cercanos, m�s pr�ximos al mar, que no conozco, El Mourabitune y La Casbah.
Siguiendo el camino hacia el frente del mar, a la altura del hotel Es Safir, se encuentran varias restaurantes y lugares de comidas m�s o menos interesantes. Y al llegar a la Plaza de los M�rtires est� la llamada P�cherie, con tres restaurantes muy similares en los que comer pescado: Le Corsaire, Sir�ne de Mer y Sindbad. Personalmente no los recomiendo, pero s� que hay gente que adora ir a cenar a La P�cherie.
A partir de ah�, el resto son restaurantes perif�ricos, diseminados por la ciudad. En Cheraga est� L?Auberge du Moulin, un restaurante de muy buena calidad. Junto al Sofitel tenemos L?Hypopotamus, de la cadena internacional de ese mismo nombre. En el recinto de la feria de muestras hay otro restaurante tradicional muy presentable y del que no soy capaz de recordar el nombre. En Dely Ibrahim me han hablado muy bien del Auberge du Bon Canard, que no he conseguido localizar. En el valle de Hydra, junto al Ministerio de Energ�a, se encuentra un muy buen restaurante turco, Le Bosphore. En El Biar est� el mejor restaurante liban�s, Le Cedre du Liban, pero ha bajado considerablemente la calidad y ha subido los precios en las �ltimas visitas que he realizado (adem�s, no sirve alcohol). En Sidi Yahia, el nuevo barrio post moderno de Argel, han surgido varios restaurantes de todo tipo. Yo me inclino por uno muy peque�o, con solo cuatro mesas, que es literalmente familiar: una muy buena cocinera con experiencia de ama de casa que abre un restaurante en el que cada d�a cambia el men� y ofrece media docena de platos tradicionales de aut�ntica comida casera.
En mi barrio de Ben Akn�n tenemos tres restaurantes muy diferentes, de los que conviene conocer si se ha vivido en Argel, que como caracter�sticas com�n tiene el no servir alcohol. Uno de ellos es el Taj Mahal, un restaurante indio muy aceptable y de precio bastante razonable. Otro es el restaurante mexicano Los Amigos, del que escribir� otro d�a. Y el tercero es el restaurante Le Touareg, imprescindible para u turista de paso, con el personal vestido de tuaregs, comida tradicional del interior argelino y un t� a la menta realizado exactamente igual que en el desierto. Es adem�s una ocasi�n para fotografiarse con verdaderos hombres del desierto.
Fuera de Argel existen otras posibilidades. El lugar por excelencia para comer pescado es La Madague, que oficialmente se llama Port El Djemila. Creo recordar que el restaurante en el que siempre se acaba, el situado m�s hacia el este, se llama Le Sauveur, pero me puede fallar la memoria. Tambi�n en Bouchaoui existe un buen restaurante, igual que en Sidi Fredj. De camino a Tipaza se encuentra el puerto de Bouharoun, donde se puede elegir el pescado reci�n llegado que se desea comer a la brasa en alguno de sus m�ltiples chiringuitos, que en ning�n caso permiten consumir alcohol. En Tipaza est� el restaurante La Romana, situado en plenas ruinas romanas, m�s conocido por su entorno que por la calidad de la comida. Es el �nico caso que conozco, por cierto, en el que se puede consumir vino o cerveza al aire libre y a ras de calle. M�s all�, en Chenoua, me han hablado de un restaurante que a�n no he tenido ocasi�n de visitar.
Al este de la bah�a de Argel destaca Tamantfoust, a�n conocido por su nombre franc�s de Fort de l?Eau. Ah� sit�o mi restaurante favorito, el que yo considero que tiene la mejor cocina de todo el pa�s. No es al que va toda la gente, sino otro m�s peque�o, que no sirve alcohol, y que no desvelo para que no me suban el precio? Por los alrededores hay un club llamado El Bouha�ra, con hotel y piscinas, que dicen que cuenta con un buen restaurante.
La comida m�s popular de Argel no es el cusc�s, sino la pizza. La ciudad est� llena de pizzer�as. Yo recomiendo s�lo una, en Mouradia, que hace la llamada megapizza. Requiere, eso s�, que el n�mero de comensales sea al menos de cuatro. Puedo asegurar que intentamos acabar una megapizza entre tres personas y no fuimos capaces. No recuerdo bien el nombre del lugar, creo que es algo as� como Wood Pecker.
Lo que llamamos pinchos morunos, evidentemente existe y recibe el nombre de brochetas. Quedan a�n algunos restaurantes en la zona del matadero, a la entrada de Hussein Dey, pero la mayor�a se ha trasladado a Draria. Es algo que se puede encontrar casi por toda la ciudad, pero quitando los puestos de Hydra, El Biar, Hussein Dey y alguno m�s, yo no arriesgar�a mi salud con experimentos raros.
Supongo que quien no conoce Argel espera que clasifique tanta informaci�n y me decida por ordenar mis restaurantes favoritos de Argel, dejando al margen los de la periferia. Sin tener en cuenta los precios, yo dar�a esta lista de los diez mejores y en este orden: Tantra, chino de El Djazair, L?Auberge du Moulin, Le Bon Gibier, El Djenina, Grill Room, El Mordjane (hotel Sofitel), Restaurant du Golf, Hypopotamus y Le Bosphore. Si atendemos a la relaci�n calidad-precio la cosa cambia bastante y me quedar�a con esta otra lista: Taj Mahal, El Djenina, Le Touareg, La Maison du Couscous, Le Bearnais, Duplex, Le Bon Gibier, Aux Deux Chameaux, L?Auberge du Moulin y Caracuya.
Supongo que me dejar� varios, de los que me acordar� en otro momento. Y que habr� cometido un mont�n de errores en los nombres, pero son cosas que ocurren cuando uno no es un profesional redactando una gu�a gastron�mica, sino un simple extranjero que cuenta sus experiencias en un blog.
jueves, 3 de julio de 2008
Mi estado de salud
Ahora que llevo unos d�as de baja m�dica me encuentro un poco mejor y creo que con fuerzas para contar mi situaci�n. Me da un poco de miedo hacerlo, porque podr�a interpretarse como que echo a alguien la culpa de mi estado y no es cierto. El que tiene el problema soy yo, quien en su cabeza ha reaccionado mal ante problemas que no son mayores que los que tienen la inmensa mayor�a de los mortales soy yo, de modo que no busco culpar a nadie. Simplemente trato de explicar mis sensaciones.
Aunque quienes me conocen ya lo saben, deber�a comenzar explicando que soy muy competitivo, en el sentido de que me gusta marcarme metas y cumplir objetivos. No es que tenga que ser el n�mero uno en todo, como alguien me dijo recientemente, salvo que sea esa la meta que me haya marcado, sino simplemente avanzar en un camino determinado. Y de se�alar que las metas que me marco son en ocasiones de desarrollo personal, pero en general bastante altruistas. Sin desvelarlas expresamente, cualquier buen entendedor adivinar� muchas de ellas en este post.
Yo estoy an�micamente afectado desde la bomba del 11 de diciembre pasado. Ya no tengo miedo, como al principio, pero s� la sensaci�n de fracaso, de desilusi�n, de muchos esfuerzos bald�os. Aquel d�a vi en cuesti�n de segundos que los esfuerzos diarios para que los empresarios vean la buena oportunidad que ofrece Argelia como mercado pueden hundirse en la miseria por la gracia de un iluminado. Y que mi ilusi�n de trabajar ayudando a formar un equipo de j�venes preparados y que guarden una buena experiencia de Argelia era una quimera, no s�lo por los planteamientos diferentes a los m�os de quien manda en el trabajo, sino porque la mayor�a de los posibles becarios ver�an el destino argelino como un riesgo innecesario para sus vidas.
Mi siguiente fracaso ha sido de salud. Durante meses he tratado de perder los kilos de sobrepeso para conseguir que mi tensi�n arterial fuera normal y prescindir de la medicaci�n de enfermo cr�nico. Consegu� adelgazar, pero no lo suficiente. Y �ltimamente me he desanimado hasta el punto de recuperar casi todos los kilos que con tanto esfuerzo hab�a conseguido perder desde noviembre pasado. En estas circunstancias, cualquier detalle me ha afectado mucho m�s.
El pasado mes de abril me encontr� al regresar a mi oficina con muy mal ambiente y malas caras hacia mi. En alg�n caso muy concreto s�lo me afect� unos pocos d�as, porque me pareci� y me lo sigue pareciendo un caso patol�gico de desagradecimiento m�ximo ante muchos desvelos y sin haberle hecho nada malo a esa persona, puesto que tampoco nada en concreto me ha reprochado. Me doli� m�s el resquemor de otros compa�eros, bien porque lo que ten�an contra mi era m�s fruto de mi habitual imprudencia sin mediar en absoluto mala fe, o porque se basaba en algo infundado. Esto �ltimo no lo he podido arreglar, sencillamente porque cuando no te creen no sirve de nada que jures y perjures no tener nada que ver. Me ha afectado mucho en los �ltimos d�as descubrir que alguien ha sido capaz de hacer creer a gentes que aprecio mentiras que no sirve de nada desmentir, porque ha calado una visi�n negativa sobre mi persona. Es un fracaso personal que no tiene soluci�n. El difama que algo queda ha triunfado.
Como mi estado de �nimo est� muy bajo, mi percepci�n de la realidad es posible que no coincida con la que recibe un observador imparcial, pero es la que tengo. Desconozco la raz�n por la que amigos, o al menos conocidos con un relativo grado de amistad, se han distanciado de mi �ltimamente. Y lo que tengo que hacer es dar much�simas gracias a quienes me est�n soportando �ltimamente, Samia, Rafa y ese maravilloso grupo del Instituto Cervantes.
Los s�ntomas son una sensaci�n de profunda decepci�n durante casi todo el d�a, que se acrecienta en el trabajo, por la sensaci�n de que nada ni nadie merece mis desvelos, que la oficina no me aporta nada m�s que el salario. Descubrirme pensando que si pusieran otra bomba un poco m�s cerca igual se acaba todo de una vez. O, por poner un ejemplo menos tr�gico, ceder al impulso de comprar dos paquetes de galletas turcas y un queso de camembert y acabar con todo ello ese mismo d�a.
El m�dico me ha dado una baja m�dica inicial de 30 d�as, con instrucciones de evitar todo contacto con mi mundo laboral e incluso con la ciudad de Argel. Por �l deber�a estar ya trat�ndome en Bilbao, porque uno de los factores a evitar es la presi�n de Argel y no parece muy sensato buscarme un lugar tranquilo, tipo Ghardaia, en pleno verano. Lo que pasa es que todos entendemos una baja laboral por una neumon�a o la rotura de un hueso, pero no vemos la incapacidad cuando el mal est� en la cabeza. Yo tampoco, y soy el enfermo. He querido creer que ser�a algo transitorio, de dos o tres d�as, que lo podr�a solucionar reduciendo un poco la presi�n laboral.
El pasado s�bado, jornada no laboral, fui a trabajar con la baja m�dica en la mano, porque estaba a punto de llegar una Misi�n Comercial y hab�an quedado mucho flecos pendientes. Los jueves las empresas argelinas no trabajan, el mi�rcoles estuve bastante ocupado con la jornada de presentaci�n de una feria, el martes fue fiesta oficial en la Embajada y el lunes hab�an sido pocas las empresas que me hab�an confirmado las citas para la Misi�n. Cambios de �ltima hora de quienes deb�an venir me obligaron a trabajar tambi�n a jornada completa este domingo. Ah� me di cuenta una vez m�s de que en la administraci�n p�blica no sirven de nada los esfuerzos personales, as� que ya he conseguido poner distancia, hacer caso al m�dico y mirar de verdad por mi salud.
S� que la tendencia general que tenemos todos es la de jugar a m�dicos y dar consejos. Que nadie se me enfade, que lo escribo con buena intenci�n, porque yo soy el primero que se lanza a asesorar con la mejor voluntad. De hecho ya tengo consejos para mi mismo, otra cosa es que consiga aplic�rmelos. Si me gusta saber de todo, la psicolog�a y la psiquiatr�a no pod�an quedar fuera de mis inquietudes. Y como es posible que a otros en mi estado les sean �tiles, los estoy dejando por escrito.
Lo primero que he hecho es contarlo aqu�. Espero no molestar a nadie. Me he desnudado virtualmente porque el primer paso para solucionar un problema es ser capaz de contarlo. El medio, la capacidad de difusi�n de Internet, no me permite entrar en detalles, porque mi visi�n de mis problemas es absolutamente subjetiva y no todo el mundo entiende esa falta de pudor cuando le toca siquiera de refil�n. Como escrib�a antes, lo cuelgo de la red por si resulta �til para otras personas, entre otras cosas.
Me he propuesto hacerme una peque�a lista de objetivos incumplidos, de supuestos fracasos. Sin profundizar demasiado, tampoco se trata de castigarme. Luego intentar� escribir para cada uno de ellos todo lo bueno que he logrado. Sin ir m�s lejos, podr�a entender como un fracaso que algunas personas se me hayan enfadado por escribir en el blog, pero en el lado positivo s� a la cantidad de conocidos y desconocidos a los que he ayudado. Y a los que lo hago ahora contando mi situaci�n.
He empezado ya con el primero de los ?fracasos?, el de superar la hipertensi�n adelgazando. Aqu� va la lista de los logros que he escrito: He conseguido presentar una mejor silueta durante un tiempo. He ayudado con mi insistencia a que les resultara m�s f�cil ponerse a adelgazar en alg�n momento a Erika, Mar�a Jos� y Jon. Me he demostrado que era capaz de perder peso. He conseguido que la medicaci�n se me reduzca a la mitad y mientras antes manten�a una tensi�n de 14-9 hoy mismo estoy con 12,5-8 y s�lo media pastilla. Aunque apenas he adelgazado, s� he evitado volver a recuperar parte de los veinte kilos que perd� entre febrero y junio del a�o pasado.
Eso mismo es lo que tengo que hacer con todos los dem�s problemas. Lo m�s dif�cil ser� convencerme de que es suficiente para estar satisfecho. Creo que para eso necesito tiempo.
Aunque quienes me conocen ya lo saben, deber�a comenzar explicando que soy muy competitivo, en el sentido de que me gusta marcarme metas y cumplir objetivos. No es que tenga que ser el n�mero uno en todo, como alguien me dijo recientemente, salvo que sea esa la meta que me haya marcado, sino simplemente avanzar en un camino determinado. Y de se�alar que las metas que me marco son en ocasiones de desarrollo personal, pero en general bastante altruistas. Sin desvelarlas expresamente, cualquier buen entendedor adivinar� muchas de ellas en este post.
Yo estoy an�micamente afectado desde la bomba del 11 de diciembre pasado. Ya no tengo miedo, como al principio, pero s� la sensaci�n de fracaso, de desilusi�n, de muchos esfuerzos bald�os. Aquel d�a vi en cuesti�n de segundos que los esfuerzos diarios para que los empresarios vean la buena oportunidad que ofrece Argelia como mercado pueden hundirse en la miseria por la gracia de un iluminado. Y que mi ilusi�n de trabajar ayudando a formar un equipo de j�venes preparados y que guarden una buena experiencia de Argelia era una quimera, no s�lo por los planteamientos diferentes a los m�os de quien manda en el trabajo, sino porque la mayor�a de los posibles becarios ver�an el destino argelino como un riesgo innecesario para sus vidas.
Mi siguiente fracaso ha sido de salud. Durante meses he tratado de perder los kilos de sobrepeso para conseguir que mi tensi�n arterial fuera normal y prescindir de la medicaci�n de enfermo cr�nico. Consegu� adelgazar, pero no lo suficiente. Y �ltimamente me he desanimado hasta el punto de recuperar casi todos los kilos que con tanto esfuerzo hab�a conseguido perder desde noviembre pasado. En estas circunstancias, cualquier detalle me ha afectado mucho m�s.
El pasado mes de abril me encontr� al regresar a mi oficina con muy mal ambiente y malas caras hacia mi. En alg�n caso muy concreto s�lo me afect� unos pocos d�as, porque me pareci� y me lo sigue pareciendo un caso patol�gico de desagradecimiento m�ximo ante muchos desvelos y sin haberle hecho nada malo a esa persona, puesto que tampoco nada en concreto me ha reprochado. Me doli� m�s el resquemor de otros compa�eros, bien porque lo que ten�an contra mi era m�s fruto de mi habitual imprudencia sin mediar en absoluto mala fe, o porque se basaba en algo infundado. Esto �ltimo no lo he podido arreglar, sencillamente porque cuando no te creen no sirve de nada que jures y perjures no tener nada que ver. Me ha afectado mucho en los �ltimos d�as descubrir que alguien ha sido capaz de hacer creer a gentes que aprecio mentiras que no sirve de nada desmentir, porque ha calado una visi�n negativa sobre mi persona. Es un fracaso personal que no tiene soluci�n. El difama que algo queda ha triunfado.
Como mi estado de �nimo est� muy bajo, mi percepci�n de la realidad es posible que no coincida con la que recibe un observador imparcial, pero es la que tengo. Desconozco la raz�n por la que amigos, o al menos conocidos con un relativo grado de amistad, se han distanciado de mi �ltimamente. Y lo que tengo que hacer es dar much�simas gracias a quienes me est�n soportando �ltimamente, Samia, Rafa y ese maravilloso grupo del Instituto Cervantes.
Los s�ntomas son una sensaci�n de profunda decepci�n durante casi todo el d�a, que se acrecienta en el trabajo, por la sensaci�n de que nada ni nadie merece mis desvelos, que la oficina no me aporta nada m�s que el salario. Descubrirme pensando que si pusieran otra bomba un poco m�s cerca igual se acaba todo de una vez. O, por poner un ejemplo menos tr�gico, ceder al impulso de comprar dos paquetes de galletas turcas y un queso de camembert y acabar con todo ello ese mismo d�a.
El m�dico me ha dado una baja m�dica inicial de 30 d�as, con instrucciones de evitar todo contacto con mi mundo laboral e incluso con la ciudad de Argel. Por �l deber�a estar ya trat�ndome en Bilbao, porque uno de los factores a evitar es la presi�n de Argel y no parece muy sensato buscarme un lugar tranquilo, tipo Ghardaia, en pleno verano. Lo que pasa es que todos entendemos una baja laboral por una neumon�a o la rotura de un hueso, pero no vemos la incapacidad cuando el mal est� en la cabeza. Yo tampoco, y soy el enfermo. He querido creer que ser�a algo transitorio, de dos o tres d�as, que lo podr�a solucionar reduciendo un poco la presi�n laboral.
El pasado s�bado, jornada no laboral, fui a trabajar con la baja m�dica en la mano, porque estaba a punto de llegar una Misi�n Comercial y hab�an quedado mucho flecos pendientes. Los jueves las empresas argelinas no trabajan, el mi�rcoles estuve bastante ocupado con la jornada de presentaci�n de una feria, el martes fue fiesta oficial en la Embajada y el lunes hab�an sido pocas las empresas que me hab�an confirmado las citas para la Misi�n. Cambios de �ltima hora de quienes deb�an venir me obligaron a trabajar tambi�n a jornada completa este domingo. Ah� me di cuenta una vez m�s de que en la administraci�n p�blica no sirven de nada los esfuerzos personales, as� que ya he conseguido poner distancia, hacer caso al m�dico y mirar de verdad por mi salud.
S� que la tendencia general que tenemos todos es la de jugar a m�dicos y dar consejos. Que nadie se me enfade, que lo escribo con buena intenci�n, porque yo soy el primero que se lanza a asesorar con la mejor voluntad. De hecho ya tengo consejos para mi mismo, otra cosa es que consiga aplic�rmelos. Si me gusta saber de todo, la psicolog�a y la psiquiatr�a no pod�an quedar fuera de mis inquietudes. Y como es posible que a otros en mi estado les sean �tiles, los estoy dejando por escrito.
Lo primero que he hecho es contarlo aqu�. Espero no molestar a nadie. Me he desnudado virtualmente porque el primer paso para solucionar un problema es ser capaz de contarlo. El medio, la capacidad de difusi�n de Internet, no me permite entrar en detalles, porque mi visi�n de mis problemas es absolutamente subjetiva y no todo el mundo entiende esa falta de pudor cuando le toca siquiera de refil�n. Como escrib�a antes, lo cuelgo de la red por si resulta �til para otras personas, entre otras cosas.
Me he propuesto hacerme una peque�a lista de objetivos incumplidos, de supuestos fracasos. Sin profundizar demasiado, tampoco se trata de castigarme. Luego intentar� escribir para cada uno de ellos todo lo bueno que he logrado. Sin ir m�s lejos, podr�a entender como un fracaso que algunas personas se me hayan enfadado por escribir en el blog, pero en el lado positivo s� a la cantidad de conocidos y desconocidos a los que he ayudado. Y a los que lo hago ahora contando mi situaci�n.
He empezado ya con el primero de los ?fracasos?, el de superar la hipertensi�n adelgazando. Aqu� va la lista de los logros que he escrito: He conseguido presentar una mejor silueta durante un tiempo. He ayudado con mi insistencia a que les resultara m�s f�cil ponerse a adelgazar en alg�n momento a Erika, Mar�a Jos� y Jon. Me he demostrado que era capaz de perder peso. He conseguido que la medicaci�n se me reduzca a la mitad y mientras antes manten�a una tensi�n de 14-9 hoy mismo estoy con 12,5-8 y s�lo media pastilla. Aunque apenas he adelgazado, s� he evitado volver a recuperar parte de los veinte kilos que perd� entre febrero y junio del a�o pasado.
Eso mismo es lo que tengo que hacer con todos los dem�s problemas. Lo m�s dif�cil ser� convencerme de que es suficiente para estar satisfecho. Creo que para eso necesito tiempo.
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