jueves, 8 de mayo de 2008

Sospechoso

Tengo la impresi�n de que me he convertido de repente en sospechoso de alg�n asunto grave. En cuesti�n de unas horas la polic�a me ha detenido ya cuatro veces para que le muestre la documentaci�n del coche. En todas las ocasiones quer�an comprobar la documentaci�n del veh�culo, no la m�a. Ni pasaporte, ni carnet de conducir. Nada. S�lamente los papeles de mi Hyundai Accent de color verde.

Los controles de seguridad de Argel resultan un engorro, especialmente cuando se tiene prisa y al polic�a de turno le da por indicarte que estaciones el veh�culo en el arc�n de la calle (escribo arc�n porque pocas calles de Argel tienen aceras sobre las que transiten los peatones). No queda m�s remedio que armarse de pacencia y asumir el retraso en la cita que se tuviera prevista.

Es raro que en un control impongan una multa, aunque m�s de una vez se da con un agente cuyo coeficiente intelectual le ha dado justo para vestir el uniforme y que intenta demostrar su autoridad. El �ltimo ejemplo lo sufr� hace una semana, en un control de carreteras fuera de Argel. Yo hab�a dudado en un cruce cu�l era el camino a seguir, fren� y me detuve unos metros m�s adelante en un puesto de control. Cuando el pregunt� al polic�a por el camino correcto me pidi� los papeles y en su limitado franc�s me pregunt� si yo sab�a que �l ten�a capacidad para sancionarme por haber dudado en el cruce. En realidad era mi frenazo y casi detenci�n lo que le hab�a alertado y no encontraba la forma de justificar que mi actuaci�n pod�a ser sancionable. Como me ha pasado en todas las ocasiones hasta ahora, no hubo multa alguna.

De todas formas, s� que me impusieron una vez una multa en Argel por aparcar el coche delante de la residencia del Embajador de Gran Breta�a, donde no exist�a ninguna se�al de prohibici�n. Lo cont� en este blog. Por supuesto, no he abonado una sanci�n tan injusta. Ni pienso hacerlo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ser mujer en Argelia

Quiero responder en p�blico a una consulta recibida en mi correo privado. Lo hago sin dar pistas, pero creo que el tema merece una respuesta p�blica. S� que no todo el mundo va a estar de acuerdo conmigo, pero en mi blog tendr� derecho a expresar mi opini�n, de la misma forma que publico las de quienes no la comparten.

Son muchos los correos que recibo de gente que me pregunta cosas sobre Argelia, que quieren venir aqu�, que se han echado un novio argelino en otro pa�s, que reciben ni�os saharauis, ... una lista interminable que ha convertido mi direcci�n de correo en un consultorio. Creo que respondo a todos, aunque no estoy seguro de si alguno ha sido confundido con correo basura. Espero que no.

La respuesta que quiero dar por escrito se refiere a alguien que me indica que es mujer, joven, que va a aceptar un trabajo en Argelia y que quiere saber a qu� restricciones se va a tener que someter por el hecho de ser mujer. Pregunta si es mejor ponerse pa�uelo, no ir ala playa, y cosas parecidas.

Yo me niego a aceptar esas restricciones. ME NIEGO.

Primero, legalmente no existe ninguna restricci�n a las mujeres en Argelia. Eso no quiere decir que se produzca una igualdad ante la ley, porque hombres y mujeres no son iguales ante la ley en Argelia. Por poner dos ejemplos, la mujer hereda la mitad que el hombre y se puede jubilar a una edad m�s temprana. Socialmente, en la pr�ctica, s� existe una gran discriminaci�n y presi�n social para comportarse de forma diferente por el hecho de ser mujer. Desde mi mentalidad europea, creo que son las mujeres culpabels de aceptar esa situaci�n al no rebelarse contra el trato diferente, que se justifica siempre en lo que llaman equivocadamente "el respeto". Es lo mismo que se argumenta para no comer en p�blico durante el mes de Ramad�n, cuando el respeto es todo lo contrario, no imponer tu criterio a quien no desea seguirlo.

Estoy personalmente en contra de la llamada discriminaci�n positiva, porque toda discriminaci�n es negativa para el que resulta discriminado. Pienso que agarrarse a las escasas ventajas que la situaci�n actual ofrece en Argelia a las mujeres es contentarse con el chocolate del loro. Yo no soy ni argelino ni mujer, pero si fuera ambas cosas a la vez no aceptar�a que ni la sociedad ni mi familia marquen mi destino. As� lo pienso.

Por eso, a mi lectora del blog, yo le dir�a que considere que muchas mujeres argelinas no se atrever�n por la presi�n familiar y social a dar el paso de comportarse de forma diferente a como su entorno quiere que se muestre. Ella, que estar� de paso, se lo puede permitir aunque le cueste. En su lugar, yo har�a exactamente lo mismo que puede hacer si est� en Espa�a si es algo que un hombre s� se puede permitir. Luchar desde su peque�a atalaya contra la discriminaci�n es un favor que le est� haciendo a muchas argelinas que desear�an hacerlo y no se lo pueden permitir. Es un gesto de solidaridad entre mujeres. Si va a la playa un d�a y usa bikini, se le quedar�n mirando muchos hombres, que son el 95% de los playistas, y le dir�n bastantes groser�as impublicables. Si con su ejemplo se animan a hacerlo m�s mujeres, al siguiente individuo grosero se le podr� contestar de la misma manera o soltarle el tortazo que se merece. Y al final, otras mujeres podr�n tambi�n ir a la playa, como hacen su padre, su marido y su hermano, entre otros.

El mismo ejemplo lo podemos aplicar al pa�uelo en la cabeza. No estoy en contra de su uso, sino de su imposici�n, aunque yo no contratar�a nunca, ni en Argelia ni en Espa�a, a quien lo portara. O al hecho de poder dar un paseo por la noche, acudir a una fiesta o fumar en p�blico. �Costar�? Mucho, sin duda. Pero ninguna conquista es sencilla.

martes, 6 de mayo de 2008

Adelgazar solo

Creo que no habr� una nueva competici�n por adelgazar con seguimiento en el blog, a la manera de la primera vez. Yo voy a perder el peso que me sobra, ya he empezado y se va a notar. Pero creo que Jon, mi contrincante, no ha logrado esta vez motivarse y si le sigo esperando yo tampoco adelgazar�. As� que desde ayer compito contra mi mismo.

Tras haber bajado hasta 76 kilos a primeros de abril, una peque�a crisis de tensi�n arterial me hizo desistir. Sin motivaci�n por falta de competici�n, empec� a permitrme caprichos que no me convienen y en cantidades excesivas. Total, que hace unos d�as pesaba ya 79,400. Ahora, luchando s�lo contra mi mismo y mis tentaciones, voy a ir contando los resultados y los objetivos. Si no cumplo, me someter� a las pruebas que en su momento acept� p�blicamente pasar.

Anticipo que mi peso actual es de 78,600 y que para el d�a 13 de mayo, en una semana, tengo que perder dos kilos. Desde aqu� pido que alguien que est� en Argel se ofrezca voluntariamente a comprobarlo en esa fecha y si no he cumplido que decida unilateralmente el castigo de entre las cuatro propuestas que hubo en su momento: dejar de escribir en este blog y darlo por finalizado, publicar una foto en una situaci�n atrevida o comprometida, sacarme una fotograf�a con chilaba y colgarla aqu�, o no hacer nada. Lo decidir� quien se ofrezca a comprobar el peso. Y si no quiere que se sepa su nombre lo guardo en silencio.

Este mes estoy invitado a viajar a Vigo, donde recuperar� algunos gramos. Pero, si todo se desarrolla bien, el 31 de mayo habr� perdido otro kilo m�s.

lunes, 5 de mayo de 2008

As� es Bou Saada

El fin de semana pasado estuve en Bou Saada, una preciosa ciudad argelina. Me sorprendi� muy gratamente. Es espectacular. Yo esperaba otra cosa, sinceramente. Hab�a o�do hablar de la Casbah de la ciudad y cre�a que ser�a parecida a la Casbah de Argel. Pero no tiene nada que ver.

Bou Saada me ha recordado mucho a Gharda�a, ciudad a la que en muchos detalles supera. Como las ciudades del valle del M?Zab, cuenta con una ciudad antigua, otra nueva y un palmeral, aunque en este caso no existe la ciudad construida alrededor de una monta�a. Se trata de una localidad que viv�a antiguamente del comercio de camellos; la plaza principal era anta�o el lugar donde los camelleros esperaban a sus clientes. Existen muchas fotos que documentan ese mercado ya desaparecido, en un plaza que pervive. Casi todo el centro antiguo est� en bastante mal estado, como ocurre con buena parte de la Casbah de Argel. A cambio, los alrededores y el palmeral son mucho m�s espectaculares que en Gharda�a, con agua que fluye por el palmeral e incluso unas cascadas en las que me pude ba�ar. Todo un sue�o hecho realidad.

La mujer de Bou Saada va tradicionalmente cubierta completamente con unos ropajes blancos y mostrando un solo ojo. A diferencia de lo que explican los mozabitas, se trata simplemente de una tradici�n que no sigue en la actualidad ni la mitad de las mujeres. No se amparan en principios religiosos para mantenerla y quien no se viste de esa forma no siente ninguna discriminaci�n. Adem�s, las mujeres as� cubiertas se descubren parte de la cara cuando entran en las tiendas y no se esconden por las esquinas cuando se cruzan con un turista.

Desde hace tres a�os existe en Bou Saada un hotel de ensue�o. Ha sido renovado y adquirido por el hotel El Djazair de Argel, que lo ha adaptado al gusto y lujo del antiguo Saint George de la capital, pero a un precio muy asequible, menos de 20 euros la noche en habitaci�n doble y con el desayuno tipo buffet incluido. Realmente incre�ble. Colgar� fotos del hotel, sus jardines y la piscina, para dar envidia.

No todo result� tan maravilloso como ahora lo cuento. El viaje de ida se nos hizo bastante pesado, el gu�a que nos ense�� la ciudad era bastante malo y un percance de orden p�blico estrope� en parte el buen recuerdo.

Por lo dem�s, sigo sin ganas de escribir y creo que se nota, y mucho, en la redacci�n. Lo siento. Durante este per�odo de silencio me he propuesto alcanzar una serie de resultados en mi vida a los que voy a dar forma en unos pocos d�as. Pienso que funcionar�. Algunas cosas las puedo contar, claro, pero otras no.

jueves, 1 de mayo de 2008

En silencio

Creo que voy a guardar silencio por unos d�as. Necesito desconectar y lo har� fuera de Argel, aunque a�n no tengo completamente claro ad�nde voy a ir. Cada semana se me hace m�s cuesta arriba y, como me tem�a, ya empiezo a crispar a mi entorno. Este 1 de Mayo he estado realmente antip�tico durante casi tres horas y he salido adelante por la paciencia de los amigos. Incluido Ismael, que ha regresado, igual que Nerea, para unos pocos d�as. Si no fuera precisamente por la visita de Ismael me habr�a escapado tres d�as a la pen�nsula. Me hace falta. Es mucha la presi�n a�adida y si la v�lvula de escape no funciona la olla termina por explotar.

Debo aclarar que no estoy deprimido ni en estado de ansiedad, con el t�pico baj�n que me caracteriza. En absoluto, al menos por el momento. Tengo ganas de marcar territorio, dejar de mostrarme contemporizador y comprensivo, ense�ar los dientes al primero que se me cruce. Pueden ser unos buenos d�as para recuperar mis peleas con los polic�as en los controles de seguridad. Ya lo he intentado con uno, para horror de Samia, a la que he conocido esta ma�ana. Por eso mantengo a�n dudas sobre c�mo acabar� este fin de semana, no me parece muy buena idea conducir durante horas, como est� previsto. He intentado cambiar por un avi�n a Gharda�a, porque iban unos buenos amigos, pero tras las averiguaciones iniciales he comprobado con espanto que ten�a todas las papeletas para encontrarme a Renata y, francamente, cuanto m�s lejos mejor.

De momento voy a intentar no acercarme a un ordenador en 48 horas. A ver si funciona...

Uno de Mayo

El uno de mayo, que aqu� muchos llaman incorrectamente en castellano ?primero de mayo? por la influencia de la lengua francesa, es uno de los cuatro �nicos d�as del a�o que son a la vez festivos en Espa�a y en Argelia. Tres de ellos, verdadera casualidad, coinciden en el primer d�a del mes, concretamente en enero, mayo y noviembre. El cuarto es Viernes Santo, independientemente de la fecha en la que caiga, porque en Argelia el d�a de descanso semanal es el viernes y no el domingo.

Argelia es una naci�n que se define como rep�blica democr�tica y popular. En estos casos, creo que no conozco ninguna excepci�n, llevar los adjetivos en el nombre oficial va acompa�ado de su carencia en la vida real. En el caso de los derechos sindicales y de los trabajadores, el Estado hace muchos a�os que asumi� te�ricamente la defensa de sus postulados. Pero el empresario, en un r�gimen tambi�n llamado injustamente socialista, era el propio Estado, juez y parte en el asunto, lo que llev� a un sistema de sindicato �nico y elegido por el dedo de quien manda, lo que a�n persiste. Aqu� se llama la UGTA y su m�ximo dirigente se ha asegurado hace escasas fechas unos a�os m�s al calor de la chimenea del poder. El sistema de defensa del trabajador as� montado s�lo garantiza la existencia de estructuras de trabajadores parcialmente ?liberados? que redundan en una menor rentabilidad y salarios m�s bajos. Mientras que en las empresas p�blicas se crean estructuras grandiosas de comedores de empresa, apartamentos de verano, centros de recreo, escuelas y otros servicios que en el primer mundo se externalizan para que la empresa se dedique a aquello para lo que sabe ser competitiva, los empresarios privados acampan a sus anchas sin cortapisa alguna.

Es dif�cil que el sindicalismo evolucione a corto plazo. El argelino est� muy acostumbrado a las injusticias, a que las prebendas se disfruten por ser poderoso o por tener un amigo que es a su vez amigo de alguien poderoso. Y no se lucha contra eso, sino que lo que se busca es tener tambi�n un amigo que permita subirse al carro. Yo suelo poner el ejemplo de la forma de conducir. Bastantes conductores se saltan las normas y en los atascos, por ejemplo, tratan de colarse por las cunetas o por la v�a de sentido contrario, aunque eso genere un atasco a�n mayor. La respuesta de quien lo sufre no es de protesta, para desenmascarar al caradura e insolidario, sino que se toma nota de la oportunidad y todos procuran hacer lo mismo. Esto, llevado al terreno de los derechos laborales, implica una mentalidad escasamente solidaria y que cada cual intente por su cuenta obtener el m�ximo rendimiento. El para�so so�ado del empresario sin escr�pulos.