No lo puedo remediar, pero me fastidia mucho no poder escribir libremente lo que pienso y lo que me apetece dejar por escrito. Me ha vuelto a suceder hace menos de una hora.
El sábado pasado conté aquí cómo se había desarrollado la víspera nuestro enfrentamiento deportivo contra el equipo de fútbol de los antiguos jugadores del Mouloudia de Argel, casi todos ellos internacionales en su día con la selección de Argelia. También expliqué mi decepción ante la mala calidad de la comida que habíamos encargado en un hotel de cinco estrellas de la ciudad, para devolver el detalle que tuvieron en el partido anterior los argelinos, que nos invitaron a un mechuí, un cordero asado.
Me ha llamado un compañero de equipo para pedirme que retire el nombre del hotel del comentario, porque ha molestado a la persona a la que hacía referencia.
Lo cierto es que cuando escribo me trae sin cuidado si le molesta o no a alguien, máxime si luego no me lo dice directamente, que es como creo que se debe actuar. La persona que se ha molestado ha utilizado a otros, cuando lo tenía bien fácil y, además en este caso lo habría hecho de mil amores, por razones personales que él seguramente no recuerda, relacionadas con su pasado profesional. Aún así, he modificado el texto porque no quiero causar problemas a un amigo, que me lo ha pedido.
Escribo muchas veces sobre mis sentimientos, sin esconder nada. Si no lo hago sobre mi, menos aun lo puedo hacer sobre otros. Es evidente que no hice la referencia al hotel con mala intención, sino para expresar mi decepción ante una paella que no era tal, sino el típico arroz argelino. Parece que la respuesta no es llamar para lamentar que no pudieran ofrecernos lo prometido, una verdadera paella, sino intentar hacer callar al mensajero, que no se sepa. Tampoco sé si ha sido realmente así, porque, repito, a mí no se ha dirigido nadie más que mi amigo para pedirme que modificara el texto.
Yo sólo escribo en libertad. No necesito ser origen de conflictos o problemas, ni que me dirijan lo que puedo o no puedo escribir.
Cuando sienta que he recuperado mi libertad volveré al blog.
martes, 17 de noviembre de 2009
Sigue el pillaje
Siguen los actos de extrema violencia callejera en Argel contra todo lo que parece ser egipcio. En la tarde de este lunes han incendiado la sede de Egipt Air, a pocos metros de mi casa, en la plaza Audin. Era una multitud impresionante, que actuaba con la pasividad de la policía, que parece de esa forma manifestar implícitamente que los terroristas callejeros cuentan para sus actos con el beneplácito de las autoridades.
Una vez realizado el pillaje y la sede incendiada, han actuado para que el incendio no afectara al edificio. La gente lo festeja, nadie dice que se le cae la cara de vergüenza por todo eso y hasta quieren buscar excusas del tipo de que fueron los egipcios los que comenzaron. Como si la violencia pudiera tener un atenuante.
La gente habla de oídas, de lo que le han contado. Yo voy a explicar lo que personalmente he visto.
He sacado fotografías de tiendas saqueadas de la compañía telefónica Djezzy (la excusa popular para atacarle es que además el dueño no es un egipcio musulmán, sino un cristiano copto). También del restaurante egipcio que estaba enfrente del estadio de Hydra con los carteles destrozados. De la Embajada de Egipto con los emblemas tapados. De una agresión a alguien que dijo en francés que eso no está bien (y la policía a quince metros, mirando cómo le pegaban). Y de personas llevándose a sus casas lo que habían robado en las tiendas saqueadas, aunque la calidad de la mayoría de las fotos es muy mala. Las publicaré cuando todo haya pasado.
Anoche me ofrecieron tarjetas telefónicas del operador Djezzy a quinientos dinares. Había gente que tenía en su poder una gran cantidad de ellas, con asignación de número de teléfono. Son miles los móviles robados y toda la documentación en formato papel ha desaparecido en las tiendas saqueadas.
He sido testigo de intento de linchamiento de una persona a la que sacaron de su coche y empezaron a golpear porque al parecer era egipcio, o algo así, en el Chemin Sfindja, poco más arriba de la Embajada de Alemania en Argelia.
Todo eso está ocurriendo a escasos kilómetros de las fronteras españolas. Algunos de estos salvajes querrán algún día viajar a Europa y se sorprenderán de que se les limite el acceso mediante visados para evitar que esto mismo lo hagan dentro de nuestras fronteras.
La instrumentación política de la que me hice eco hace unos días ya ha comenzado. El presidente del país ha enviado a su hermano Said Buteflika como representante oficial a Sudan para un partido de fútbol que nunca debería celebrarse.
Una vez realizado el pillaje y la sede incendiada, han actuado para que el incendio no afectara al edificio. La gente lo festeja, nadie dice que se le cae la cara de vergüenza por todo eso y hasta quieren buscar excusas del tipo de que fueron los egipcios los que comenzaron. Como si la violencia pudiera tener un atenuante.
La gente habla de oídas, de lo que le han contado. Yo voy a explicar lo que personalmente he visto.
He sacado fotografías de tiendas saqueadas de la compañía telefónica Djezzy (la excusa popular para atacarle es que además el dueño no es un egipcio musulmán, sino un cristiano copto). También del restaurante egipcio que estaba enfrente del estadio de Hydra con los carteles destrozados. De la Embajada de Egipto con los emblemas tapados. De una agresión a alguien que dijo en francés que eso no está bien (y la policía a quince metros, mirando cómo le pegaban). Y de personas llevándose a sus casas lo que habían robado en las tiendas saqueadas, aunque la calidad de la mayoría de las fotos es muy mala. Las publicaré cuando todo haya pasado.
Anoche me ofrecieron tarjetas telefónicas del operador Djezzy a quinientos dinares. Había gente que tenía en su poder una gran cantidad de ellas, con asignación de número de teléfono. Son miles los móviles robados y toda la documentación en formato papel ha desaparecido en las tiendas saqueadas.
He sido testigo de intento de linchamiento de una persona a la que sacaron de su coche y empezaron a golpear porque al parecer era egipcio, o algo así, en el Chemin Sfindja, poco más arriba de la Embajada de Alemania en Argelia.
Todo eso está ocurriendo a escasos kilómetros de las fronteras españolas. Algunos de estos salvajes querrán algún día viajar a Europa y se sorprenderán de que se les limite el acceso mediante visados para evitar que esto mismo lo hagan dentro de nuestras fronteras.
La instrumentación política de la que me hice eco hace unos días ya ha comenzado. El presidente del país ha enviado a su hermano Said Buteflika como representante oficial a Sudan para un partido de fútbol que nunca debería celebrarse.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Terrorismo callejero
Es muy triste tener que escribir de madrugada lo que estoy viendo y viviendo. He querido ofrecer en este blog la imagen de un pueblo, el argelino, con sus problemas, como tantos otros, pero alejado de la imagen de nido de terroristas y de gentes violentas que sigue permaneciendo en el inconsciente de tantas gentes.
Sin embargo, un simple partido de fútbol basta para sacar a relucir lo peor de una gentuza que no representará, seguro, al pueblo argelino, pero sí al numeroso grupo de indeseables que el nacionalismo exacerbado de la sociedad argelina alimenta. No pretendo ofrecer con este comentario sobre adónde lleva el nacionalismo una lectura en clave vasca, de consumo interno, allá cada cual con sus conclusiones.
Todo ha comenzado por un partido de fútbol contra Egipto, previamente al cual se ha decretado en Argelia el “todo vale”. Vehículos circulando con sus pasajeros con el cuerpo fuera, haciendo eses, encendiendo bengalas, en contra de cualquier norma básica de circulación. Todo eso durante días y noches y en todos los lugares, delante de las fuerzas del orden, que parece que sólo intervienen si suponen que alguien está consumiendo alcohol. El resultado final del partido ha llevado a la necesidad de celebrar un partido de desempate este miércoles a las seis y media de la tarde en Jartum, Sudán.
Las situaciones violentas han sido muchas, en Argelia y fuera de Argelia. En Francia ha habido bastantes detenidos, argelinos, no egipcios. También los que se desplazaron a El Cairo participaron en actos violentos y contrarios al orden público, con el resultado de un argelino muerto.
La respuesta popular ha sido la propia de un pueblo salvaje e indigno de participar en acontecimientos deportivos. Los actos de terrorismo callejero se han sucedido en las últimas horas en las calles de Argel. Se ha atacado a ciudadanos egipcios y a negocios relacionados con Egipto. La sede de la compañía telefónica Djezzy ha sido tomada al asalto e incendiada. La sede de Egypt Air en la Place Audin de Argel también ha sido atacada. Varios egipcios han sido heridos en un restaurante al lado del Hotel Mercure. Me dicen, no lo he confirmado, que Orascom ha tenido que repatriar urgentemente a su personal en Argelia.
Escribo estas líneas desde un cibercafé de Argel, el Orange, en el que todos los ordenadores llevan una viñeta de dos argelino con los pantalones bajados y orinando sobre el escudo de Egipto. ¿Qué dirían si alguien hiciera eso sobre el símbolo de Argelia? A unos pocos metros, en la calle Didouche Mourad, un grupo de más de quinientas personas esta atacando una tienda relacionada de Djezzy, que ha saqueado completamente y ahora pretende incendiar. La policía, con más de un centenar de efectivos, está acomodada en las inmediaciones, con dos ambulancias y camiones de bomberos. Pero deja hacer como si tal cosa. He fotografiado a alguna persona que se llevaba a su casa lo que acababa de robar en la tienda. Lo he hecho con precauciones, porque si se revolvieran contra mi no espero tener ayuda policial para salir vivo del lugar. De todas formas, la foto que publico es la de El Watan sobre el saqueo de la sede de Djezzy.
En un país digno de ser considerado civilizado, las autoridades se sentirían avergonzadas y retirarían directamente a su equipo de las competiciones internacionales. Es lo que, por ejemplo, hicieron en su momento los ingleses. Pero no creo que las autoridades argelinas sean conscientes de que el terrorismo internacionalista practicado en su momento, más los años de guerra islamista, han calado en la sociedad que ahora tiene que erradicar el terrorismo callejero para dejar de ser la vergüenza del mundo.
Sé que a bastantes de los argelinos que leen el blog no les va a gustar mi comentario. Habrá incluso quien quiera decirme que los egipcios han sido peores, que ha empezado tal o cual, como si existiera forma de justificar o de atenuar la gravedad de estos hechos. Y como nada justifica el terrorismo, no voy a publicar ningún comentario que trate de justificar actitudes violentas. Porque, francamente, a mí es a quien no me gusta la violencia a la que estoy asistiendo.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Los harragas
Ayer dejé a medias mi narración de la conversación nocturna que había mantenido con los jóvenes marginales de mi barrio.
Me contaron que no habían fumado drogas, que traficar con hachís está muy peligroso en Argelia, porque últimamente la policía y los jueces se están mostrando muy severos y la simple posesión de un poco de cannabis supone una condena que si no se tienen antecedentes penales se queda en unos días en la cárcel, pero de tener alguna causa pendiente la experiencia se convierte en una pesadilla. Ellos se colocan con pastillas que compran en las farmacias, de forma más o menos ilegal, que luego mezclan con alcohol. El resultado final, sinceramente, es bastante lamentable. Mis vecinos presentaban los síntomas típicos de una borrachera, pero con las pupilas muy dilatadas, la respiración agitada y dificultades para articular razonamientos.
Uno de ellos me ofreció dinero por conseguirle el pasaporte o el carnet de algún español. Me explicó que tiene ya el plan completo para irse a Europa, concretamente a Grecia, adonde llegará por vía marítima. Pero necesita algún papel para moverse desde Grecia hacia Europa occidental y que no le deporten inmediatamente, porque tiene miedo de que al embarcar como argelino en un vuelo con destino a Francia se den cuenta de que no tiene papeles.
La oferta que he contado no era una broma. Lo que no sé es si la historia de Grecia era cierta, porque con documentación falsa lo más fácil sería viajar por carretera a Túnez y desde allí volar a España en un avión repleto de turistas españoles que regresan. El nivel de desesperación de bastantes miles de argelinos les lleva a intentar huir a toda costa del país. El fenómeno de la patera se llama “harraga” y ha adquirido en los últimos meses una dimensión preocupante. Se ha hablado mucho de argelinos que han llegado de esa forma al Levante español y posteriormente no han sido expulsados, algo de lo que incluso la prensa se hizo eco hace unos meses. El efecto llamada es algo real y otras gentes han vuelto sus ojos hacia esa nueva posibilidad de viaje a España, en donde hay grupos sociales que se preocupan de ayudarte legalmente para que no te echen y que con el tiempo acabes residiendo legalmente. El resultado ya se ha visto en forma de pateras encalladas y víctimas de ese viaje a la tierra prometida de los pobres.
Me contaron que no habían fumado drogas, que traficar con hachís está muy peligroso en Argelia, porque últimamente la policía y los jueces se están mostrando muy severos y la simple posesión de un poco de cannabis supone una condena que si no se tienen antecedentes penales se queda en unos días en la cárcel, pero de tener alguna causa pendiente la experiencia se convierte en una pesadilla. Ellos se colocan con pastillas que compran en las farmacias, de forma más o menos ilegal, que luego mezclan con alcohol. El resultado final, sinceramente, es bastante lamentable. Mis vecinos presentaban los síntomas típicos de una borrachera, pero con las pupilas muy dilatadas, la respiración agitada y dificultades para articular razonamientos.
Uno de ellos me ofreció dinero por conseguirle el pasaporte o el carnet de algún español. Me explicó que tiene ya el plan completo para irse a Europa, concretamente a Grecia, adonde llegará por vía marítima. Pero necesita algún papel para moverse desde Grecia hacia Europa occidental y que no le deporten inmediatamente, porque tiene miedo de que al embarcar como argelino en un vuelo con destino a Francia se den cuenta de que no tiene papeles.
La oferta que he contado no era una broma. Lo que no sé es si la historia de Grecia era cierta, porque con documentación falsa lo más fácil sería viajar por carretera a Túnez y desde allí volar a España en un avión repleto de turistas españoles que regresan. El nivel de desesperación de bastantes miles de argelinos les lleva a intentar huir a toda costa del país. El fenómeno de la patera se llama “harraga” y ha adquirido en los últimos meses una dimensión preocupante. Se ha hablado mucho de argelinos que han llegado de esa forma al Levante español y posteriormente no han sido expulsados, algo de lo que incluso la prensa se hizo eco hace unos meses. El efecto llamada es algo real y otras gentes han vuelto sus ojos hacia esa nueva posibilidad de viaje a España, en donde hay grupos sociales que se preocupan de ayudarte legalmente para que no te echen y que con el tiempo acabes residiendo legalmente. El resultado ya se ha visto en forma de pateras encalladas y víctimas de ese viaje a la tierra prometida de los pobres.
sábado, 14 de noviembre de 2009
2-0 y a seguir jugando
Para quienes siguen casi al minuto mis comentarios, adelantar que en esta tarde del sábado la ciudad de Argel estaba muerta. Todas las tiendas cerraron para las seis de la tarde, incluso las cafeterías y restaurantes. El motivo, para quien no lo sepa, el partido de fútbol de la selección argelina contra la egipcia, en el que incluso una derrota por la mínima le bastaba a la selección de Argelia para clasificarse para la fase final del Campeonato del Mundo, en Sudáfrica.
Como tantas otras veces, la realidad se ha mostrado muy cruel; con un gol egipcio en el minuto 95, cuando ya se iba a acabar el partido; que ha dejado la solución para un partido de desempate en Jartum, Sudan, el miércoles próximo. A las miles de personas que se aprestaban a celebrar el resultado durante toda la noche las ha dejado con dos palmos de narices. Soy tan cruel que me daba un poco de risa ver las caras largas de la gente en los minutos siguientes, con la mirada perdida. Iba yo por la calle acompañando a tres guapas españolas, que en cualquier otro momento habrían sido el centro de todas las miradas, y los peatones con los que nos cruzábamos mantenían la vista caída, perdida hacia el suelo.
El espíritu mediterráneo se ha acabado imponiendo y mientras escribo estas líneas se escuchan ya los primeros cánticos. Nos han regalado unos cuantos días más de animación; al menos hasta el miércoles.
Como tantas otras veces, la realidad se ha mostrado muy cruel; con un gol egipcio en el minuto 95, cuando ya se iba a acabar el partido; que ha dejado la solución para un partido de desempate en Jartum, Sudan, el miércoles próximo. A las miles de personas que se aprestaban a celebrar el resultado durante toda la noche las ha dejado con dos palmos de narices. Soy tan cruel que me daba un poco de risa ver las caras largas de la gente en los minutos siguientes, con la mirada perdida. Iba yo por la calle acompañando a tres guapas españolas, que en cualquier otro momento habrían sido el centro de todas las miradas, y los peatones con los que nos cruzábamos mantenían la vista caída, perdida hacia el suelo.
El espíritu mediterráneo se ha acabado imponiendo y mientras escribo estas líneas se escuchan ya los primeros cánticos. Nos han regalado unos cuantos días más de animación; al menos hasta el miércoles.
Más fútbol
Ayer tuvimos partido de fútbol, la revancha del Argelia-España de hace tres semanas, que ya narré en el blog (se puede recordar pulsando aquí). Hay que decir varias cosas:
La primera, que no tuvimos necesidad de recurir a jugadores argelinos. Hasta el portero era uno de los nuestros (Sergio, que por cierto lo hizo de manera fenomenal).
La segunda, que además de ser más numerosos que la primera vez éramos mejores. O eran, porque lo de escribir se me da infinitamente mejor que lo de jugar, así que el que más desentona soy yo y trato de suplirlo con desenfado y buscando ser germen de buen ambiente, porque de lo que se trata es de pasarlo bien. No me parece que ninguno de mis compañeros y amigos tenga posibilidades de retirarse de la vida argelina para ganar millones en un club de campanillas, así que la principal finalidad es poder realizar un poco de deporte y disfrutarlo..
La tercera, que después les invitamos a ellos a una paella, de la que me sentí personalmente bastante decepcionado. Aquello no era una paella, sino un arroz argelino. Sé que es una manía mía, pero no me gusta fomentar la idea de que "eso", ese arroz en salsa, es comida española. Y que lo haga un hotel de cinco estrellas, de una cadena internacional como Accor, con una persona española al frente con la que se ha hablado previamente para servir algo hispano, de la que se espera que su paella no sea ese arroz caldoso, a mí me fastidia.
La nueva derrota, esta vez por cinco a dos, no nos va a desanimar y hasta nos ha surgido la posibilidad de jugar con una cierta asiduidad y contra otros equipos. En cuanto cojamos confianza, que se vayan preparando los profesionales.
No cuelgo fotos porque no las tengo. Pero si me las pasan intentaré dejar una muestra gráfica del evento.
Cuento lo del fútbol porque es la obsesión a estas horas de todos los argelinos. Falta bien poco para que esta tarde-noche juegue la selección argelina contra la de Egipto en El Cairo y la paranoia colectiva es absoluta. Como curiosidad está bien, me permite vivir una experiencia diferente, pero me dan pena. La violencia de la sociedad argelina se muestra incluso en las situaciones lúdicas y llevan ya varios días de gamberrismo, peleas, conducción peligrosa, situaciones violentas que causan en general temor entre los extranjeros.
La primera, que no tuvimos necesidad de recurir a jugadores argelinos. Hasta el portero era uno de los nuestros (Sergio, que por cierto lo hizo de manera fenomenal).
La segunda, que además de ser más numerosos que la primera vez éramos mejores. O eran, porque lo de escribir se me da infinitamente mejor que lo de jugar, así que el que más desentona soy yo y trato de suplirlo con desenfado y buscando ser germen de buen ambiente, porque de lo que se trata es de pasarlo bien. No me parece que ninguno de mis compañeros y amigos tenga posibilidades de retirarse de la vida argelina para ganar millones en un club de campanillas, así que la principal finalidad es poder realizar un poco de deporte y disfrutarlo..
La tercera, que después les invitamos a ellos a una paella, de la que me sentí personalmente bastante decepcionado. Aquello no era una paella, sino un arroz argelino. Sé que es una manía mía, pero no me gusta fomentar la idea de que "eso", ese arroz en salsa, es comida española. Y que lo haga un hotel de cinco estrellas, de una cadena internacional como Accor, con una persona española al frente con la que se ha hablado previamente para servir algo hispano, de la que se espera que su paella no sea ese arroz caldoso, a mí me fastidia.
La nueva derrota, esta vez por cinco a dos, no nos va a desanimar y hasta nos ha surgido la posibilidad de jugar con una cierta asiduidad y contra otros equipos. En cuanto cojamos confianza, que se vayan preparando los profesionales.
No cuelgo fotos porque no las tengo. Pero si me las pasan intentaré dejar una muestra gráfica del evento.
Cuento lo del fútbol porque es la obsesión a estas horas de todos los argelinos. Falta bien poco para que esta tarde-noche juegue la selección argelina contra la de Egipto en El Cairo y la paranoia colectiva es absoluta. Como curiosidad está bien, me permite vivir una experiencia diferente, pero me dan pena. La violencia de la sociedad argelina se muestra incluso en las situaciones lúdicas y llevan ya varios días de gamberrismo, peleas, conducción peligrosa, situaciones violentas que causan en general temor entre los extranjeros.
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