martes, 9 de febrero de 2010

Redada en casa

Me sucedió la pasada noche. Estaba en casa cuando oí ruidos en la escalera, de gente que subía y bajaba conversando. En un momento determinado oí el ruido de forzar la puerta del registro de contadores de mi planta. Me asomé a la mirilla y vi que fuera había un montón de policías, escudriñando cada rincón del edificio. Unos minutos después, ya era medianoche, llamaron a mi puerta. Siempre queda la posibilidad de hacerse el muerto, de “aquí no hay nadie”, pero no sirve lo del allanamiento de morada y la orden de registro. Desde hace muchos años existe en Argelia el estado de urgencia nacional, nunca derogado, que da libertad a las fuerzas de seguridad del Estado para actuar por encima del respeto a las libertades individuales. Creo que si llego a ver que se trataba de la Gendarmería o de las fuerzas antiterroristas habría llamado a las autoridades españolas para saber cómo actuar, pero eran policías, que se identificaron además como tales al preguntar quién era, y abrí sin más. Al indicarles que no entendía el árabe por ser español me trataron con una corrección excelente, mostrándose incluso cariñosos (uno se dedicó a acariciarme un brazo, supuestamente para que estuviera tranquilo). Me preguntaron si yo había llamado al 17 (equivalente al 112 de España), una excusa como otra cualquiera para no dar explicaciones, y se despidieron. Entre ellos había varios policías no uniformados, que siguieron su búsqueda por el edificio. Cuatro estuvieron un rato subidos a la terraza del edificio e iluminando cada rincón de las terrazas de mis vecinos, supongo que buscando algo o a alguien. No me extrañaría que fuera un tema de drogas.
Lo que más me ha sorprendido ha sido la reacción de mis vecinos. Esto pasa en España y los balcones estarían llenos de curiosos, tratando de seguir la acción de la policía, que había desplegado cuatro coches delante del portal y unos quince agentes en las inmediaciones de la entrada. Sin embargo, yo era el único de todo el edificio que estaba asomado. Más aún, no sólo de mi edificio; en ninguna terraza de ninguna vivienda de entre las muchas que se ven desde mi terraza había nadie asomado. No sé si esa actitud se debe a miedo o a una norma que desconozco. Cuando saqué mi cámara de fotos para tomar algunas instantáneas de la calle, algunos de los policías empezaron a hacerme señas y decirme algo en árabe que no comprendí, pero que imagino que significaba que mis fotos no les hacían mucha gracia.
Ahora confío en que no haya un asesino escondido en el edificio, o dejaré este género costumbrista, estilo Varela, para pasarme al de misterio, tipo Ágata Christie. Lo que no quiero es ser yo la víctima, que el papel de fiambre está mal visto en un país musulmán.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

jaja...que bueno es volver a leer esas letras con tanta gracia e ironia..gracias...una gran entrada de la que todavia me estoy riendo.Eleonora

Lucia dijo...

Echaba mucho de menos estos raticos leyendo tus aventuras por argelia, gracias por darnos estos momentos tan divertidos¡¡
Lucia.

Anónimo dijo...

Investigan presuntos abusos de un imán
MURCIA. Un juzgado de Cartagena investiga un supuesto caso de abusos sexuales a menores por parte de un imán de la mezquita de la diputación de El Algar, que se encuentra en busca y captura, informaron fuentes cercanas a la investigación. El juzgado instructor ha decretado secretas las investigaciones, iniciadas, al parecer, a raíz de la denuncia presentada ante la Guardia Civil por los padres de una menor. Este imán llegó el pasado septiembre a El Algar, por un periodo de un mes, para apoyar al titular de esa mezquita durante el Ramadán. EFE

te lo he enviado para tu informacion y la de alguien que se mira el ombligo como centro del mundo, saludos, antonio

Anónimo dijo...

jose te envio este comentario/ chiste
espero te alegre el dia:
El cerdo.
ZP y su chofer van en el coche cruzando la meseta cuando, de repente, sale un cerdo de comer bellotas y se cruza en la carretera. El chofer no puede evitarlo y lo atropella muriendo en el acto.
José Luis le dice al chofer.
Localiza la granja a la que pertenece y explícale al dueño lo sucedido.
Tres horas más tarde, el hombre regresa tambaleándose, con el pelo alborotado y la camisa fuera. En la mano una botella de vino y una caja de puros.
¿Qué te ha pasado? Pregunta el presidente.
Y valva buceando contesto el chofer.
El dueño me regalo esta botella, su mujer los puros y su hija me ha hecho tres veces el amor.
¿Pero que les dijiste?Les dije “Soy el chofer de José Luis Rodríguez Zapatero y acabo de matar al cerdo”

saludos, antonio

sami dijo...

creo que son cosas que pasan por todos las partes del mundo,veo aqui algunos te estan informando antonio de un tema que no tiene ninguna relacion del tema de que estas hablando,creo que el imam no pinta nada aqui en ti historia de hoy,es que veces la gente se equivoca veces a confundir algunos temas mezclando religion con algunos casos relacionados con la droga o el terorismo, a mi me parece que es un tema que puede pasar en cualquiera ciudad del mumdo empezando por bilbao

Rafa dijo...

la proxima vez que nos veamos recuerdame que te cuente el tiroteo que vi en la obra... de pelicula....
ahhh, y el chiste del puticlub de los politicos.... mu weno!!!