Cuando una amiga del blog me preguntó hace unos días cómo se veía desde Argelia el tema de los bombardeos israelíes de la Franja de Gaza, en Palestina, le contesté de forma general y quedé en escribir sobre ello una vez estuviera ya de vuelta a Argel. Y lo hago ahora.
La reacción que he comprobado no me ha sorprendido, tanto porque conozco ya el país y su mentalidad como porque durante las Navidades no he dejado de leer la prensa argelina.
Entre la población argelina, que en general siente odio hacia casi todo lo que suena a israelí, judío o hebreo, sin distinción, existe un sentimiento de gran solidaridad con los palestinos, que se extiende sin hacer distinción a los milicianos de Hamas. Eso mismo ha ocurrido en anteriores ocasiones y no es descartable que se produzcan agresiones o ataques a intereses norteamericanos y de países que a nivel popular se identifiquen como amigos de Israel. Ya han tenido lugar manifestaciones de estudiantes, las más violentas de los últimos años, porque se han enfrentado abiertamente a la policía, con el apoyo de la población que ve en la actuación policial la mano de un gobierno de Buteflika que prefiere mirar hacia otro lado en Tierra Santa para seguir contando con la amistad de los Estados Unidos.
Muchas veces se funciona en base a bulos, lo que añade un componente de incertidumbre adicional al desarrollo de las protestas. Así por ejemplo, dentro de la comunidad de solidaridad con Gaza que ha tenido más éxito en Facebook se ha extendido durante el domingo la noticia de que dos cadenas de franquicias de productos de consumo muy popular donaban sus beneficios a Israel, llamando así al boicot. Indudablemente, si el bulo afectara a una empresa establecida en Argelia se vería colocada frente a una situación límite. Por eso, creo que existe un riesgo adicional para las empresas que trabajan en Argelia y que tienen intereses económicos en Israel.
Al contrario que la mayoría de los argelinos, yo no siento personalmente ningún aprecio por Hamas, que predica el empleo de medios violentos y cuenta con el apoyo chií para realizar actos terroristas. Entre los líderes llamados “espirituales” existen varios que alientan la comisión de atentados suicidas. En las últimas elecciones palestinas la victoria en las urnas de Hamas fue incontestable, posiblemente porque el otro partido político, Al Fatah, no ha hecho más que situar a su gente en la administración de un supuesto estado, que el gobierno de Tel Aviv no deja que lo sea, para cobrar del Estado y de las ayudas internacionales. Ha sido visto como un movimiento político corrupto que sólo se mantenía en pie por el tirón popular de Arafat. Por su parte, Israel ha jugado a simular la adopción de acuerdos que sistemáticamente ha incumplido para seguir ocupando ilegalmente un territorio que no le corresponde, dejando en evidencia para la mayoría de la población palestina que por la vía pacífica sólo conseguirán que los colones vivan más tranquilos en sus tierras usurpadas. La política israelí de desprecio a la vida de los palestinos me resulta sencillamente vomitiva. Afortunadamente no soy político. Para mí la solución pasa por el abandono por parte de Israel de la totalidad de los territorios ocupados y el desmantelamiento de todos los asentamientos. A partir de ahí, pueden ponerse de acuerdo en permitir que haya palestinos que pasen a trabajar cada día a Israel e israelitas viviendo en Palestina. Y un estatus especial para Jerusalén.
La prensa argelina ha llegado incluso a promover el abandono de la Unión por el Mediterráneo, el foro creado con fondos de la Unión Europea para el desarrollo de nuestros países vecinos, para de esa forma no compartir espacio con Israel. Son, de todas formas, voces con poco eco en el entorno del Presidente, cuya larga experiencia en asuntos internacionales, incluso cuando el país alentaba el terrorismo internacional, ofrece una garantía de mesura y equilibrio.
Lo que yo no sé es de que sirve la mesura y el equilibrio cuando hay quien mata a su vecino porque le resulta molesto.
lunes, 5 de enero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
Querida Argel
Buenos noches, Argel. Ya he vuelto. Esta vez no ha sido la mía una ausencia por enfermedad, como la de todas esas semanas que estuvimos separados de julio a octubre pasados. No, simplemente que en Navidad me gusta estar con mi familia y mis amigos en un ambiente que aquí no se puede vivir. No te lo tomes mal, es verdad. Ya sé que te engalanas en estas fechas con luces que recuerdan ligeramente, menos de lo que tú te crees, a las de mi ciudad; que también se celebra el fin de año, aunque salir a la calle parece reservado para los hooligans locales; incluso la Misa de Navidad es emitida por la radio argelina a toda la nación. Pero no es lo mismo. No, no echo en falta el árbol de Navidad, aunque también, sino un sentimiento común que llamamos el espíritu navideño, que se transmite estando cerca de amigos y familiares. Mira, es como si a uno de tus casi cuatro millones de habitantes le invitas a vivir la fiesta del cordero en la gran celebración que para los musulmanes se organiza todos los años en Bilbao, creo que en el polideportivo de La Casilla.¿A que no es lo mismo? Eso me ocurre a mí, son fechas para disfrutarlas en familia, con mi familia.
No te voy a contar, Argel, en qué ha consistido mi familia en Navidad, porque lo describí hace un par de semanas en este mismo blog. Pero seguro que quieres saber cómo me ha ido.
Casi no he salido de Bilbao, quitando una excursión en tren a Miranda. Ha sido un error de cálculo, debería haberme escapado del 27 al 31 a algún lugar, aunque bien es verdad que tampoco tenía adónde ir y de hacerlo tenía que ser para visitar a alguien querido, no viajar por viajar. Así que he estado en mi casa casi todo el tiempo; eso sí, dormí en la de mis padres cuatro noches. La primera semana hacía un frío helador. Coincidió con la visita de una amiga que se habrá llevado una impresión muy equivocada del clima bilbaino. Luego la cosa cambió y hasta me he permitido vestir de manga corta. Lo que no hemos visto es la lluvia, y creo que quince días sin una gota de agua en pleno invierno augura una época de sequía.
Lo he pasado bien, pero esa necesidad mía de sentirme siempre acompañado me ha jugado alguna que otra mala pasada. Acabo agotando a la gente que me quiere, pero desgraciadamente me doy siempre cuenta de ello demasiado tarde.
En Nochevieja salí después de las uvas. Y he tenido un sueño. Te lo cuento, a ver si me lo puedes interpretar. Yo no había soñado nunca con despertarme, no ya un día sino un año, con la persona amada para compartir unas fresas con chocolate y un conocido champán francés al que no voy a hacer publicidad. Significa algo, seguro, La fresas con chocolate las probé por primera vez en Nueva York hace unos meses; y lo de que el champán sea francés puede significar que hay que repetirlo y mejorarlo, hacerlo realidad, en París.
Perdona, Argel, me estoy desviando del tema. Quería decirte que me ha costado mucho esfuerzo regresar. Al limpiar y cerrar mi casa me di cuenta de que ya me estabas esperando, que me arrancabas de un periodo inacabado. Y se me vino el mundo encima. Todavía no me he recuperado. Una noche en autobús desde Bilbao no ha servido de gran cosa en ese sentido. Y la mañana lluviosa madrileña tampoco.
Del viaje en avión, ¿qué te voy a decir? Primero no me dejaban embarcar, decían que yo no había utilizado el billete de ida y que por lo tanto el regreso había sido anulado. Por una vez conservaba el ticket del viaje de ida en la fecha en la que había sido adquirido, sin cambios, aunque no hizo falta demostrarlo porque Isabel, que debe llevar ya toda la vida en Air Algérie de Madrid, me lo solucionó con gran eficacia.
No fue la única dificultad. Que los controladores de vuelo de Barajas te tengan más de una hora metido en el avión para demostrar lo importantes que son y así justificar nuevas subidas de sueldos debería ser contestado con la formación de muchos más controladores y conseguir así que deje de ser un cuerpo elitista. Pero tú de eso no tienes la culpa.
Sí la tienes de lo ocurrido luego. Y te quiero comentar dos detalles. El primero, que no me ha gustado, es que me recibas con tantas lágrimas. Nada más salir del aeropuerto has comenzado a descargar lluvia. Para mí ha resultado un pequeño inconveniente, porque has vivido mis depresiones y nada hay como la lluvia para recaer en ellas. Pero es que en el aeropuerto he dejado a Fátima y a César y los pobres no te conocen todavía. ¡Qué triste impresión se habrán llevado!
El detalle bonito ha sido ese texto que dice simplemente “2009”, iluminado, en el Hotel Aurassi. Lo puedo ver incluso desde mi casa. La fotografía que adjunto está tomada en mi terraza.
He intentado tomar otras fotografías tuyas desde mi atalaya, pero con tanta lluvia no se veía nada. Y cuando te has enjugado las lágrimas ya era de noche. Adjunto una foto de cómo veo tu puerto por la noche. Sólo se distinguen puntos de luz, ¿verdad?
He regresado a ti para separarme bien pronto. Me han limitado el disfrute de las vacaciones anuales del año 2008 hasta este próximo quince de enero. Podía haber continuado por España hasta esas fechas, porque me quedan bastantes días sin tomar, pero he optado por hacerte una visita de una semana y aprovechar más tarde alguno de esos días no disfrutados. Ni te imaginas la cantidad de dinero que me llevo dejando en los últimos meses en viajes. Me sales cara, Argel.
Quería escribir hoy en el blog y no podía, así que te escribo a ti, que me estás matando. Llevas tiempo haciéndolo. Años ya. Debería odiarte y, sin embargo, te amo.
No te voy a contar, Argel, en qué ha consistido mi familia en Navidad, porque lo describí hace un par de semanas en este mismo blog. Pero seguro que quieres saber cómo me ha ido.
Casi no he salido de Bilbao, quitando una excursión en tren a Miranda. Ha sido un error de cálculo, debería haberme escapado del 27 al 31 a algún lugar, aunque bien es verdad que tampoco tenía adónde ir y de hacerlo tenía que ser para visitar a alguien querido, no viajar por viajar. Así que he estado en mi casa casi todo el tiempo; eso sí, dormí en la de mis padres cuatro noches. La primera semana hacía un frío helador. Coincidió con la visita de una amiga que se habrá llevado una impresión muy equivocada del clima bilbaino. Luego la cosa cambió y hasta me he permitido vestir de manga corta. Lo que no hemos visto es la lluvia, y creo que quince días sin una gota de agua en pleno invierno augura una época de sequía.
Lo he pasado bien, pero esa necesidad mía de sentirme siempre acompañado me ha jugado alguna que otra mala pasada. Acabo agotando a la gente que me quiere, pero desgraciadamente me doy siempre cuenta de ello demasiado tarde.
En Nochevieja salí después de las uvas. Y he tenido un sueño. Te lo cuento, a ver si me lo puedes interpretar. Yo no había soñado nunca con despertarme, no ya un día sino un año, con la persona amada para compartir unas fresas con chocolate y un conocido champán francés al que no voy a hacer publicidad. Significa algo, seguro, La fresas con chocolate las probé por primera vez en Nueva York hace unos meses; y lo de que el champán sea francés puede significar que hay que repetirlo y mejorarlo, hacerlo realidad, en París.
Perdona, Argel, me estoy desviando del tema. Quería decirte que me ha costado mucho esfuerzo regresar. Al limpiar y cerrar mi casa me di cuenta de que ya me estabas esperando, que me arrancabas de un periodo inacabado. Y se me vino el mundo encima. Todavía no me he recuperado. Una noche en autobús desde Bilbao no ha servido de gran cosa en ese sentido. Y la mañana lluviosa madrileña tampoco.
Del viaje en avión, ¿qué te voy a decir? Primero no me dejaban embarcar, decían que yo no había utilizado el billete de ida y que por lo tanto el regreso había sido anulado. Por una vez conservaba el ticket del viaje de ida en la fecha en la que había sido adquirido, sin cambios, aunque no hizo falta demostrarlo porque Isabel, que debe llevar ya toda la vida en Air Algérie de Madrid, me lo solucionó con gran eficacia.
Sí la tienes de lo ocurrido luego. Y te quiero comentar dos detalles. El primero, que no me ha gustado, es que me recibas con tantas lágrimas. Nada más salir del aeropuerto has comenzado a descargar lluvia. Para mí ha resultado un pequeño inconveniente, porque has vivido mis depresiones y nada hay como la lluvia para recaer en ellas. Pero es que en el aeropuerto he dejado a Fátima y a César y los pobres no te conocen todavía. ¡Qué triste impresión se habrán llevado!
El detalle bonito ha sido ese texto que dice simplemente “2009”, iluminado, en el Hotel Aurassi. Lo puedo ver incluso desde mi casa. La fotografía que adjunto está tomada en mi terraza.
He intentado tomar otras fotografías tuyas desde mi atalaya, pero con tanta lluvia no se veía nada. Y cuando te has enjugado las lágrimas ya era de noche. Adjunto una foto de cómo veo tu puerto por la noche. Sólo se distinguen puntos de luz, ¿verdad?
He regresado a ti para separarme bien pronto. Me han limitado el disfrute de las vacaciones anuales del año 2008 hasta este próximo quince de enero. Podía haber continuado por España hasta esas fechas, porque me quedan bastantes días sin tomar, pero he optado por hacerte una visita de una semana y aprovechar más tarde alguno de esos días no disfrutados. Ni te imaginas la cantidad de dinero que me llevo dejando en los últimos meses en viajes. Me sales cara, Argel.
Quería escribir hoy en el blog y no podía, así que te escribo a ti, que me estás matando. Llevas tiempo haciéndolo. Años ya. Debería odiarte y, sin embargo, te amo.
sábado, 3 de enero de 2009
Hospitales argelinos
No es Argelia el lugar más recomendable del mundo para ponerse enfermo. Pero, llegado el caso, y si la enfermedad es grave o requiere de intervención quirúrgica, lo que yo personalmente recomendaría no es precisamente acudir a un hospital público. Hace unos meses, una persona que estaba valorando la posibilidad de aceptar un destino de trabajo en Argelia me preguntó adónde le recomendaba acudir en Argel en caso de enfermedad. Mi respuesta fue inmediata: al aeropuerto, para tomar el primer avión hacia Europa.
La calidad de los médicos argelinos no es necesariamente mala, aunque es lógico que muchos de los mejores profesionales hayan buscado una fórmula para desarrollar su futuro profesional en Francia. Hay mucha diferencia también en el trato recibido entre unos lugares y otros, lo mismo que nos sucede a nosotros. Baste recordar lo publicado por mi amigo Jon en su blog sobre la penosa asistencia sanitaria que se recibe en la Comunidad Valenciana, a consultar en http://www.niretzat.com
En Argel solemos acudir a la Clínica Al Azhar, que no significa en su título que la curación de los enfermos se confíe al mero azar, sino que toma su nombre de la flor de azahar. Sin embargo, su prácticas resultan un tanto chocante. Yo viví la experiencia cuando en julio del 2007, al mes de llegar a Argelia, llegó una mañana en la que no podía ni moverme. Allí el médico me diagnosticó una hernia discal y la necesidad de operar en unas semanas, aunque me ofreció un tratamiento paliativo y la posibilidad de realizarme en la misma clínica una resonancia magnética. Acepté y lo primero fue pasar por caja. En esa clínica el que no paga por anticipado no es atendido. Tras la resonancia me dijo que no iba a ser necesario operar, pero que había hernia discal. Y tras un par de minutos de duda me cambió el tratamiento que me había prescrito dos horas antes. Una vez en Bilbao me dijeron que lo mío no era hernia y que el tratamiento era correcto para lo que yo tenía, pero no para una hernia, que para eso sí que se utilizaba la primera medicación recetada. La impresión que recibí fue que el médico argelino, que hablaba un aceptable castellano aprendido durante su época de estudiante de medicina en La Habana, como tantos otros, no quiso reconocer el error de diagnóstico inicial.
Una española que vive en Argel me contó una vez cómo tuvo que sufrir una intervención quirúrgica en un hospital argelino y que en el armario de la habitación estaba pariendo a la vez una gata. Un premio a la higiene hospitalaria.
La primera vez que visité un hospital argelino fue en Annaba, en una urgencia tras la intoxicación alimentaría sufrida por un compañero de trabajo. Es lo más parecido a un matadero que he visto en mi vida, con chorreones de sangre seca por el suelo y la ropa de algunos médicos de película de terror. Y es que no existía un servicio de mantenimiento del vestuario y cada uno era responsable de limpiarlo si quería. Los de aquella noche eran del tipo “no quiero”, seguramente voluntarios de “médicus inmundi”, por lo de la inmundicia. En cambio la segunda vez que visité un hospital de urgencias fue en Ghardaia hace casi un año, con una compañera de trabajo que había sangrado del oído en el vuelo que nos había llevado hasta allí. La verdad es que todo estaba casi perfectamente limpio.
En una ocasión llevé al hijo de unos amigos a que le colocaran una escayola en una pierna. Y tuve que intervenir para que no lo hicieran encima del pantalón y del calcetín. De hecho, les sentó mal verse obligados a buscar vendas para que el yeso no fuera directamente sobre la pierna.
Actualmente existe una polémica sobre el trabajo de los médicos cubanos en el país. Lo que aparentemente era una ayua desinteresada de un país en el que la medicina está bastante desarrollada, con un proyecto ya muy avanzado para crear clínicas por todo el país, parece haberse revelado como una forma de vender en Argelia tecnología sanitaria de pésima calidad, de origen soviético, que ha sufrido una ligera transformación en Cuba para su exportación. Esa situación, aprovecharse de una buena imagen de país por parte de algunos espabilados para hacer negocio es algo que nos es también muy propio. Me contaba un argelino su experiencia en una clínica oftalmológica argelina que utiliza el tirón de la Clínica Barraquer y en general de la oftalmología española para obtener un trozo de la tarta del mercado sanitario argelino.
La foto que ilustra este post la tomé un viernes en Argel, muy cerca de la Grande Poste y corresponde a la furgoneta utilizada por una de las pocas inversiones españolas en el sector sanitario argelino que conozco.
Con todo lo que he contado, insisto en pedir que si me pongo malo que me lleven a mi casa.
La calidad de los médicos argelinos no es necesariamente mala, aunque es lógico que muchos de los mejores profesionales hayan buscado una fórmula para desarrollar su futuro profesional en Francia. Hay mucha diferencia también en el trato recibido entre unos lugares y otros, lo mismo que nos sucede a nosotros. Baste recordar lo publicado por mi amigo Jon en su blog sobre la penosa asistencia sanitaria que se recibe en la Comunidad Valenciana, a consultar en http://www.niretzat.com
En Argel solemos acudir a la Clínica Al Azhar, que no significa en su título que la curación de los enfermos se confíe al mero azar, sino que toma su nombre de la flor de azahar. Sin embargo, su prácticas resultan un tanto chocante. Yo viví la experiencia cuando en julio del 2007, al mes de llegar a Argelia, llegó una mañana en la que no podía ni moverme. Allí el médico me diagnosticó una hernia discal y la necesidad de operar en unas semanas, aunque me ofreció un tratamiento paliativo y la posibilidad de realizarme en la misma clínica una resonancia magnética. Acepté y lo primero fue pasar por caja. En esa clínica el que no paga por anticipado no es atendido. Tras la resonancia me dijo que no iba a ser necesario operar, pero que había hernia discal. Y tras un par de minutos de duda me cambió el tratamiento que me había prescrito dos horas antes. Una vez en Bilbao me dijeron que lo mío no era hernia y que el tratamiento era correcto para lo que yo tenía, pero no para una hernia, que para eso sí que se utilizaba la primera medicación recetada. La impresión que recibí fue que el médico argelino, que hablaba un aceptable castellano aprendido durante su época de estudiante de medicina en La Habana, como tantos otros, no quiso reconocer el error de diagnóstico inicial.
Una española que vive en Argel me contó una vez cómo tuvo que sufrir una intervención quirúrgica en un hospital argelino y que en el armario de la habitación estaba pariendo a la vez una gata. Un premio a la higiene hospitalaria.
La primera vez que visité un hospital argelino fue en Annaba, en una urgencia tras la intoxicación alimentaría sufrida por un compañero de trabajo. Es lo más parecido a un matadero que he visto en mi vida, con chorreones de sangre seca por el suelo y la ropa de algunos médicos de película de terror. Y es que no existía un servicio de mantenimiento del vestuario y cada uno era responsable de limpiarlo si quería. Los de aquella noche eran del tipo “no quiero”, seguramente voluntarios de “médicus inmundi”, por lo de la inmundicia. En cambio la segunda vez que visité un hospital de urgencias fue en Ghardaia hace casi un año, con una compañera de trabajo que había sangrado del oído en el vuelo que nos había llevado hasta allí. La verdad es que todo estaba casi perfectamente limpio.
En una ocasión llevé al hijo de unos amigos a que le colocaran una escayola en una pierna. Y tuve que intervenir para que no lo hicieran encima del pantalón y del calcetín. De hecho, les sentó mal verse obligados a buscar vendas para que el yeso no fuera directamente sobre la pierna.
Actualmente existe una polémica sobre el trabajo de los médicos cubanos en el país. Lo que aparentemente era una ayua desinteresada de un país en el que la medicina está bastante desarrollada, con un proyecto ya muy avanzado para crear clínicas por todo el país, parece haberse revelado como una forma de vender en Argelia tecnología sanitaria de pésima calidad, de origen soviético, que ha sufrido una ligera transformación en Cuba para su exportación. Esa situación, aprovecharse de una buena imagen de país por parte de algunos espabilados para hacer negocio es algo que nos es también muy propio. Me contaba un argelino su experiencia en una clínica oftalmológica argelina que utiliza el tirón de la Clínica Barraquer y en general de la oftalmología española para obtener un trozo de la tarta del mercado sanitario argelino.
La foto que ilustra este post la tomé un viernes en Argel, muy cerca de la Grande Poste y corresponde a la furgoneta utilizada por una de las pocas inversiones españolas en el sector sanitario argelino que conozco.
Con todo lo que he contado, insisto en pedir que si me pongo malo que me lleven a mi casa.
viernes, 2 de enero de 2009
Cantante y sonante
Tocan a su fin mis vacaciones de Navidad en casa y ya me he metido de lleno en los preparativos del regreso.
Hoy me tocan las gestiones bancarias. Desde que dejó mi oficina la anterior administrativa contable no he cobrado la nómina ni una sola vez a final de mes, algo a lo que nos había mal-acostumbrado. Y ahora me encuentro con que en la mañana de hoy día 2 de enero, comprobado en la madrugada, aún no había cobrado la paga extra de diciembre, que muchas empresas lquidan a sus trabajadores antes de las vacaciones de Navidad, ni la mensualidad normal. Total, que me toca hacer números y más números para disponer de dinero suficiente cuando lleguen las facturas domiciliadas, la lquidación de la tarjeta de crédito (con la que he pagado prácticamente todo), el pago de la hipoteca y contar con efectivo en euros para llevar conmigo a Argel.
El euríbor me ha jugado una mala pasada. Mi hipoteca se actualiza anualmente en noviembre... de acuerdo al tipo de interés interbancario de octubre. Y como fue precisamente en octubre cuando se produjo un pico espectacular en los tipo de interés del interbancario, me encuentro con que desde ya mi prétamo está por encima del 6%. Pensaba realizar una aportación extraordinaria para aligerar la carga mensual, pero al no haber cobrado el sueldo me quedaré con las ganas.
Los tipos de interés que se aplican en Argelia a los préstamos hipotecarios son ligeramente superiores a los de la zona euro, aunque no por encima del que ahora se me aplica a mí. Incluso los préstamos al consumo se sitúan en algunso casos con tipos de un sólo dígito.
En todo eso estaba yo pensando esta mañana antes de ir al banco a tratar de encontrar una solución a unos aprietos económicos que no esperaba tener. Eso quiere decir que en mi cabeza empieza a estar ya presente Argelia. Y no es para menos, esta mismo noche inicio el viaje en autocar desde Bibao hacia Madrid. Y de ahí al aeropuerto.
Incluyo un pequeño homenaje al coro con el que he cantado tantos años, San Anton Abesbatza.
Me hubiera gustado actuar con él el pasado sábado en Bilbao. Acaba de salir al mercado un libro que narra los más de 60 años de vida del Orfeón San Anton y una recopilación de todos sus discos a lo largo del tiempo. En alguno de ellos también canto yo, por cierto. Para hacerme con un ejemplar tendré que escribir rápido la carta a los Reyes Magos.
Hoy me tocan las gestiones bancarias. Desde que dejó mi oficina la anterior administrativa contable no he cobrado la nómina ni una sola vez a final de mes, algo a lo que nos había mal-acostumbrado. Y ahora me encuentro con que en la mañana de hoy día 2 de enero, comprobado en la madrugada, aún no había cobrado la paga extra de diciembre, que muchas empresas lquidan a sus trabajadores antes de las vacaciones de Navidad, ni la mensualidad normal. Total, que me toca hacer números y más números para disponer de dinero suficiente cuando lleguen las facturas domiciliadas, la lquidación de la tarjeta de crédito (con la que he pagado prácticamente todo), el pago de la hipoteca y contar con efectivo en euros para llevar conmigo a Argel.
El euríbor me ha jugado una mala pasada. Mi hipoteca se actualiza anualmente en noviembre... de acuerdo al tipo de interés interbancario de octubre. Y como fue precisamente en octubre cuando se produjo un pico espectacular en los tipo de interés del interbancario, me encuentro con que desde ya mi prétamo está por encima del 6%. Pensaba realizar una aportación extraordinaria para aligerar la carga mensual, pero al no haber cobrado el sueldo me quedaré con las ganas.
Los tipos de interés que se aplican en Argelia a los préstamos hipotecarios son ligeramente superiores a los de la zona euro, aunque no por encima del que ahora se me aplica a mí. Incluso los préstamos al consumo se sitúan en algunso casos con tipos de un sólo dígito.
En todo eso estaba yo pensando esta mañana antes de ir al banco a tratar de encontrar una solución a unos aprietos económicos que no esperaba tener. Eso quiere decir que en mi cabeza empieza a estar ya presente Argelia. Y no es para menos, esta mismo noche inicio el viaje en autocar desde Bibao hacia Madrid. Y de ahí al aeropuerto.
Incluyo un pequeño homenaje al coro con el que he cantado tantos años, San Anton Abesbatza.
jueves, 1 de enero de 2009
Sigue la henna
Ya ha pasado un mes desde que me dejé decorar la mano izquierda y los dos pies con henna en Tinduf. Como supongo que casi todos los lectores ya saben, la henna es un tatuaje no permanente, que viene a durar, según dicen, unos diez días. Ya comenté aquí que a base de lavarme mucho las manos conseguí que casi desapareciera al cabo de tres días, excepto en las uñas, que seguían igual.
Y, ¿qué ha sido de mi tatuaje después de todo este tiempo? Sencillamente, que he contribuido al desarrollo de la ciencia al demostrar que no hay forma humana de quitar la henna de las uñas. Y, para muestra, un par de fotografías tomadas el otro día en Miranda de Ebro.
En la primera, con cara de circunstancias, mostrando cómo incluso en movimiento, porque la imagen está ligeramente desenfocada, se me notan las uñas pintadas.
La segunda toma es la de un detalle de cerca de mi mano, para comprobar que al menos me han crecido las uñas de cuatro semanas.
Si lo que no me pase a mí… Al menos me sirve para recordar más, si cabe, la visita a los campamentos de refugiados de Tinduf y preparar lo que, de mantenerse las votaciones así, será la propuesta para que los blogueros actuemos de forma conjunta en un proyecto.
Y, ¿qué ha sido de mi tatuaje después de todo este tiempo? Sencillamente, que he contribuido al desarrollo de la ciencia al demostrar que no hay forma humana de quitar la henna de las uñas. Y, para muestra, un par de fotografías tomadas el otro día en Miranda de Ebro.
En la primera, con cara de circunstancias, mostrando cómo incluso en movimiento, porque la imagen está ligeramente desenfocada, se me notan las uñas pintadas.
La segunda toma es la de un detalle de cerca de mi mano, para comprobar que al menos me han crecido las uñas de cuatro semanas.
Si lo que no me pase a mí… Al menos me sirve para recordar más, si cabe, la visita a los campamentos de refugiados de Tinduf y preparar lo que, de mantenerse las votaciones así, será la propuesta para que los blogueros actuemos de forma conjunta en un proyecto.
Feliz Año Nuevo
Sé que me leen gentes de diferentes países y distintos husos horarios. Por eso, intentar enviar una felicitación de Año Nuevo en el momento en el que ése se inicia tiene la limitación de que no servirá para todos. Me voy a ceñir al horario del lugar en el que estoy.
Tengo que modificar lo que pensaba escribir. la actualidad manda. Que una amiga me tenga que llama por la mañana para decirme que en el atentado terrorista que acaba de producire en Bilbao no les ha pasado nada porque su marido había sido desalojado unos minutos antes no es lo que yo denominaría buena noticia, sino un ejemplo más de cómo hay entre nosotros unos seres despreciables que no nos dejan vivir.
En fin, no es momento para enrollarse, con las uvas en la garganta. Así que, simplemente deseo desde aquí a todos un buen año 2009. El anterior ha sido bastante malo para mucha gente, también para mí, que he estado de baja médica demasiado tiempo. Encima, ha sido el año más largo de la historia, bisiesto y con un segundo adicional el último día. Vaya castigo.
Las dos mejores cosas del año que se ha ido están presentes en las primeras horas del 2009. El blog es el que da comienzo a mi nuevo año y lo proseguiré dentro de un rato con quien ha dado tanto sentido a mi vida en los últimos meses. Y hasta ahí puedo escribir, que el año promete.
Tengo que modificar lo que pensaba escribir. la actualidad manda. Que una amiga me tenga que llama por la mañana para decirme que en el atentado terrorista que acaba de producire en Bilbao no les ha pasado nada porque su marido había sido desalojado unos minutos antes no es lo que yo denominaría buena noticia, sino un ejemplo más de cómo hay entre nosotros unos seres despreciables que no nos dejan vivir.
En fin, no es momento para enrollarse, con las uvas en la garganta. Así que, simplemente deseo desde aquí a todos un buen año 2009. El anterior ha sido bastante malo para mucha gente, también para mí, que he estado de baja médica demasiado tiempo. Encima, ha sido el año más largo de la historia, bisiesto y con un segundo adicional el último día. Vaya castigo.
Las dos mejores cosas del año que se ha ido están presentes en las primeras horas del 2009. El blog es el que da comienzo a mi nuevo año y lo proseguiré dentro de un rato con quien ha dado tanto sentido a mi vida en los últimos meses. Y hasta ahí puedo escribir, que el año promete.
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