lunes, 7 de enero de 2008

Primeras horas en Argel

Ayer por la tarde llegu� a Argel, despu�s de m�s de veinte d�as. Nos cost� facturar por un problema menor con alg�n pasaporte. Yo, con mi habitual buena suerte, pude facturar sin problemas todo lo que llevaba, gracias en este caso a la amabilidad de Benito, el Canciller de la Embajada, cuyos dos hijos viajaban con nosotros.
En el avi�n me sent� junto a un brit�nico, antiguo combatiente del ej�rcito de Su Majestad y que ahora trabaja como responsable de seguridad para una empresa europea en el gaseoducto Medgaz, el proyecto m�s importante que desde el punto de vista estrat�gico y de garant�a de suministro de energ�a tiene ahora mismo Espa�a con Argelia. Evito dar nombres, por razones obvias. Me ha costado un cuarto de hora empezar a entender su buen ingl�s con acento de nativo brit�nico, pero luego hemos hablado de infinidad de cosas, desde la sumisi�n de Blair a la voluntad del presidente de Estados Unidos en pol�tica internacional hasta el precio de los productos b�sicos en los diferentes pa�ses. Para m�, lo m�s interesante era conocer su visi�n de la seguridad en Argelia. �l mantiene que los extranjeros que trabajan destinados en Argelia no deben salir de su residencia sin seguridad ni tener una vida social fuera del trabajo, pero lo dice as� porque su labor es precisamente evitar conflictos de los empleados de la empresa que ha contratado sus servicios y sabe que estos muchas veces tienen su origen en un comportamiento inadecuado en lugares de ocio. A su vez entiende que quienes vivimos en Argel gozamos de una situaci�n privilegiada en cuanto a la seguridad.

La llegada al aeropuerto de Argel me ha devuelto a la realidad de todos esos detalles del d�a a d�a que hace que nunca te puedas sentir identificado con el pa�s en el que vives y que sean tantos los argelinos que tampoco lo hacen. As�, la primera imagen que se recibe es la de los empleados del aeropuerto habl�ndose a gritos, como si se estuvieran pegando, la gente que no desea guardar cola para el control de pasaportes y los momentos de tensi�n que todo ello ocasiona.

Luego, he visto la otra cara de Argelia, la agradable. Con la mayor de las gentilezas me han llevado desde el aeropuerto hasta mi casa, cuando yo ya hab�a quedado con un taxista ilegal, de los llamados popularmente ?clandestin?, que no s�lo hab�a negociado conmigo el precio, sino que tambi�n pretend�a hacer negocio cambi�ndome euros por dinares a un tipo de cambio mejor que el del banco, pero peor que el habitual en el mercado negro.

Luego, al llegar a mi edificio, todo han sido recibimientos con signos de alegr�a. Unos j�venes a los que yo no conoc�a de nada, pero que deben vivir en el edificio contiguo al m�o, me han dicho que, como necesitaba ayuda para subir las maletas, ellos se encargaban; y de repente me he visto rodeado de tres simp�ticos argelinos que me han colocado todo mi equipaje en la puerta de mi casa, en un cuarto piso sin ascensor. Lo han hecho sin preguntarme d�nde vivo, lo que me ha servido una vez para comprobar que ellos saben de mi mucho mas que yo de ellos. M�s tarde, al bajar de nuevo a la calle, otros vecinos me han contado c�mo han cuidado de mi coche en estos veinticinco d�as y las veces que me han echado de menos. He podido hablar con otro amigo argelino que me ofrec�a salir esa noche juntos a celebrar el A�o 2008, pero le he convencido para dejarlo para otro d�a.

domingo, 6 de enero de 2008

De Madrid a Argel.. pasando por Toledo

Antes de que me lo pregunten, respondo: No pensaba estar en Espa�a el 6 de enero y no les escrib� la carta a los Reyes. Pude haber improvisado algo en la Cabalgata, que vi en Toledo, pero no tuve los reflejos suficientes. As� que me contentar� con un simple detalle que les encarg� mi madre y que ya recib� hace unos d�as.

Yendo a lo que s� deseaba contar, los tres d�as que Iberia me ha hecho pasar de m�s en Espa�a, sin poder ir a Argel, han dado mucho de s�. Resultaba dif�cil regresar a Bilbao con tanto equipaje y era mejor quedarse por las alrededores, de modo que me he movido por la regi�n centro. Primero he estado visitando en Madrid a mi amiga Elena, que fue a verme a Argel en noviembre. Me he alojado en su casa.

Dando una vuelta por los alrededores de su domicilio, llegu� al que llaman Teatro de la Abad�a. All� se anunciaba una obra titulada? Argelino, Servidor de Dos Amos. La foto que acompa�a este texto prueba que no me lo invento, que es absolutamente real. Se trata al parecer de la segunda parte de otra obra de Carlo Goldoni que llevaba como t�tulo Arlequino. No obstante, desde mi punto de vista, ni nada tiene que ver un argelino con un arlequ�n, ni me imagino a un argelino sirviendo a dos amos, con lo dif�cil que resulta que sirven al menos a uno, dado el orgullo habitual de los hombres y mujeres de Argelia, muy diferentes, por ejemplo, a los tunecinos.

No he tenido oportunidad de ver la obra, ni tan siquiera de acceder a leer el argumento, de modo que mi comentario se refiere exclusivamente al t�tulo.

La segunda parte de estas vacaciones forzadas la he pasado con mi hermano Ignacio, que vive y trabaja de sacerdote en Aranjuez. Entre otras cosas, hemos pasado juntos un d�a entero en Toledo, donde supuestamente �l oficiaba un funeral a primera hora de la ma�ana. La realidad ha sido que el funeral se ha retrasado y he ?disfrutado? de unas cuantas horas en el cementerio de Toledo, donde amablemente me han ense�ado el tanatorio, el horno crematorio funcionando, el pozo de las cenizas, el llamado limbo para los abortos, las salas judiciales, etc. Todo de lo m�s sugerente, como cabe imaginar, mientras me divert�a comprobando que las m�quinas de vending de snacks conten�an Huesitos y una peque�a pieza de boller�a llamada bracito. Finalmente he presenciado tres funerales y firmado en un libro de recuerdo de alguien que desconozco completamente qui�n era.

Luego, s�, he podido visitar Toledo. Llevar a un cura contigo tiene la ventaja de que en ocasiones te evitas el pago de la entrada de iglesias (no todo iban a ser funerales). Ha sido el caso de la Catedral de Toledo o de Santo Tom� con su Entierro del conde de Orgaz. He intentado ver la oficina del ICEX en la que est� trabajando Jorge, anterior becario de comercio exterior en Argel, como becario de segunda fase. Pero estaba la puerta cerrada y, como se puede comprobar en la fotograf�a adjunta, nadie contestaba a las llamadas. Desde aqu�, que sepa Jorge que he intentado saludarle, de modo que la pr�xima vez es �l quien debe venir a devolverme la visita a Argel.

Ahora ya escribo desde Argel, adonde he llegado hace unas pocas horas. Con m�s tiempo explicar� c�mo ha sido la llegada y lo bien que me han recibido mis vecinos. De momento toca trabajar y mucho para recuperar los d�as perdidos.

Jos� Antonio Do�oro
6 de diciembre de 2008

sábado, 5 de enero de 2008

Nuevos conocidos en Navidad

Ahora que se acerca el momento de regresar a Argel, y espero que esta vez de verdad, puedo volver un poco la vista atr�s y recordar las gentes conocidas y las situaciones vividas en estos d�as de descanso. Quiero recordar especialmente a tres personas que nada tienen que ver entre s�, pero a las que yo no conoc�a hasta ahora.

La primera, I. (no escribo m�s que la inicial de su nombre porque es menor de edad, como en los peri�dicos), es la hija de mi amiga Naiara. Ella no me conoce, s�lo tiene un mes y medio de vida, y no recordar� que estuvimos juntos una tarde de las Navidades del 2007 en Bilbao un mont�n de amigos, que nos conocimos en un curso de ingl�s comercial y que desde entonces solemos quedar de vez en cuanto para contarnos nuestras novedades y vernos las caras. Y el d�a 26 de diciembre la cara nueva era la de I.

Joaqu�n es aragon�s y pareja de mi compa�era Erika. Le conoc� cuando fui a pasar estas Navidades un par de d�as con ellos a Zaragoza. No todo marcha como a �l le gustar�a y tiene tantas ganas de servir a los dem�s que se olvida de si mismo. Una gran persona, que merece mucho la pena. Espero que pronto pueda verle por Argel, como es su deseo.

La tercera persona a recordar es Patricia. No puedo dar muchos detalles, porque a sus veinte a�os hay cosas que prefiere que no se sepan. Nos conocimos hace unos pocos d�as y lejos de casa, pese a vivir muy cerca. He podido hablar largo tiempo con ella de conocidos comunes, de amigos, de amores, de padres; pero tambi�n de la globalizaci�n, la justicia, el trabajo, la solidaridad. Sin ella saberlo, me ha contagiado su alegr�a de vivir, su optimismo ante la vida y c�mo afronta el futuro como representante de una generaci�n comprometida y con personalidad propia.

Los tres me han aportado optimismo y un poco m�s de fuerza para encarar los pr�ximos meses en Argel. �Va por ellos!

viernes, 4 de enero de 2008

En Madrid con Carlos

El pasado martes, por la noche, tuve la ocasi�n de quedar en Madrid con Carlos.

Carlos es el anterior becario inform�tico de la Oficina Comercial en Argel. Ahora s�lo hay dos becarios en Argel, Erika y Mariano, pero cuando yo llegu�, en junio pasado, cont�bamos con seis (Jorge, Jes�s, Javier, Carlos, Ismael y Jose). Fue con Carlos, casi desde el principio, con el que m�s confianza y mayor grado de amistad alcanc�. Realmente coincidimos muy poco tiempo, entre sus vacaciones y mi ci�tica, pero llegamos a compenetrarnos bastante bien. Luego he trabajado m�s tiempo junto a Ismael, casi seis meses, y la relaci�n es diferente. Pero Carlos es sin duda un individuo muy especial, con una gran vitalidad y optimismo. Fue tambi�n el primero al que conoc�, el d�a 24 de junio por la ma�ana, cuando entraba yo en el edificio en el que �l viv�a, llamado popularmente por nosotros ?Echo Bravo?, para visitar a Mariona, y �l sal�a para hacer unas gestiones de su coche.

Este martes estuvimos haciendo repaso del tiempo compartido en Argel y de c�mo a�ora todo ello. No se siente a gusto trabajando en Madrid y en sus planes de futuro inmediato est� el repetir experiencias como la vivida en Argel. Ya quiso venirse unos d�as en diciembre pasado, pero se le complic� el trabajo y tuve que dejarlo para mejor ocasi�n cuando ya ten�a incluso el visado obtenido.

La foto que aparece aqu� es la que nos sac� una amiga que me acompa�aba mientras charl�bamos y tom�bamos un refresco en un bar del centro de Madrid. Para todos los que el conocen de Argel, es una novedad conocer al Carlos del 2008 y en Madrid. Hac�a bastante fr�o, no m�s de cuatro cinco grados, e �bamos los dos lo suficientemente abrigados para no resfriarnos.
Le deseo a Carlos toda la suerte del mundo en sus nuevas aventuras. Sin duda me encantar�a acompa�arle.

jueves, 3 de enero de 2008

He perdido el avi�n

Incre�ble, pero cierto. A estas horas deber�a estar en Argel, pero escribo desde Madrid. �Raz�n? He perdido el vuelo, no me han dejado facturar. Lo explico con detalle:

Aunque hab�a quedado con Erika dos horas antes de la hora del vuelo en facturaci�n del aeropuerto, ya que viaj�bamos en el mismo vuelo y pod�a tener alg�n problema con su pasaporte, se ha presentado con un cierto retraso. De alguna forma nos hemos cambiado los papeles, porque generalmente soy yo el que llega apurado de tiempo a los sitios y ya me recrimin� cuando vinimos en diciembre desde Argel ese proceder m�o. Hoy ha sido ella la tardona. He estado a punto de facturar sin ella, pero me ha mandado un SMS explicando que estaba de camino y le he esperado. Error m�o, aunque mi peque�a venganza es poner aqu� y ahora por escrito mi versi�n de lo sucedido.

A su retraso, que era asumible, se ha unido la posterior pasividad del personal de Iberia. Justo cuando �bamos a facturar, han cerrado todo un pasillo de mostradores y hemos tenido que desplazarnos a otro; estando all�, han hecho lo mismo con casi todos los mostradores en los que deb�amos distribuirnos quienes esper�bamos en esa fila �nica, de manera que hemos pasado f�cilmente veinte minutos en espera. Cuando nos han atendido ?han lamentado? informarnos de que el vuelo acaba de cerrar en ese momento, porque lo hace a falta de 55 minutos, aunque los carteles expuestos indican que es a falta de 45. Total, que hasta el domingo no hay otro vuelo de Iberia y me tengo que quedar en Espa�a.

Adjunto una copia de la reclamaci�n presentada a Iberia, aunque me imagino que, como siempre hacen las empresas que pueden aprovecharse de su posici�n dominante, negar�n su responsabilidad en el asunto. Si no fuera as�, lo contar�.

Quedarse tres d�as en Espa�a cuando uno tiene ya la cabeza en el trabajo, en Argelia, no es agradable y me ha causado un muy serio trastorno. En la Ofcomes tenemos muchas cosas que hacer y este fin de semana era el momento ideal para llevarlas a cabo. Tambi�n hab�a preparado un desayuno de Reyes para el domingo, con regalos para todos lo compa�eros de trabajo (alguno a�n quedaba por comprar en Argel), que no podr� llevarse a cabo.

miércoles, 2 de enero de 2008

V�spera de marchar a Argel

Quedan pocas horas para embarcar hacia Argel y estoy en Madrid, pele�ndome con las maletas para conseguir que me entre todo y que no me hagan pagar exceso de equipaje. Lo veo dif�cil.

He venido antes a Madrid precisamente para realizar algunas compras, pero ahora me pregunto d�nde pienso meterlas. Con una maleta de 31 kilos y otros cuatro bultos m�s de tama�o considerable, cualquiera dir�a que estoy realizando la mudanza.

Lo m�o con el equipaje es cr�nico. Hace poco me sacaron una fotograf�a en Barajas pele�ndome con mi maleta, que no hab�a forma humana de cerrar. Si me hago con la foto la cuelgo del blog.

Recuerdo que en mi primera �poca en Argelia, hace ya a�os, era muy dif�cil conseguir ciertos productos. Ahora ya no lo es tanto. Casi todos los alimentos se encuentran en las estanter�as de las tiendas de Argel, exceptuando derivados del cerdo o productos t�picos espa�oles, como la horchata, el Colacao, la empanada o la ensaimada. El alcohol es m�s dif�cil de conseguir, no porque no existan puntos de venta sino porque la oferta es m�s limitada. Pero sigue habiendo problemas para encontrar art�culos habituales de cosm�tica, bricolaje o simples complementos del hogar. Supongo que la gran distribuci�n se incorporar� en pocos a�os a Argelia, de hecho ya lo est� haciendo, y la situaci�n cambiar�.

Jos� Antonio