sábado, 20 de septiembre de 2008

De Argel a Girona

Es una sensación muy extraña ver a la gente con la que se convive en Argel fuera de Argel. No me refiero a encontrarse en los aeropuertos, donde todos colocado el chip de Argel y aparecemos cargados de maletas, sino quedar en algún sitio para verse fuera de nuestra vida argelina.

Los primeros con los que quedé en España fue en octubre del año pasado con Carlos y Javi, dos becarios que acababan de completar su año en Argel. Luego estuve unos días en Zaragoza con Erika y en Bilbao he quedado con los dos Ismael, el lector y profesor del Cervantes y el becario de la Cámara de Santiago.

Ahora he añadido dos nuevos nombres a la lista, los de Elisabet y Francesc, a los que me he referido varias veces en este blog. Recién terminada su estancia en Argel han planteado pasar el primer fin de semana con amigos a los que nunca ven. Y me sugirieron formar parte de la “kedada”. Cualquiera que me conozca sabrá que, como se dice popularmente, me apunto a un bombardeo. Así que la primera reacción fue decir que sí. Luego llegaron los detalles. Era en Girona, la provincia de toda la península más alejada del resto de España. Se trataba de una comida y luego regresar a casa. Como mi coche está en Argel, implicaba servirme de transportes públicos. En definitiva, que era una locura. Pero, claro, ante ese argumento tan consistente llegó mi razonamiento aún más aplastante: “¿Y qué pasa porque sea una locura? ¿Acaso no estoy loco?”

Así que me monté en Bilbao en el tren de las 22:25, en clase litera, para llegar en teoría a Barcelona a las nueve de la mañana y en la práctica a las diez. Bueno, exactamente a las diez menos dos minutos según RENFE, porque así se ahorra indemnizar a los pasajeros de acuerdo con las normas que establecen la devolución de parte del importe del billete cuando se supera la hora de retraso. En Barcelona me tocó esperar a otro tren que me llevara a Girona, que en el mapa puede parecer estar al lado, pero la realidad es que pasaban ya algunos minutos de la una de la tarde cuando puse fin al viaje. Casi quince horas para ir de Bilbao a Girona.

El objetivo de encontrarme con Elisabet y Francesc se ha cumplido. Me han contado las anécdotas de última hora; cómo mi coche, que les había dejado prestado, fue retirado por al grúa el primer día de Ramadán; la llegada de los expatriados para el nuevo curso; las cenas de Ramadán con amigos; alguna experiencia en la Cabilia; y tantas otras cosas.

El viaje no sólo ha sido una locura, sino una paliza. Pero ha merecido la pena. Y he podido inmortalizar a Elisabet dándole una vuelta de rosca a su ilusión por ser mamá.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Jose Antonio,

Gracias por el post, pero ¡¡quita immediatamente mi foto que salgo feísima!!
Me alegro de que te lo pasaras bien, me gustó tu visita.

Un besazo,

Elisabet

analista dijo...

Si estoy amigos en una ' Kedada'charlando, pasando buenos momentos y que viene alguien desconocido meterse en cosas nuestras ,comentando no sé qué ...!,no sera nada una prueba de caracter salvaje por mi parte que me ponga nerviosa y que se lo demuestre sino prueba de mi total rechazo e intolerancia frente a un comportamiento de mala educacion.
Entonces, no soy yo quien lo hago ahora : pues frefiero dejarte con tus amigos José Antonio,...
Sí,...y que lo prefiero asi es una realidad tan veraz como el hecho que la foto que pusiste es maravillosa ,el bebé es magnifico y su mama segun veo muy Cariñosa,la tercera realidad es que eres un astuto quien sabe sacar fotos expresivas!...pero no olvides la cuarta realidad José Antonio ! quiza seas tu el verdadero analista pero soy yo la verdadera fotografo profesional!(risa!) Ness.

José Antonio Doñoro  dijo...

Hola, Elisabet.

Si lo dices en serio la quito. pero la foto es bien bonita...

Un beso,

José Antonio

analista dijo...

no comprendo porque siempre debajo de mis comentarios hay una papelera! eso significa que mis comentarios son buenos para echar!
no entiendo sin embargo pienso escribir bien!!!!