jueves, 11 de septiembre de 2008

Embajador

La autoridad máxima de España en Argelia es el Embajador. Es un cargo diplomático, nombrado por el Consejo de Ministros y siempre requiere la aprobación, el plácet, de las autoridades del país de destino. El otro día el Consejo de Ministro ha aprobado ya oficialmente el cambio de Embajador de España, enviando al que hasta ahora ocupaba ese cargo en Berlín y que ya estuvo anteriormente en un país musulmán, en Irán.

Pero yo quería hablar del Embajador que conozco. El hasta embajador español en Argelia es un gran Embajador. No por su talla física, que no creo que sea más alto que yo, lo cual también ayuda a caer simpático y nada altivo en un país en el que además el Presidente es de baja estatura. Su talla la mido por su capacidad para que podamos sentirnos orgullosos de la persona que nos representa. Y creo sinceramente que es difícil que alguien lo haga mejor que él. Es una persona muy culta, extraordinariamente educada, que seguramente conoce sus limitaciones y sabe llegar justo hasta allá donde conviene. Supongo que su larga experiencia y eso que los legos en la materia llamamos la escuela diplomática le habrán ayudado. Me consta que de aves y de pintura sabe bastante. Y de economía, por cierto, lo que profesionalmente es de agradecer.

Cuando yo llegué a Argel en junio del año pasado mi superiora en el trabajo estaba ausente y nadie me presentó al Embajador. De hecho, le conocí en una fiesta de despedida de dos diplomáticos y no supe hasta más tarde que aquél señor que me había estrechado antes la mano era el Embajador. De esa forma, creo que no he tenido oportunidad de compartir una conversación con él ni de enviarle los saludo de un amigo común que posiblemente ni sabe que tenemos, Creo que la única vez que hemos intercambiado más de una frase fue tras el atentado del 11 de diciembre, cuando tuvo los arrestos de trasladarse hasta la Oficina Económica y Comercial en medio del caos de la ciudad y cuando aún no se sabía si podían explotar más bombas en la ciudad.

Yo sólo le he visto tres defectos. El primero es que pese a que se mueve mucho e intenta acudir a muchos actos en representación de España, muchas veces en horarios ya nocturnos, no consigue una suficiente repercusión mediática. Y es una pena, porque tan importante como tener el mejor producto es saber venderlo y nosotros no vendemos que nuestro Embajador sí estaba ahí. Igual falla nuestra comunicación con la prensa, no lo sé.

El segundo defecto es que es muy clásico en el vestir y no se permite más licencia, sólo cuando la situación lo permite, que desprenderse de la corbata. Si vendemos moda española por todo el mundo tenemos que vestir a nuestros representantes a la última. Aunque tampoco me imagino, sinceramente, a nuestro Embajador luciendo un modelo de Ágata Ruiz de la Prada.

El tercer defecto es una apreciación muy personal. Tengo la impresión de que no sabe contar chistes, cuando tiene toda la pinta de ser un excelente relator de anécdotas.

Aunque trabajo en un servicio de la Embajada, únicamente he tenido dos oportunidades de estar en la residencia del Embajador. La primera fue en la fiesta del 12 de octubre, cuando invitó a toda la colonia española, a las autoridades nacionales y representantes de las distintas legaciones diplomáticas acreditadas en Argelia. La segunda fue el 9 de diciembre, en una comida anticipada de Navidad que ofreció a toda la Embajada. Sigo echando en falta que 260 días después del atentado no nos haya reunido, convocado o llamado a los siete trabajadores que aún estamos en Argelia y que lo sufrimos en nuestro puesto de trabajo de la Embajada. Aunque creo que conmigo ya no lo podrá hacer.

Quien piense que soy un pelota al escribir sobre el Embajador es que no me conoce bien. De la misma forma que tengo muy buena opinión de él y la manifiesto, no me callaría si fuera de otra forma. Además, no gano nada alabando al Embajador cuando es muy posible que ni volvamos a vernos, toda vez que estoy de baja médica y para cuando me reincorpore puede haberse producido ya su relevo en el cargo y que esté gozando del reposo que se ha ganado sobradamente. Además, entre las cosas importantísimas que hace todos los días, será difícil que le interese mi blog; salvo que alguien le diga “señor Embajador, el señor Doñoro tiene un blog y ha escrito sobre usted”.

4 comentarios:

analista dijo...

Yo,la analista si que puedo hacerlo,..eso de que tu tienes un blog y que escribiste sobre su excelencia el Embajador espanol en Argelia ya que estoy invitada el 06 de Octubre LA FIESTA nacional espanola cuya fecha es avanzada de una semana porque el Embajador se va definitivamente ,pues va a ser una fiesta de despedida tambien.

Yo fui a su residencia 3 veces ,cada 12 de octubre ( pue mas que tu, quién lo pudiera pensar Antonio!!)

Ahora ,francamente ,no puedes ser tu quien dice que el Embajador no sabe contar anecdotas y cosas similares....ya que me parece que ni siquiera entiendes mi sentido de humor ya que todavia no contestaste a ninguno de mis correos!
Ness.

José Antonio Doñoro  dijo...

Hola.

Gracias por el mensaje.

No respondí porque no estaba conectado en dias pasados.

No sé si estaré el 6 de octubre en Argel. Pero me gustaría poder reiterar al Sr Embajador me respeto y consideración que se ha ganado sobradamente.

Anónimo dijo...

Por favor, este es un sitio para el público. Estas cosas, las pueden decir por e-mail. No soy el autor del blog. ;-)

José Antº dijo...

Grcias, Anónimo, por aportar tu sugerencia.