miércoles, 19 de agosto de 2009

Ideas económicas

Los responsables de la política económica argelina se cubren de gloria cada dos por tres. Todavía no se han enterado de que la llamada economía planificada, socialista, ha fracasado y siguen intentando resolver por los métodos que aprendieron en la escuela marxista los problemas de la economía de mercado.

Cada año se aprueban en Argelia dos leyes de Presupuestos Generales del Estado, a ordinaria antes de comienzo del ejercicio y la complementaria hacia el mes de julio. Ésta segunda no sufre un trámite previo parlamentario, que de todas formas en Argelia sería un simple paripé, sino que el Gobierno decide legislar sin contar con nadie y los cambios inclusos a nivel de lo que para nosotros sería una ley orgánica se conocen cuando se publica su entrada en vigor, incluso sin normas de desarrollo. Por sorprendente que pueda parecer, en Argelia ocurre a veces algo peor: que se anuncia una ley, se empieza a aplicar de facto y no se conocen sus detalles porque aún no se ha publicado en el BOE del país, llamado JORA.

Este año la Ley Complementaria de Presupuestos ha traído infinidad de novedades de las de echarse las manos a la cabeza. Cito varios, a modo de ejemplo y sin ser riguroso en la explicación:
- Se ha decidido que los bancos no pueden conceder préstamos personales, excepto los préstamos inmobiliarios.
- Se ha prohibido toda inversión extranjera que no vaya acompañada de un socio local con al menos el 51% del capital.
- Se ha establecido un impuesto del 5% en las recargas de teléfonos móviles.
- Se obliga a que todas las importaciones pasen por la apertura de un crédito documentario, un documento internacional de garantía bancaria en las transacciones comerciales.

Son medidas que en casi todos los casos se han establecido para lograr un objetivo que se podría catalogar de positivo para la economía del país, pero incompatibles con la economía de mercado. Así, se quiere evitar que las economías familiares se sigan endeudando en exceso para la compra de automóviles y lo que se hace es prohibir los préstamos personales. Evidentemente, surgirán empresas de leasing y otras formas de compra a plazos. Se considera que las compañías de telefonía ganan en exceso y no se regula un sistema de competencia más perfecta, sino un impuesto adicional para las empresas que entraron en el mercado con una regulación fiscal que ahora se les modifica. Y como nadie sabía al publicarse la ley cómo debía tratarse este nuevo impuesto, las compañías telefónicas subieron el precio de las recargas en un 5%, hasta que el Gobierno les ha dicho que de eso nada, que el impuesto no es repercutible a los clientes.

Lo cierto es que uno mira a su país y se encuentra con que tampoco nuestros dirigentes van mucho más allá. Cada vez que leo las decisiones que se toman para afrontar la crisis tengo la impresión de que se quedaron en primero de la carrera de Económicas. Han oído hablar de Keynes, le han leído y se creen que en el siglo XXI la economía funciona como hace ochenta años. No es malo ser un pardillo, no lo critico; lo malo es cuando esta panda de ingenuos te gobierna.

Van por el mundo hablando de coches ecológicos y eléctricos y dejan sin financiación el plan de renovación de la flota, hasta que la crisis que negaban con vehemencia se hace tan evidente que toca rectificar y crear un nuevo plan con un año de retraso.
Han oído decir que para salir de la crisis se proponía en su momento contratar a los parados para abrir zanjas, sin más, de modo que se mantuviera la actividad económica y un nivel de consumo. Es una buena idea, sin duda. Pero se olvidan de dos detalles: que la desconfianza global hacia la crisis hace de por sí que se reduzca el consumo, que se ahorre más “por si las moscas”; y que el plan que proponen supone simplemente que los ayuntamientos puedan emprender más obras ya previstas para el futuro y a cambio de incrementar la deuda pública, de modo que al no reducir en igual cuantía los gastos corrientes (o aumentar los ingresos), el resultado es un deterioro de las cuentas del Estado, perjudicando el sector de la inversión extranjera y la sensación de crisis, con lo que se retrae todavía más el consumo

Lo último que leí es la puesta en marcha de un plan anticrisis, para que los parados cobren una renta de casi 500 euros al mes. El objetivo social es ofrecer bienestar, medios económicos, a quienes carecen de recursos, aunque el objetivo económico es que los parados mantengan una capacidad adquisitiva suficiente que no retraiga aún más al actividad económica por la caída del consumo. Es de manual de introducción a la macroeconomía, pero en un mundo idealizado.

M ha sorprendido y decepcionado que no sean capaces nuestros dirigentes de innovar, de encontrar nuevos instrumentos, que garanticen que la ayuda va a ser destinada al consumo. Además, me suena a fuego de artificio, a las típicas medidas que tomaba el anterior Consejero de Vivienda del Gobierno Vasco, que se pasaba la vida vendiendo humo.

Voy a ofrecerles una idea, por si la quieren desarrollar.

Lleguen a un acuerdo con una o más entidades bancarias para emitir unas tarjetas de crédito solidario, con un saldo semanal de 120 euros, del que haya que consumir por lo menos 100. Y establezcan algunas partidas o conceptos de gasto estancos, de consumo obligado: alimentación, higiene y sanidad, transporte, vestido, vivienda y ocio. Por ejemplo, por un importe de doce euros para cada uno, dejando el resto a la libre elección de cada uno, salvo en los casos en los que se soliste expresamente utilizar mayor cantidad el dinero para otro fin, como puede ser el alquiler de la vivienda. A su vez, negocio con establecimientos comerciales que ofrezcan un trato especial a los portadores de esta tarjeta de solidaridad social, como podría ser el menú del día por cuatro euros, corte de pelo por dos euros, o entrada de cine a tres euros.

No lo voy a dar hecho, Piensen, innoven. Con algo así conseguirán además reactivar algo el sector bancario, que contará con unos clientes de baja capacidad adquisitiva, pero seguros, porque el que paga es el Estado, de modo que los niveles de impagados mejorarán en los casos en los que se aplica a pagar una hipoteca, por ejemplo.

No sé si he escrito un montón de tonterías. Estoy en el aeropuerto de Frankfurt, sin haber dormido en toda la noche, porque tengo cita con el médico el lunes, en Bilbao. Para cuando publique este texto habrán pasado ya varios días y ya sabré lo que me cuentan los galenos. Me apetecía escribir algo así, aunque no sea la única entrada que colgaré en el mismo día.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

guten tag Jozef, wie geth???
he leido tu clase de economia, y no se como estas donde estas, comiendo carne de borrego. estaraias en los madriles dirigiendo algo. porque ves las cosas como yo.
hoy he estado en consulado, he entrado por puerta que se comparte con los turcos, y he hablado con carmen.
bueno veo que estas bien, de economia prefiero hablarlo contigo personalmente tomando una birra.
cuidate y se de ti por este blogs. un saludo, antonio

José Antonio Doñoro  dijo...

Hallo, Antonio.
Ich bin sehr gut, danke schön.
La comida de hoy fueron unas riquísimas albóndigas en casa de unos amigos.
Ahora ya caigo a quien te refieres cuando me hablabas de Carmen. Es que yo no trabajo en el Consulado.
Hasta pronto.