miércoles, 12 de agosto de 2009

Viejos fantasmas

Hace año y media yo era otra persona. Más alegre, más feliz, más confiado, más volcado en mi trabajo, en Argelia, en la gente. Había llegado con ilusión y quería contagiarla. El único pero, la única piedra en mi camino personal, eran mis ataques de ansiedad y una bajada de tensión. En cualquier caso, nada que no pudiera controlar.

Hace veinte meses y un día desapareció el encantamiento, por el efecto de una bomba en mi lugar de trabajo. Viví primero una fase de pánico a nuevos atentados, que creo ya superada. Pero fui cayendo poco a poco en un terrible estado de depresión, ayudado por gente sin escrúpulos que quiso hacer de mí el objeto en el que descargar sus inutilidades. Aún así, seguí en el trabajo hasta que ya en julio del año pasado cada día suponía el disgusto de descubrir que aún seguía vivo. Dejé todo y estuve varios meses de baja. A Argel sólo vine en contadas ocasiones. Primero, engañado por una superior que por teléfono me aseguró que la curación está en el trabajo, que volviera y s encargaría de mí. Cuando lo hice, me despachó en pocos minutos al saber que unos días más tarde tenía cita médica y no iba a forzar el alta. Segundo, porque me vencía el alquiler del piso y tuve que regresar para intentar renovarlo, luego para simplemente ampliarlo dos meses, seguidamente para buscar nueva vivienda y al final para realizar una durísima mudanza.

Llevo ya casi nueve meses de alta, aunque con controles médicos periódicos. Toda mi antigua ilusión en el trabajo ha desaparecido. Es difícil sentirse motivado cuando sabes que tu superior no aprecia tu labor y prefiere mantenerte al margen. Tampoco yo me he metido en una labor de formación que me gusta, pero estaba muy reciente la enorme decepción de la ingratitud de una de las personas por las que más había luchado en mi vida y no podía permitirme otro revés.

En los meses de abril a julio del 2008 se me fueron acumulando papeles y asuntos a medio hacer en casa. Y cuando me dieron la baja médica todo se quedó como estaba. Posteriormente llegó la mudanza y tuvo que ser un amigo argelino el que metió muchas de mis cosas en cajas. Los que me subieron todo a mi casa lo mezclaron sin mayores miramientos y tuve la fortuna de encontrar sitio suficiente en mi nuevo hogar para que todo cupiera sin más, ahí, mezclado.

Este próximo tengo que viajar a la cita periódica con mi médico y he estado buscando un billete de avión abierto Madrid-Argel que compré a finales de agosto del año pasado, para utilizarlo antes de que caducara. No sé si estaba en la mochila que me robaron hace unos meses o entre el montón de cosas que llevo un año sin revisar, al que mi empleada de hogar ha ido sumando las cosas que iba encontrando por casa. Intenté meterme varias veces a seleccionar todo aquello y acabé renunciando. Todavía me afecta, así que es mejor comprar un nuevo billete y que mi salud mental no se resienta.

Sin embargo, ayer sucedió algo inesperado. No sé cuáles fueron las circunstancias, pero mi coche fue interceptado como sospechoso de algo por la policía cuando lo conducía un amigo por las calles de Argel. Éste me llamó alterado desde la comisaría, pidiéndome que me presentara con todos los papeles que sobre mi vehículo tenga en mi casa, además de los que ya se encontraban en la guantera del coche, porque el error que en su día cometieron en tráfico confundiendo algo así como la “U” con la “V” en el número de bastidor hacía a mi coche sospechoso de algo muy malo.

Yo sé que cuando llevé el vehículo al mecánico a comienzos del verano pasado vacié todo lo que llevaba en el maletero y lo subí a casa. Es parte de mi montaña de objetos sin mirar. O lo era, porque me ha tocado revisar por la noche qué puedo llegar a tener que sirva para calmar la curiosidad del policía.

Al revisar todas aquellas cosas han salido apuntes sobre alguna nota sectorial que estaba preparando, tarjetas de visita, anotaciones de ferias, llaves, bolígrafos, mecheros, facturas, mensajes de correo electrónico, datos de viajes, etc. Cada papel, cada detalle, lleva una historia detrás. Me trasladan al estado de ánimo en aquel momento, a unas ilusiones desaparecidas, alguna desilusión así reaparecida, unas personas que ya no están. A lo que pudo ser y ya nunca lo será.

No he sido capaz de mirarlo todo. Porque me ha podido la melancolía, la tristeza, el llanto. Estoy ante una noche en blanco, esperando a que acabe de amanecer. Más tarde colgaré esto en el blog.

¿Por qué será a veces tan difícil la vida? ¿Es que este túnel no tiene salida? Tengo la impresión de que cada vez que pongo a los demás por delante, que mi olvido de mí por los otros, la vida me lo devuelve con una bofetada.

11 comentarios:

Tito dijo...

Quedan 19 días para que vuelva la ilusión.................

Y no, no se hacer queimada, ¿que tal si se lo proponemos a tu asistenta?

;)

Anónimo dijo...

te prometo que cuando vuelva a ARGEL a mitad de septiembre te hago una paella.
yo se lo que es cuando uno quiere hacer cosas y el jefe no le deja, lo he vivido en persona y el jefe era de mi familia, pero hay que sacar fuerzas y hechar adelante. yo me involucre en mi trabajo y me dio un enfasis de ser el mas que me olvide los problemas. asi que animo y adelante que la noche no dura siempre.
saludos, antonio ripolles

Farid dijo...

Cuando sombra tristeza la felicidad se va a otra parte, anímate y todo saldrá bien, tiempo al tiempo.

Juan Manuel dijo...

A primeros de septiembre volveré de vacaciones.
Habrán transcurrido muy pocos días, no se si será tiempo suficiente, pero espero encontrar a "flote" esa ilusion que tienes escondida desde hace muchos meses.

Como ha dicho Tito, ya solo quedan 18 dias.

Un Abrazo
Juanma

Edel dijo...

Procura olvidar los malos momentos, ya pasaron y la vida sigue: si no moriste en el atentado es porque tenías que seguir viviendo y vivir no es dejar pasar los días sino disfrutar de ellos. ¡No te dejes enterrar antes de tiempo!
Respecto a esos recuerdos y decepciones... pues qué decir... dicen que "la caridad empieza por uno mismo", siempre que sacrifiques un interés propio en favor de uno ajeno te vas a arrepentir porque nadie va a agradecértelo ni a valorarte más por ello sino, paradójicamente, al contrario. La bofetada te la estás dando tú mismo. A todos nos pasa de vez en cuando pero de los errores se aprende ¿no?
Procura mirar sólo adelante y olvidar las cosas feas del pasado, dentro de unos años te parecerán nimiedades e incluso te reirás de ellas por mucho que ahora te duelan. De nada sirve pensar en lo que pudo haber sido...
Un consejillo: coge esa montaña y haz una buena limpieza, ¡tira/vende/regala todo lo que no utilices o no sea verdaderamente esencial! Te pegarás una buena llorera pero ya no volverás a toparte con recuerdos del pasado que te hacen sufrir.

Anónimo dijo...

en estos momentos mandarte miles de besos y abrazos llenos de energía positiva y decirte que escuches los consejos de Edel.Desde Andalucía, Carmen.

Anónimo dijo...

Para que estes sufriendo de esa manera a lo mejor es una buena solucion que te vayas de Argelia .Empieces en otro lugar uan etapa nueva,aunque no se facil.

Suerte

Anónimo dijo...

Desde aqui te mando un abrazo fuerte. ten animo, tu vales mucho...de todo se sale, de a poco..
Veronica S.P

luz dijo...

Animo J.A. tu puedes con esto y mucho más y sino estás bien allí pues a poner tierra de por medio que aquí te esperamos un montón de amigos y toda tu familia.
Muchos besos y un fuerte abrazo.
P.D. A gente como nosotros nos crecen los enanos.
ANIMO.
LUZ.

José Antonio Doñoro  dijo...

Hola Tito.
Si la queimada la hace mi asistenta se podría organizar antes de esos 19 días...

José Antonio Doñoro  dijo...

A Antonio, Farid y Juanma, que nos veremos en septiembre. En algún caso con paella. Y en otro simplemente en la web (por ciertom, vi una mascara antigas a la venta en Praga...).
A Edel, Luz, Verónica, Carmen, muchas gracias por los buenos deseos y los consejos. El de Edel es francamente bueno.