lunes, 10 de agosto de 2009

La víspera

Mañana es once y martes. Para la mayoría de la gente, una fecha más. Para mí, desde el atentado del 11 de diciembre de 2007, no.

Lo vivido en los dos o tres minutos siguientes al atentado está ahí y creo que permanecerá siempre muy vivo en mi memoria cada vez que algo me recuerde las circunstancias del atentado. La sensación de que en ese momento iban a entrar a darnos el tiro de gracia, de que estábamos a punto de que ser asesinados; los gritos desgarradores, de pánico, de los niños del colegio de al lado; la sensación cuando bajé al sótano de mi oficina de que me iba a encontrar simplemente el cadáver de una compañera. Todo eso permanece en la memoria y en el corazón. Y en ciertas circunstancias renace.

Quien no leyó en su día mi relato del atentado puede acceder a él pulsando aquí.

3 comentarios:

Mª Mercè dijo...

He leído toda la entrada del atentado y se me ha puesto el vello de punta.

Comprendo que lo pases mal, los días 11 de cada mes.

Un abrazo!

Farid dijo...

Quitar la ilusión de vivir a una persona por tan solo unas ideas es cobarde, cobarde y cobarde.

Animo Jose, sé que eres muy valiente y que lo ocurrido un día 11 no podrá contigo.

Un fuerte Abrazo

Anónimo dijo...

Jose aparte de que mañana espero conocerte y la llamada realizada hoy e comento.:
esos momentos no ve te van a borrar en la vida vayas al doctor que vayas, yo aun me acuerdo del zambombazo que tuve en bilbao cuando al lado del mercado viejo explotaron dos cohetes lanzados por ETA desde el merca. y entonces tenia 23 años ahora 45 años.
.- el omento que los dominicanyorks me sacaron del waldorf astoria en NY y tuvo mi familia que pagar a mafia dominicana. creo que mi madre no se ha recuperado mentalmente desde entonces ya que cada vez salgo fuera de europa si no le llamo 3 veces al dia enseguida mueve tierra en españa.
es muy lamentable pero es lo que hay, espero que lo dejes pasar y no recordar pero nuca se olvida, coo valenciano y cabrito que soy es como la primera novia que uno ha tenido.
un abrazo y nos comunicamos mañana para cenar, en ARGEL
saludos, antonio ripolles