lunes, 6 de julio de 2009

El chivato

Lo puse fácil en mi post del pasado sábado, para que se pudiera adivinar adónde había ido de vacaciones. Bastaba con escribir en Google "volando volando" para que ofreciera la opción correcta: la letra de la canción Vuelo 502. Y el destino, Mallorca.

Claro que si ahora se hace de nuevo la búsqueda en Google, lo que sale es este blog, una señal inequívoca de que lo lee más gente de la que me gustaría.

Voy a abstraerme de esta última evidencia para confesar un pecadillo.

Spanair ha puesto este verano dos vuelos semanales de línea regular que enlazan Argel y Palma de Mallorca. El verano pasado ya existía la conexión, pero con formato charter, de modo que no se aseguraba el vuelo si no había suficiente número de pasajeros. Ahora por fin lo hacen, aunque pienso que podrían mejorarlo el resto del año ofreciendo mas destinos peninsulares vía Palma. Pero, en fin, ellos sabrán lo que hacen.

Ayer por al noche regresé a Argel. Dejé en el aeropuerto a dos antiguos compañeros que trabajaron en Argel y ahora lo hacen por esas tierras de las Baleares, María José y Mariano. Facturé mis mochila para que no volvieran a quitarme las aceitunas rellenas en el control de equipajes de mano y acudí hacia la puerta de embarque. Supuestamente existe un control de pasaportes antes de acceder a la terminal de vuelos externos al espacio Schengen. Pero eso, supuestamente. En el control de policía no había nadie y todo el mundo pasaba como si fuera la "Casa de Tócame Roque", esa de la calle madrileña de Barquillo que se popularizó en un sainete por el desgobierno en el que en ella se vivía.

Acudí a comprar unas botellas de alcohol en la tienda libre de impuestos, pero la dependienta, que hablaba castellano con un fuerte acento ruso, se negó a venderme una segunda botella de alcohol por viajar fuera de la Unión Europa, aunque me insistía en que si compraba un único cartón de tabaco me saldría muy barato. No hubo forma de convencerle de su error, pese al apoyo de otro cliente que le decía lo mismo que yo, que puedo introducir las dos botellas de alcohol en Argelia. Además, en todo caso seria mi problema si me las tengo que beber en al misma aduana.

Llegué así a la puerta de embarque y pregunté si existía algún retraso y les dije que hasta allí no había existido control alguno de policía. Me dijeron que eso mismo les había dicho otro pasajero que quería sellar al salida. Y les advertí que si alguien viajaba sin visado no podría entrar en Argelia y la responsabilidad económica sería para Spanair. Lo que hicieron fue llamar por teléfono a sus superiores y cuando empezó el embarque estuvieron las empleadas controlando que todos los viajeros contaran con visado en regla. Aquello, evidentemente, no era normal. Empezaron a encontrarse con permisos de residencia en Argelia prorrogados, con argelinos que necesitaban sello de salida para no agotar la estancia, con ciudadanos de terceros países,... Son asuntos de los que entiende la policía, no el personal de tierra de una compañía aérea. Además, puede darse el caso de que alguien lleve documentación falsificada, por ejemplo, lo que supone un error grave de seguridad ara un vuelo que además tiene como destino un lugar tan sensible a estos temas como Argel. Así que nueva llamada telefónica y embarque suspendido.

Al cabo de un rato llegó un policía, que primero acudió a controlar la situación de los pasajeros que ya habían accedido al autocar que les iba a trasladar de la puerta de embarque al avión. Y después improvisó un puesto de control de policía en la misma puerta de embarque. Total, una hora de retraso.

Durante ese tiempo yo me mantuve sentado en una silla y solucionado algún sudoku para que no se llegara a suponer que yo me había chivado de la situación y había provocado el retraso. Y pensaba que lo había logrado hasta que me puse en cola y llegó mi turno de comprobación de pasaporte y tarjeta de embarque. La azafata, muy simpática, me dijo:

- Muchas gracias por avisarnos. Ya ve que hemos hecho lo que nos ha dicho.

Creo que sólo lo oyó el pasajero que venía a continuación de mí, porque no tuve durante el viaje la sensación de intento de linchamiento, pese a que el comandante de la aeronave lo intentó, porque en dos ocasiones nos recordó, en castellano, inglés y francés, que el retraso se debía a un problema de control de la policía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
José Antonio Doñoro  dijo...

He suprimido un comentario que tenía carácter anónimo y que había validado por error, sin caer en esa circunstancia del aninimato. Si el autor quiero verlo publicado deberá volver a escribirlo, identíficándose convenientemente.