martes, 29 de septiembre de 2009

El borreguillo

Esto no es publicidad subliminal de Norit, pese al título.

El pasado domingo rechacé aquí la publicación del comentario de un lector y después de haber pulsado la opción de rechazo me arrepentí de mi acción; pero ya era demasiado tarde. Se trataba de una crítica que creí y creo injusta, fruto seguramente de una carencia de autocrítica por parte de su autor, contagiado de ese sentimiento argelino de manifestarse de cara a los demás como los mejores; algo que, dicho sea de paso, también es muy hispánico. El caso es que en esos momentos no contaba con tiempo para rebatir el argumento y no era justo tampoco permitir que mi blog se convierta en instrumento para mi flagelación. Así que me dije, como en alguna otra ocasión, que al que no le guste que escriba su propio blog, lo titule si quiere “Argelia, paraíso de la libertad”, y quien quiera leerlo, que lo lea.

El comentario del lector era a cuenta de lo que yo titulé “de resaca”, contando cómo el Ramadán termina con dos días de fiesta, que la gente viste ropas nuevas, que los días posteriores muchos restaurantes aún permanecen cerrados y que el fin de semana fueron pocos los que aprovecharon para salir hacia Tipaza. El lector en cuestión me decía que era todo inventado y que podía dedicarme a escribir guiones de cine; también, que si sigo en Argelia será porque soy pesetero o masoquista.

Ya sé que responder a un borrego no merece la pena, porque sólo obtienes un nuevo balido. Ha habido gente conmigo estos días que ha podido comprobar que los días siguientes eran festivos y que mucha gente lucía ropas nuevas. No estaba solo cuando he encontrado dificultades para dar con un restaurante abierto. Y tampoco lo estaba en Tipaza. ¿Cómo debatir algo así? Es como si alguien se cree Napoleón, le enseñas su carnet de identidad con otro nombre y no se lo cree; mejor dejarle que siga creyéndose Napoleón Bonaparte y ya llegará su Waterloo.

Lo de pensar que si estoy en Argelia es por avaricia económica me parece ya una falta de respeto. Por supuesto que estoy en Argelia porque es el lugar de mi puesto de trabajo y acudo a trabajar todos los días porque me pagan. Es posible que quien me ha escrito sea uno de esos vagos redomados que vive a costa de su familia, pero a la mayoría de los mortales le sucede lo mismo que a mí: que acuden a trabajar porque les pagan un salario y no se consideran por eso masoquistas, sino seres humanos dignos que aportan con su esfuerzo un beneficio a la comunidad y a cambio reciben un fruto. Eso es el trabajo. Encima a mí me gusta el mío, aunque si dejaran de pagarme también dejaría de ejercerlo. Prueba, lector, a trabajar. Dicen que es sano (desde luego, para la mente sí que lo es, y doy fe de ello) y además conseguirás aportar tu grano de arena para cambiar esas impresiones negativas sobre la sociedad argelina que percibes y que en lugar de intentar mejorar tratas de silenciar con lo que en castellano se llama matar al mensajero.

Hace años, cuando vivía en Bilbao, estuve colaborando como voluntario con programas de Caritas para inserción social de colectivos marginales. Buena parte de los usuarios del servicio eran de etnia gitana, con muchas similitudes culturales y sociales con lo que vivo diariamente en Argelia. Era un trabajo de voluntario, no de cooperante, lo que significa que no cobraba por ello. Y no creo que eso signifique que ni yo ni el resto de los voluntarios fuéramos masoquistas por seguir luchando cada día en beneficio de esa gente, sino que hay unos valores que, si este lector en cuestión no los entiende, yo no soy capaz de explicárselos.

Si no me importaran ni Argelia ni los argelinos, no me tomaría la molestia de dedicar un buen rato de mi tiempo libre cada día a escribir este blog. Ni disfrutaría conociendo el país y sus gentes. Tampoco pretendo con estas líneas conseguir sacarle de su error y que me agradezca el esfuerzo de ofrecer una imagen de su país alejada de la de nido de terroristas islámicos, porque, como escribía más arriba, un borrego sólo sabe balar. Hasta que, dentro de menos de dos meses, llegue la fiesta del cordero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si que borrego soy,pero algo te habra afectado como para dedicarme todo un gran articulo,para tu escasa informacion sobre mi,aparte de pensar q soy un NORIT,soy veterinario, y lo mas importante estoy cerca de mi familia,a no hay dinero q me haga alejarme d ellos,,,como tu???? Por cierto mi mujer es espaniola, y ella misma no entiende como puedes criticar tanto al pais donde vives,,,en espania existen las mismas cosas q tanto tu criticas de Argelia,
Mohamed,bab el wad,
Ahora tb puedes no monstrar este comentario,ya q no aceptas criticas,,,

José Antonio Doñoro  dijo...

Gracias por llamar "gran artículo" a mis pocas líneas.
Sí acepto críticas, pero no tengo obligación de publicarlas y difundirlas. Y menos cuando se basan en mentiras.
Si lees el artículo que criticaste, verás que no era una crítica, sino un elogio a las ropas nuevas de la gente y a lo bien que me lo había pasado en Tipaza sin atascos.
El problema es que hay gente en Argelia a la que le molesta una visión crítica. Es una pena y a veces le queda a uno la sensación de que no se merecen mi pequeño esfuerzo, que lo es.
Es una suerte vivir cerca de la familia. Fíjate en la cantidad de argelinos que desean emigrar a Europa o Canadá, aunque implique separarse de sus familias. Si pensaras más allá de tu situación personal verías que algo gfalla en el sistema.