sábado, 5 de septiembre de 2009

Un mes de ventajas

Estoy pensando que el mes de Ramadán es para mí un mes casi perfecto, si no fuera por el exceso de violencia de algunas personas y la desgana durante el día de buena parte de los trabajadores.

He estado repasando sus ventajas e inconvenientes y casi sólo encuentro de las primeras.

Cuando voy al trabajo por las mañanas encuentro menos circulación, porque una parte de la población está alargando las horas de sueño para que la jornada de ayuno resulte más llevadera. Cuando termino mi jornada laboral ya está casi todo el mundo en su casa preparando la comida y tampoco encuentro excesivos atascos. En el medio tengo el inconveniente de la comida del mediodía, pero yo no suelo comprar comida durante el día, sino que me la llevo de casa al trabajo. Es verdad que la panadería está cerrada a las ocho de la mañana para el croissant o la napolitana (pain au chocolat), pero he encontrado la solución alternativa de adquirir la última hornada de la noche y encima me ahorro cinco minutos de tiempo por la mañana.

A mí me gusta salir por la noche y cenar tarde. Durante el año, y a poco que se me pase la hora, me suelo encontrar con todo cerrado. Ahora, en cambio, todo el mundo imita mi horario y encuentro familias enteras hasta la una de la madrugada, cuando no hasta más tarde. Tengo localizados sitios para cenar cuscús, pollo asado, bureks, pizza, kebabs, etc. Es verdad que no abren los restaurantes que venden alcohol, pero es que durante el año tampoco suelo consumir alcohol, incluso si acudo, acompañado, a los restaurantes que lo sirven.

Un problema que muchos encuentran en el Ramadán es el de los atascos de tráfico desde las nueve de la noche hasta la madrugada. Yo los sufría cuando vivía en el barrio de Ben Aknoun, pero ahora que me he trasladado al centro acudo a pie a todos los sitios. Y con tanta gente por las calles la sensación es de mayor seguridad que el resto del año.

Ir a la playa en Ramadán es fabuloso. No hay prácticamente nadie. Las tres horas que los fines de semana de verano se tarda en llegar a Tipaza se convirtieron el otro día en una hora justa. Y con una gran tranquilidad y espacio para sentirse a gusto en Chenoua Plage.

Lo de que no te vean comer lo tengo superado. Soy un devorador de helados y en mi barrio me conocen y saben que soy cristiano, no musulmán; de modo que no les sorprende que para subir andando los ocho pisos que llevan hasta la puerta de mi casa me compre siempre en el supermercado de abajo un helado y me lo vaya comiendo con una parada en cada rellano.

Con todo, la mayor ventaja es que hay mucha gente feliz. Cuando uno pasea por Argel ve a la gente con un gesto de dureza en la cara. A muchos les cambia el semblante cuando pasean por la noche con sus familias. Creo que además para los niños es motivo de especial satisfacción sentir que de noche pueden ir por la calle acompañando a su madre y que además muy poca gente acosa a las chicas que se pasean sin compañía masculina, en comparación con lo que ocurre el resto del año. En la anormalidad del mes de Ramadán, porque sólo dura un mes, el comportamiento, curiosamente, es más normal.

Yo estaría por votar que el Ramadán durara de la primavera al otoño, con unos días de descanso cada dos semanas para que los bebedores de alcohol puedan reponer su despensa. Eso sí, que el de la mezquita se limite a llamar a la oración las cinco veces que manda el Corán y no nos cante todas las oraciones del mes. Claro que estas cosas no se votan y me tengo que conformar con disfrutar de lo que queda de mes. Y eso que aún no he tenido la suerte de poder compartir una comida de Ramadán con alguna familia argelina.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta verte tan OPTIMISTA Y ME ALEGRO Q EL MES DE RAMADAN CASI SEA UNA BENDICIÓN.

Yo el ramadan lo llevo relativamente bien ya q gracias adios tabajo de mañana y asi lo llevo mejor, ya q ha cer le ramadan en un pais no musulan tiene sus dificultades:

-ir escodiendome de los compañeros para q no me inviten a comer o n cfé.
- INVENTAR MENTIRAS BLANCAS COMO UN NUEVO REGIMEN.
- O SIMPLEMENTE DIGO LA VERDAD Y NADIE CREE Q ESTOY EN RAMADAN SINO DE CACHONDEO

Y ASI LLEVAMOS APROXIMADAMENTE 15 DIAS

UN BESITO MAICA.

José Antonio Doñoro  dijo...

Tienes razón, Maica. Pero yo creo que lo mejor es decir la verdad, sin excusas. Y que conste que a mí me pasa lo mismo, incluso en España, cuando llega el Miércoles de Ceniza.

Farid dijo...

De mi parte no tengo ningun problema de convivencia en Ramadán tanto con mis compañeros de trabajo como con mis amigos de aqui, ir con la verdad hace que los demás te respetan, locual no veo ningún incoviniente decir que estoy en ramadán cuando me inviten a comer o a tomar un café, lo contrario siento más respeto.

Anónimo dijo...

Estoy con vosotros lo mejor es decir la verdad, ya q cada vez q uno dice una mentira acaba inventando 20 mas para q parezca veraz la primera.
Pero se os olvida q normalmente las personas no quieren oir la verdad, sino lo q les gusta oir. Hace 13 años q soy musulmana en un pais no musulman y al pricipio siempre iba con la verdad hasta q comprendi q la privacidad no tiene nada q ver con la ocultación.

Un besito.

Farid dijo...

Con la verdad aunque la gente no te acepta, pues te respeta .