lunes, 14 de septiembre de 2009

Comer a la carta

Aunque es una cuestión de gustos, opino que en Argelia se come bien. Los platos típicos, como cuscús, rishta, chajchuja, mechuí o tayín, que transcribo como buenamente puedo al castellano, no nos resultan excesivamente exóticos, mientras que la comida de cada día es absolutamente mediterránea. Además, la influencia francesa es aún más acusada y no hay restaurante o casa de comidas, por muy sencillo que sea, que no utilice términos franceses para definir su menú.

Me di cuenta del valor de todo esto cuando estuve en junio en Praga, una capital europea en la que supuestamente todo debería resultar más fácil. En un momento determinado tenía hambre y me decidí por entrar en una taberna tradicional, de mesas corridas, muy al estilo de los bodegones del sur de España o las sidrerías del norte, aunque dentro de un edificio decorado de forma tradicional.

Entré al local y desde la puerta comprobé que era del gusto de lo que yo esperaba, un estilo rústico. Una vez dentro, efectivamente, la gente tomaba básicamente cerveza en unas mesas de madera, en una sala con pinturas en las paredes que acentuaban su estilo tradicional.

Me acomode e intenté hablar con mis compañeros de mesa, pero apenas uno era capaz de comunicarse en inglés. Otro intentó hablarme en francés, pero pensé que mis conocimientos de checo estaban más o menos a la altura de los suyos de la lengua de Molière.

Entonces me dieron la carta para que eligiera lo que quería comer. Y me di cuenta de que no, que pese a que el señor de la barba blanca sólo sabía decir cuatro palabras en francés, yo no era capaz de traducir ni ésas de todo el menú en checo. Y que conste que la que parece más evidente, "cena", significa precio, que eso lo he aprendido del polaco.

Con buena voluntad casi todo se arregla y pedí un plato de bacalao ahumado con queso y cebolla, ingrediente que no me explicaron, pero que yo había llegado a traducir por sentido común y conocimiento de otros idiomas.

Cuando viajas por Argelia y das con un restaurante popular con una carta escrita en una pizarra o en un cartel, basta con saber leer o pedir a alguien que lo lea despacio. Y enseguida se entiende que “lubia” son alubias; que “sardín” son sardinas; que “seitún” son aceitunas. Y así, casi todo.

Lo que no puedo negar es que entre comer con una jarra de cerveza y hacerlo con un refresco con sabor a manzanas podridas hay mucha diferencia.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola José Antonio, saludos desde México. te quiero agradecer por este blog porque gracias a ti he conocido más sobre Argelia. Tengo unos amigos argelinos que me cuentan que su país es lo mejor pero encuentro más concordancia en tus historias, seguro hay de todo.
Recupérate pronto!
ADY

Anónimo dijo...

Y si tanto te sabe a manzanas podridas,porque no bebes otra cosa?
Es tan simple!!
Josefa.

José Antonio dijo...

Claro, Josefa, solo doy a beber se potinge a las visitas.

José Antonio dijo...

Gracias, Ady. A ver que me dice el médico dentro de un rato...

Anónimo dijo...

Bueno si a estas visitas que te refieres les gusta,ya se sabe,para gustos los colores..yo la he tomado y tampoco me gustaba,pero de ahi a decir que sabe a manzanas podridas o llamarlo potinge,en fin...
Josefa.

Anónimo dijo...

Acabo de leer que vas al medico en un rato,espero que este mejor tu esguince y pronto puedas volver a caminar normal.
Josefa.

Anónimo dijo...

Hola J.A. el escrito más que para tí va para los amigos argelinos de ADY, conocedor como soy del país, me llama poderosamente la atención lo de "su país es el mejor", ¿el mejor en que?, cierto Argelia es una nación llena de potencialidades sin explotar por la ineficiencia de sus dirigentes, por la desidia de sus habitantes y por el "manfoutisme", rico como pocos sirve para que uno cuantos figuren en las listas de los más ricos, haciendo que los pobres, cada día más numerosos se incluyan en las listas de los más pobres. Pero no toda la culpa es del poder, el argelino en general es vago, lleno de desidia, guarro de puertas para afuera y sin ningún interés por aprender nada nuevo, salvo raras excepciones. La religión lo puede y lo impregna todo y así les va!!!!. Países de su entorno, que hace años estaban a años luz de ellos, les han pasado como verdaderos fórmulas uno en todas las estadísticas de organismos internacionales y ellos tan tranquilos, total el equipo de futbol se clasificará para el mundial de Sudáfrica, como si eso diera de comer o allanara el camino para un porvenir mejor. En definitiva, una pena de país que, seguramente, en manos de otros dirigentes, capaces de insuflar otras prioridades-no solo la religiosa- haría de este país, sino una nación puntera, si un estado entre los 20 primeros del mundo y creo que no me equivoco ni un ápice.

Que te mejores J.A., no sé si estarás de acuerdo conmigo, quienes no lo estarán serán los amigos argelinos de nuestra amiga mexicana.

Pepiño el Vasco