viernes, 19 de diciembre de 2008

Comerciantes

Hacer negocio en Argelia no resulta fácil para el que no es argelino. El extranjero que se cree más listo que los indígenas del país y que piensa que ha descubierto un filón en el que hacerse millonario, se acaba dando casi siempre el tortazo.

He visto a iluminados convencidos de que iban a conseguir introducir en Argelia carritos de la compra para supermercados, máquinas recreativas, tarjetas de regalo, productos congelados y hasta féretros. El error lo cometían al mirar a Argelia con ojos europeos, sin intentar empaparse de la mentalidad local. En todos los casos sus productos resultaban inviables. Por poner algunos ejemplos, los carros de la compra tienen muy poco mercado porque el argelino prefiere comprar en supermercados que ofrezca una imagen de bazar, de mercado más tradicional en el que espera que no le cobren en exceso, mientras que el resto es un lujo que se paga. Por esta y otras causas hay muy hipermercados y, en cualquier caso, en un supermercado que funcione bien los pasillos serán lo suficientemente estrechos que permitan pasar a una persona, pero no con un carro de la compra.

En mi caso, por motivos fundamentalmente profesionales, me sucede lo contrario: estoy tan inmerso en la realidad de Argelia que ni planteo tratar de localizar en el mercado unas figuras de Belén para mis adornos navideños, una salsa preparada para mi plato de pasta, una bolsa para el pan de tamaño “normal” o una hucha de cerdito. Hace unos días recibí visita de España, que me ayudó a organizarme en mi nueva casa. Mi visitante tenía la firme intención de hacerme comprar cajas grandes de plástico para almacenamiento. Para mí era evidente que eso no tiene apenas mercado en Argelia, porque ofrece a los ojos de la mayoría de la población el mismo servicio que una caja de cartón, que se consigue gratis. Pero tuve que realizar la demostración sobre el terreno de que de haberlas tenían que ser muy caras.

Los argelinos tienen en general el espíritu fenicio del comercio. Los márgenes comerciales son en general muy estrechos, debido a la gran competencia existente. Además, los alquileres de los locales son muy elevados y el beneficio resultante a fin de mes francamente escaso, tras infinidad de horas de apertura y varios miembros de la familia atendiendo el negocio. Además, el valor del género inmovilizado supone generalmente un capital bastante importante. Ese espíritu comercial está mucho más desarrollado entre los de origen bereber, Es de sobra conocido que los mozabitas se dedican al negocio de bazares y ferreterías, mientras que los kabiles (o cabiles, no sé realmente cómo escribirlo) copan casi todos los puestos en la hostelería. Incluso los emigrados al extranjero siguen esta pauta de conducta, que se puede comprobar si se le pregunta a cualquier argelino que trabaje en España en el sector de la hostelería si es o no de la Cabilia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces no me recomiendas que ponga una tienda de capiruchos para los nazarenos, en el centro de Argel?

José luis.

José Antonio dijo...

Hola.
Tiene poco mercado. Los artículos religiosos se venden sobre todo en los alrededores de las mezquitas. Yo te recomiendo hablar con los Padres Blancos para comercializarlos en la tienda de Notre Dame d'Afrique. Y como no hay procesiones en Argelia, el uso iba a ser sólo de recuerdo, de modo que podrías venderlos con algún logotipo relacionado con Argelia o la propia Basílica.
Un saludo y Feliz Navidad.

Sara dijo...

Si tienes toda la razón,aqui en la costa de España los cabiles són los que trabajan en la hosteleria.