jueves, 12 de febrero de 2009

De vuelta, más ligero

Ya llegué a Argel. Regresé hace unas horas. No he podido dejar escrito el comentario desde mi casa porque no me funcionaba el acceso a Internet. la verdad, no me extrañó demasiado. Supongo que me tocará acudir el sábado a reclamar la reparación.

Como todos los conocidos me preguntan qué tal me ha ido con la visita médica en Bilbao, he de decir que bastante bien. Las cosas siguen su curso y una depresión no se cura en unos pocos meses, de modo que me seguirá tocando acudir periódicamente a consulta, aproximadamente cada dos meses. La próxima vez me sacarán sangre, aspecto que prefiero no recordar ahora, porque estoy seguro de que montaré un show.

A mediados de enero decidí ponerme a régimen para perder los kilos que me sobran, conjuntamente a Itziar y Jon, mis amigos a los que el médico igualmente había prescrito una pérdida importante de peso. El comienzo ha sido difícil; el estómago está acostumbrado a ingerir mayores cantidades; cualquier traspiés anímico tiene como consecuencia mi visita inmediata a la despensa para atiborrarme de alimentos nada convenientes; las relaciones sociales en Argelia se basan en la salida a restaurantes. Pero ya voy mejor y he modificado la tendencia, como puede observarse en el cuadro de la izquierda. Explico la gráfica, que de forma ascendente debe señalar el peso perdido, en kilogramos. La línea verde representa el trazado ideal si esa pérdida de peso es homogénea a lo largo dle tiempo. La roja el recorrido seguido por Itziar, la azul el de Jon y la violeta el mío. Los puntos discontinuos indican el peso puntual de cada día, a los que Jon ha aplicado un modelo de esos a los que los economistas denominamos econométricos, los que minimizan el sumatorio de los cuadrados de las distancias para predecir tendencias, dicho de manera sencilla para quien no entienda de qué va la cosa.

Mi objetivo ahora es alcanzar esa recta verde, que a más largo plazo queda por encima de mis objetivos. Pero no voy a renunciar a los pequeños placeres de la comida que en Argelia forman un uno con cualquier conceto de ocio y diversión.

Pongo un ejemplo. Este fin de semana quiero ir a Tamentfoust, el puertecito pesquero que se sitúa en el vértice este de la bahía de Argel. Es donde hace un año saque esta fotografía de la gente reparando las artes de pesca. Allí se encuentra mi restaurante favorito de Argelia, un pequeño lugar poco conocido y escasamente frecuentado por turistas, puesto que no sirve alcohol. Pero su cocinero es para mí uno de los mejores del país.

Espero que mi resfriado alérgico se pase este fin de semana argelino. El viaje en avión resultó un tormento para los oídos, como me temía.

2 comentarios:

may dijo...

Hola Jose!
Me alegro q vaya todo bien, va ser una pena no poder estar contigo el día q t realicen la analitica, perdon va ser una pena no poder hacerla yo misma la extraccion, pero para tu tranquilidad t dire q es muy normal no eres el unico q monta un show para una extracción.

Podria contar anecdotas pero no voy a ser cruel.

¡Un besito guapeton!

José Antonio Doñoro  dijo...

Hola.
De pena nada. A mí lo que em da pena es quee se día tengo que estar yo. Pero si encuentro un voluntario que me remplace...
la última vez me acabé cayendo desmayado en el pasillo un rato después, cuando pensaban que ya se me había pasado.
Un beso... si no llevas agujas. De lo contrario no me acerco.