lunes, 16 de febrero de 2009

Mi pobre coche

Hace tres semanas me robaron en el coche, rompiéndome una luna lateral. Me pilló en un mal momento personal, uno de esos en los que mi Hyundai Accent se convierte en el resorte al que me agarro como garantía de libertad, con el que sé que en caso de necesidad estará ahí para llevarme adonde necesite.

Fue en la mañana del jueves. La víspera había regresado tarde a casa, pero aún así tuve la extraña fortuna de encontrar una plaza de aparcamiento no muy lejos de mi casa… y la desgracia de que fuera el lugar elegido por un ladrón para perpetrar su fechoría. Los jueves equivalen al sábado nuestro y a la hora a la que me levanté buena parte de la ciudad aún dormía. Al acercarme al coche vi que tenía las puertas abiertas y la luna lateral derecha rota.

Cuando lo llevé a arreglar descubrimos que me habían forzado la cerradura de la puerta del conductor (desde entonces sigue rota) y posiblemente las marchas, porque también el embrague estaba afectado. La broma me ha salido muy cara, aunque bastante menos que si llego a acudir a un taller en España, porque la mano de obra es mucho más barata en Argelia.

Todo lo que me pasa con el coche me afecta mucho. Mi depresión comenzó cuando me cayó un árbol encima del vehículo durante una tormenta nocturna. Esta vez conté con la inestimable ayuda de un amigo para que todo fuera más llevadero. Todavía queda a cerradura estropeada, el pedal del embrague que ha quedado mal y algún que otro detalle menor, que espero solucionar en pocos días.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

analista dijo:

solo quiero resumir lo que pienso en una frase dotada de las 4 maximas de cooperacion de Grice:

Si el burro quien hizo eso pueda acceder al paraiso , yo preferia ir al infierno.
Ness

José Antonio Doñoro  dijo...

jeje, qué mala eres.
Y encima pago todos los meses para "guardarlo".